martes 30 de junio de 2009

LA VUELTA AL MUNDO

Ya era hora. Por fin se acabó el crucero. Después de tres meses tenía ganas de pisar tierra firme y tomarme una cerveza fresca en un bar del puerto. Ya lo dice el refrán: la cabra tira al monte. A mí, eso de estar encerrado en un barco durante tanto tiempo no es que me apasione pero si no hay trabajo hay que aceptar cualquier cosa. Así he pasado mis noventa días de condena. Me dieron un trabajo en la lavandería de un barco y al principio no me pareció mal. Me hacía gracia tanto lujo y tanta gente rica junta. Mi venganza contra el sistema consistía en masturbarme y mezclar el semen con el suavizante. Nunca he sido muy original en mis batallas. Por las noches me juntaba con una argentina que trabajaba de camarera de piso. Era escritora. De las de verdad. Dice que el escribir no da para comer. Yo digo que si comes mucho no escribes bien. El último mes lo pasamos follando como leones. Supongo que sería por el aburrimiento. He tenido mucho tiempo para pensar. No tenía nadie con quien discutir. Desde pequeño siempre quise más. Mucho más. Quería más dinero, un buen trabajo, tener mucha gente a mi alrededor, más amor, más sexo, más cervezas, más mujeres, más jovencitas, más maduritas… Al sentarme en el taburete del bar me di cuenta de que siempre que quieres más al final todos conseguimos lo mismo: NADA. Nunca llevéis la ropa a la tintorería.

jueves 21 de mayo de 2009

ECHAR UNO RÁPIDO ...

No tenía tiempo para mucho más. No había sitio para la ternura, ni para los arrumacos y mucho menos para el amor. Los dos estábamos de acuerdo. Teníamos que hacerlo deprisa. Me gusta no complicarme la vida. Me la complico pero nunca es por mi culpa. Le subí la falda, me bajé los pantalones y comenzamos la faena. Todo terminó en unos minutos. Fue maravilloso. Reinó la sinceridad. Ninguno de los esperábamos nada del otro. Sólo buscábamos el placer mezclado con la velocidad. Nada de adornos. En realidad es lo que todo el mundo piensa y nadie se atreve a decir. Así hemos estado los últimos meses. Cómo os contaba, al final, todo se complica. Poquito a poco se fue enamorando. Está claro que no se enamoró de mí. Era la situación. El placer prohibido. El misterio. La enajenación mental transitoria y todas esas cosas. El caso es que todo terminó una mañana que nos pilló su marido echando uno rapidito. Esa vez fue mucho más emocionante. Abrió la puerta y me vio con la cabeza metida entre los muslos de su mujer. Me dio unos golpecitos en la espalda y me dijo: creo que eso no es tuyo. Yo le contesté: tienes razón es tuyo… pero cómo no lo estabas usando no quería que se echara a perder. Me sopló dos hostias y tuve que salir corriendo. Corrí muy rápido, muy rápido, muy rápido…

miércoles 13 de mayo de 2009

AVISO URGENTE PARA NAVEGANTES

Damián me ha mandado esta información: Animaros a participar y colgarla en vuestras páginas, es un favor entre amigos de bar. Salud!

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IV Concurso de Microrrelatos Paréntesis

Estimado Sr/a.:

Paréntesis convoca el 4º Concurso de Microrrelatos “Paréntesis” con el objetivo de promover y alentar el trabajo de los escritores y escritoras residentes en España y Latinoamérica.

Se establece un premio único de 2000 euros al mejor microrrelato.

Paréntesis publicará el trabajo premiado y una selección de finalistas.

El plazo de presentación vence el 30 de septiembre de 2009.

Las bases pueden consultarse en http://www.tallerparentesis.com/concursos.htm

domingo 12 de abril de 2009

PERDÓN SI LLEGO TARDE...

Por fin he vuelto. La guerra no ha terminado todavía pero a mí me han mandado a casa. La última batalla no la ganó nadie. Sembramos de cadáveres un descampado y nos dijeron que ya podíamos volver a nuestros hogares. No tengo nido, así que cogí el dinero y me vine a esta ciudad. Sólo quería retirarme de esa cruzada en la que siempre se pierde. Allí estaba muy clara la cosa: se trata de llegar a la noche sin que te maten. Da lo mismo, siempre tienes que estar muy atento. Te puede matar el enemigo o alguno de tus compañeros. A todos los que estábamos allí nos movía el dinero. Algunos lo intentaban camuflar de falso idealismo. Esos eran los peores. No dormíamos. Siempre atento. Ha sido una constante en mi vida. Lo peor era que no había mujeres. No teníamos tiempo ni para pensar en el sexo. Lo importante era la supervivencia (supongo que al adversario le pasaría lo mismo). Bueno, yo si tenía una mujer en la cabeza. Me sentía mal por haberla dejado colgada. Me alisté, me fui y no le he escrito siquiera unas líneas. Supongo que me lo perdonará (soy muy bueno con la lengua). Tampoco tenía tiempo para escribir. Eso si que lo llevaba mal. Muchas ideas, muchos pensamientos, muchos sentimientos y ningún sitio donde reflejarlo. Hay que escribir en el momento para que no pierda fuerza y frescura. Da igual, tampoco soy buen escritor. El mundo no se ha perdido gran cosa. Lo que más me gusta de la guerra es el final. En concreto lo que voy buscando en estos momentos: el descanso del guerrero. Ahora si que quiero mujeres. En realidad lo que persigo es follármelas con furor. Es lo que tengo dentro de mí. Necesito escribir para descansar.

