... Entonces levanté la mirada. Clavado a la pared detrás del mostrador había un pedazo de cartón con una rotunda frase escrita en letras grandes:
NO LE DEN DE COMER A CHINASKI.
Salí de la cafetería. Atravesé el patio de carga, luego salí al callejón. Me crucé con otro vagabundo.
- ¿Tienes un cigarro, colega?.
- Sí.
Saqué dos, le di uno y yo tomé el otro. Se lo
encendí, luego encendí el mío. El se fue hacia el este y yo hacia el oeste (Factotum) Bukowski.
Ya era hora. Por fin se acabó el crucero. Después de tres meses tenía ganas de pisar tierra firme y tomarme una cerveza fresca en un bar del puerto. Ya lo dice el refrán: la cabra tira al monte. A mí, eso de estar encerrado en un barco durante tanto tiempo no es que me apasione pero si no hay trabajo hay que aceptar cualquier cosa. Así he pasado mis noventa días de condena. Me dieron un trabajo en la lavandería de un barco y al principio no me pareció mal. Me hacía gracia tanto lujo y tanta gente rica junta. Mi venganza contra el sistema consistía en masturbarme y mezclar el semen con el suavizante. Nunca he sido muy original en mis batallas. Por las noches me juntaba con una argentina que trabajaba de camarera de piso. Era escritora. De las de verdad. Dice que el escribir no da para comer. Yo digo que si comes mucho no escribes bien. El último mes lo pasamos follando como leones. Supongo que sería por el aburrimiento. He tenido mucho tiempo para pensar. No tenía nadie con quien discutir. Desde pequeño siempre quise más. Mucho más. Quería más dinero, un buen trabajo, tener mucha gente a mi alrededor, más amor, más sexo, más cervezas, más mujeres, más jovencitas, más maduritas… Al sentarme en el taburete del bar me di cuenta de que siempre que quieres más al final todos conseguimos lo mismo: NADA. Nunca llevéis la ropa a la tintorería.
No tenía tiempo para mucho más. No había sitio para la ternura, ni para los arrumacos y mucho menos para el amor. Los dos estábamos de acuerdo. Teníamos que hacerlo deprisa. Me gusta no complicarme la vida. Me la complico pero nunca es por mi culpa. Le subí la falda, me bajé los pantalones y comenzamos la faena. Todo terminó en unos minutos. Fue maravilloso. Reinó la sinceridad. Ninguno de los esperábamos nada del otro. Sólo buscábamos el placer mezclado con la velocidad. Nada de adornos. En realidad es lo que todo el mundo piensa y nadie se atreve a decir. Así hemos estado los últimos meses. Cómo os contaba, al final, todo se complica. Poquito a poco se fue enamorando. Está claro que no se enamoró de mí. Era la situación. El placer prohibido. El misterio. La enajenación mental transitoria y todas esas cosas. El caso es que todo terminó una mañana que nos pilló su marido echando uno rapidito. Esa vez fue mucho más emocionante. Abrió la puerta y me vio con la cabeza metida entre los muslos de su mujer. Me dio unos golpecitos en la espalda y me dijo: creo que eso no es tuyo. Yo le contesté: tienes razón es tuyo… pero cómo no lo estabas usando no quería que se echara a perder. Me sopló dos hostias y tuve que salir corriendo. Corrí muy rápido, muy rápido, muy rápido…
Damián me ha mandado esta información:
Animaros a participar y colgarla en vuestras páginas, es un favor entre amigos de bar.
Salud!
IV Concurso de Microrrelatos Paréntesis
Estimado Sr/a.:
Paréntesis convoca el 4º Concurso de Microrrelatos “Paréntesis” con el objetivo de promover y alentar el trabajo de los escritores y escritoras residentes en España y Latinoamérica.
Se establece un premio único de 2000 euros al mejor microrrelato.
Paréntesis publicará el trabajo premiado y una selección de finalistas.
El plazo de presentación vence el 30 de septiembre de 2009.
No tengo nada. A mi la crisis no me afecta. Lo único que necesito es alcohol y mujeres. En época de recesión sigue habiendo mujeres. La bebida nunca se acaba. Hay menos trabajo. No me importa. No me gusta trabajar. Estoy hasta los huevos de trabajar. Llevo trabajando toda mi vida para beber con mujeres. Ahora que trabajen otros. Los vaivenes económicos son mi mejor momento. Es cuando me igualo con los demás. Los que tenían ya no tienen. Son como yo. Lo que pasa es que estoy más acostumbrado a vivir así. Me desenvuelvo mucho mejor. Las tías están más sensibles y sus maridos no les parecen tan atractivos. Es mi momento. Soy un experto en estas situaciones. Las calles están vacías. Los bares no se llenan. Sólo quedamos los incondicionales. Todo el mundo teme perder su empleo, a sus amigos, sus coches, sus mujeres… Lo único que pierdo con frecuencia es el sentido y la verguenza. Estoy pensando en montar un negocio. Una escuela de adiestramiento en supervivencia en épocas de crisis. Les enseñaría a pelear a la contra, a no gastar, a conseguir invitaciones, a decir las cosas tal y como son y tal y como las sientes… No duraría mucho. Me iría tan bien que enseguida comenzaría a ganar dinero. Mucho dinero. Me preocuparía por no perder dinero, por comprarme un coche, una casa y todas esas gilipolleces. Contrataría a una secretaria y terminaría tirándomela. Su marido me daría una buena lluvia de hostias. Al final perdería todo mi dinero y no sabría cómo vivir sin él. Nunca me fueron bien los negocios. Prefiero seguir como hasta ahora. Sin un céntimo. Sólo mujeres y alcohol. Mi cabeza centrada en los temas importantes: sobrevivir, beber, sexo y tocarme los huevos. Esto ni es crisis ni es nada. La gente es muy tremendista.