domingo 22 de febrero de 2009

POR UN TRABAJO DIGNO

La cosa se estaba poniendo mal. Estábamos en tiempos de crisis. Al final me iba a tener que poner a trabajar. Hasta ahora sólo había trabajado por dos motivos: porque no tenía dinero para bebida y por mujeres. El anuncio era pequeño y venía en las últimas páginas del dominical. Cayó en mis manos por casualidad y decidí presentarme el lunes. Al principio pensé que se trataba de una broma o de un programa de cámara oculta. Nos presentamos tres personas. El tío era de lo más siniestro. Muy feo. Tan feo que asustaba. Nos dijo que la tarea era sencilla. Efectivamente era muy fácil. Uno de los candidatos dijo que se mareaba al ver sangre. Fue el primero en salir del despacho. Ya sólo quedábamos dos. Lo siguiente que nos comentó fue la tarifa. Era un precio muy elevado. Eso significaba muchísimo tiempo bebiendo y que las mujeres me mirarían de otra manera. El otro chico parecía el típico niñato con pasta y con mucho tiempo libre (un hijo de papá). No le pareció lo suficientemente interesante. El encargo era mío. Alguna vez tenía que ser la primera. No era por motivos políticos ni nada de eso. Simplemente había que eliminarlo. Yo estaba acostumbrado a luchar y la sangre no me asustaba. El objetivo no tenía familia y, por lo que parecía, tenía más enemigos que amigos. Yo podía elegir los medios. Dije que lo pensaría cuando llegara el momento. Nunca imaginé que la separación entre la vida y la muerte fuera cosa de un instante. Ahora soy un profesional. Un buen profesional. Lo malo es que nunca me ha gustado trabajar en exceso. Aquí sigo con una morena, una rubia y una cerveza. Es lo que hago desde hace unos años.

jueves 5 de febrero de 2009

CAZANDO SIRENITAS

Me gusta el mar. Nací en el centro pero me gusta el mar. Tal vez, porque siempre nos gusta lo que no tenemos. Pasa lo mismo que con el amor. Estábamos en la playa después de haber bebido. Ahora los tripis les estaban haciendo efecto. Se los comían dragones, les atacaban estrellas de mar gigantes y no sé que ostias más. A mí los tripis no me afectan mucho. A lo mejor es porque mi tolerancia al alcohol inhibe el efecto de las drogas. Me habían invitado a la fiesta porque consideraban que un viejo famosillo hacía subir el caché del evento. El caso es que allí estaba yo con mi antiguo sueño. Siempre me gustó atrapar sirenas. Desde pequeño me hice la promesa de pescar una. En realidad no tengo claro por qué me fascinan pero es así. Me quedo muy quieto en la orilla. Tumbado. Los mejores amaneceres son aquellos en los que el mar está en calma. Al no haber olas salen poquito a poco (sólo asoman el flequillo) y miran a la arena (nosotros miramos al mar y ellas miran a la arena). Si te quedas inmóvil más de tres minutos se creen que no hay nadie. Ya había localizado a cinco. Luego se suelen acercar hasta que les queda el torso al descubierto y la cola dentro del agua. En ese momento te tienes que ir arrastrando y meterte poco a poco en el mar. Una vez dentro no puedes dar brazadas. Tienes que ir andando por el fondo hasta llegar a su altura. No las mires. Hazte el distraído. Rodéalas. Luego te acercas por detrás y ¡zas! ya las puedes enganchar. Mi problema es que cuando las tengo no sé que hacer con ellas. Me pasa lo mismo que con el amor. De todas maneras estos gilipollas me las han espantado con sus grititos huyendo de los dragones y de las estrellitas gigantes.

martes 27 de enero de 2009

SE NOS ESCAPA EL TIEMPO

Ja, ja, ja. Allí estábamos. Cuatro artistas sin futuro. Un escritor de servilletas, una pintora de cristales empañados, una escultora de colores y una fotógrafa de canciones. Menudo panorama. A veces, nos juntábamos con un realizador de cortos de mentiras humanas. En fin, nos reuníamos una vez a la semana para intentar generar una revolución artística. Fumábamos muchísimos porros. Nos hacía ser más creativos (y alguna neurona se desprendía). El alcohol estaba siempre presente. Nuestro movimiento iba a ser totalmente innovador. No se iba a parecer a ningún otro. Aunque en realidad bebía de muchas fuentes. Lo primero que queríamos era ponerle un nombre. Le llamaríamos el “nadismo” (la nada). Bueno, ya estaba el nihilismo, su negación y todo ese rollo. Le llamaríamos el “infrarrealismo” (nada que ver con el surrealismo). ¡Que coño! Dejamos el nombre para después. Ahora venía lo más difícil, ¿en que iba a consistir? ¿Cuáles eran sus principios, sus dogmas, sus líneas maestras…? Pues no lo teníamos muy claro. Íbamos a ser anárquicos (ups, no se podía repetir: el anarquismo ya existía). ¡Ya está! Lo relacionaríamos con algún movimiento político. Eso siempre funciona. ¡Una mierda! O eres artista o eres político pero no se puede mentir en dos campos distintos. En fin, que allí seguíamos fumando, bebiendo y de vez en cuando echando un polvo (yo tenía ventaja, me gustaba ser artista). Con el tiempo nos aburrimos. No éramos artistas de verdad. Necesitábamos comer. Ahora somos un banquero estafador, una prostituta de alto standing, una limpiadora por horas y una enfermera con tendencias suicidas. Menudo panorama. Ya no nos juntamos. Cada uno se fuma los porros en su casa. El realizador está nominado para noséque premio de la academia de nosecuantos. Se nos escapa el tiempo.