Ya conocéis mi aversión a las fiestas. No hay manera. No me libro de ellas. Cada quince días me caen una o dos. El caso es que son un buen espacio para pensar. La gente se empeña en hablar con otros, en bailar, en beber y recordárselo a los demás (- !eh mira que borracho/a voy! - ¿Has visto que forma de hacer el gilipollas? - Entre semana también soy así pero sin beber- …). Sin embargo, a mi me sirven para hacer reflexionar a mi oxidado cerebro y es el escenario perfecto para observar al ser humano. Me suelo apostar cerca de la bebida. Es por comodidad y pereza. Al lado de la bebida sabes que no va a faltar espectáculo. Al principio la cosa suele ser muy recatada. Risas ligeras, presentaciones (-este es Fulanito y esta Menganita-, -es un importante abogado, trabaja para el buffet Tal y Pascual-…) y la bebida se consume muy despacio. Cuando han pasado dos horas más o menos la cosa cambia. Las risas son más sonoras y no vienen a cuento, el ritmo de consumo aumenta y ahora es cuando comienzo a etiquetar a la gente. Me interesan las mujeres que vienen a por la copa en períodos de menos de diez minutos. Por norma general, también están aburridas y cuando llevan cinco copas les da lo mismo acostarse con hombres guapos o con viejos feos. Lo que quieren es desquitarse. Ese es el mejor momento. Cuando se acercan y te dicen: - hace un rato que te estoy observando, me llamo… - Lo demás es rutina.
Hace poco me fui con una tía que era poeta. Al principio no me gustaba mucho. Hablaba de autores y de obras. Parecía una puta enciclopedia. No le gustaban las cosas porqué si. Le gustaban porque pertenecían a tal corriente o le recordaban al autor tal o cual. Cada día se metía un par de rayas. Decía que era para ser más creativa. No creo que para ser creativo te debas quemar el cerebro. La vida es suficiente para machacarte las neuronas. Además, cuando se ponía hasta las cejas no escribía ni una mierda. Escribía mejor cuando follábamos. Había ganado un par de premios pero hasta ahora no tenía nada publicado. Mis escritos le parecían un diario de navegación. No tenían nada artístico, según ella. En realidad son eso: un diario. Escribo para no olvidarme y para no olvidar. No necesito convencer a nadie. La prosa no le gusta. A mi tampoco la poesía. El caso es que poco a poco me faltaba el aire. Decidí irme una mañana. Se había venido a vivir a mi piso. Salí temprano. Más o menos sobre las doce de la mañana. El apartamento era alquilado. Me importaba un carajo. Cuanto menos tienes menos miedo a perderlo. Me acordé de mi época mala. Fui a la estación y compré un billete. No quería esperar mucho. El próximo tren salía en un cuarto de hora. Encontré un compartimiento vacío y me metí. Pensaba en el pasado. Es lo único que tengo. El futuro ni lo tengo ni sé si lo tendré. Al cabo de diez minutos vino el cabrón de Morfeo y me quedé listo. Pensar me da sueño. De repente abrieron la puerta. Era una muchachita de unos veinte años. Me contó que se había equivocado. Iba a Salamanca y se confundió de tren. Le dije que yo no iba a ningún sitio, pero que si no le importaba le acompañaría a Salamanca. Hace muchos años que no voy por allí. En concreto unos veinte. Empezamos a hablar. Me dijo que era fotógrafa. Que no se dedicaba profesionalmente a la fotografía pero que a veces le pagaban por sus trabajos. Le gustaba fotografiar para atrapar los momentos. Miraba al pasado y lo fijaba en su cámara.A mi me parecía que se expresaba muy bien, pero ella decía que no comunicaba bien a través de las palabras. Lo hacía mejor a través de las imágenes. El caso es que me gustó mucho. Era sencilla. No era sofisticada. No se me puso a hablar de marcas de cámaras, ni de filtros, ni de películas, ni de tal ni de cual fotógrafo de renombre. Me gustan las mujeres sencillas. No me gustan las simples. Me gustan las sencillas. El viaje se pasó volando. Llegamos a Salamanca. No había cambiado nada. Me refiero a su espíritu. Las ciudades tienen espíritu. Es azul. Si nunca lo has visto es porque no has mirado bien. El de Salamanca es azul cielo o celeste. Hay ciudades a las que el espíritu se les está descoloriendo. Supongo que porque no las cuidan. Oviedo tiene el espíritu entre verde y gris. Es una excepción. Me invitó a su casa. Me dio un poco de miedo. No quería estropear algo que me estaba curando. Lo bueno de las mujeres sencillas es que son puras. No hacen nada con mala intención. Los hombres complicados pensamos mal y hacemos muy pocas cosas. Ni buenas ni malas. Hacemos poco y pensamos mucho. Me enseñó la ciudad. Yo le enseñé a mejorar su técnica para hacer el amor. La experiencia es un grado. La juventud una ventaja. Así pasamos quince días. Un viernes vino y me dijo:-esta noche tenemos una fiesta,.Nos han invitado-. Me puse al lado de las bebidas.
Estaba lloviendo. Me fumé un cigarrito. Me gusta fumar mientras veo llover. No me asusta el agua. Bueno, sólo si está en un vaso. Bajé a la calle y comencé a caminar. A la gente le da miedo la lluvia. Es el mejor momento para pasear. No hay nadie. Te encuentras almas en pena con mucha prisa. Todos van corriendo hacia algún sitio pero nadie se para a disfrutar de la lluvia. Bajando el boulevard me estampé contra una tía de unos veintisiete años más o menos. Se rió por el encontronazo. La verdad es que no le vi la gracia al asunto. Lo que si me llamó la atención es que su camiseta estaba muy pegadita a su cuerpo marcando los pezones. Se ofreció para acompañarme a casa. Nunca he usado paraguas. Me parece que es como ponerle en la mano un cartucho de dinamita encendido a un mono. Nos vuelve peligrosos. No le dije que no. Fuimos hablando y poco a poco la proximidad generó confianza. Le agarré de la cintura. En la adolescencia nunca tuve novia. Era una experiencia nueva para mí (si, a mis años). Ir bajo la lluvia paseando con una chica y agarrados de la cintura. Nos pegamos el filete en un portal. Cuando más animado estaba noté unos golpecitos en la espalda. Me volví. Su novio me infló a hostias. La había ido a recoger porque estaba lloviendo. Me fui a casa y me bebí un vaso de agua. Ahora me gustan más los días soleados.
Reescritura de ASI NOS VA, publicado el 23/11/2007Nunca he querido seguir la corriente. Nunca he querido ser famoso. Sin embargo, ahora lo soy. No puedo ir tranquilo a tomar una cerveza, ni al cine, ni meterle mano a una tía sin que se enteren dos millones de personas (aproximadamente). Menos mal que desde el anonimato del blog puedo decir lo que quiera. Puedo utilizar palabras como culo, voyeur , coño, polla, follar, amar, bragas, puta, etc. También puedo tratar temas como el sexo, la droga y la vida y la muerte (y todo esto sin que nadie me diga nada.) Lo malo que tiene lo del blog es que no se me reconoce la calidad de mis escritos. No van acompañados de una campaña publicitaria, de una entrega de premios, de una ronda de entrevistas, de la lectura de pregones en fiestas municipales de mi zona… todo ello muy bien orquestado por mi agente. En fin, esto me gusta mucho más. Me recuerda mis inicios. Me recuerda cuando nadie me conocía y podía ir sin preocuparme por los bares, al cine, a dar un paseo (lo de meterle mano a una tía es más fácil ahora y eso hay que reconocerlo) . Eran los tiempos en los que tenía que trabajar de peón para comer. Ahora no trabajo sólo me exhibo. Nunca he querido ser famoso. Es una pena que la vida no venga como nosotros queremos… y la muerte tampoco.Se me acaba el tiempo,
no la inspiración.
A mi proveedor le gusta quedar en la puerta del cementerio. Dice que es un sitio tranquilo. No hay policía, no hay gente que moleste y no hay mucha luz. Solemos quedar los viernes que tengo algún evento, o tengo que ir a una presentación o dar alguna charla. Dice que es por cuestión de ética. Señala que nunca vendería a la puerta de un colegio o de una iglesia. Un cementerio es algo aséptico. Estoy de acuerdo. Yo no tengo ética. Hay un sutra budista (creo que es el de la observación) en el que se recomienda a los monjes que pasen un tiempo mirando cómo se descompone un cuerpo para ver la caducidad de la vida. Yo no llego a tanto. Siempre tengo que esperar. Mientras estoy allí me he dado cuenta de que en ese recinto se guardan todos los amores y odios, todas las esperanzas y desilusiones, la riqueza y la pobreza, la belleza y la fealdad. Un compañero de calabozo me dijo que tenía la clave de la vida y la muerte. Había llevado a su perra a sacrificar al veterinario. El animal entró ladrando, le pusieron la inyección, dijo !bluf! y se murió. Tardó menos de un segundo. Ese es el límite entre la vida y la muerte: un !bluf! El cementerio es la sociedad más igualitaria. Al final todos somos iguales. La única diferencia en esta vida es la línea de salida. Cada vez que quiero un gramo me tengo que acercar un poco a la muerte.
La otra noche subí a la terraza a tomarme mi cerveza. La mayor parte de mi vida la paso de noche y nunca me había fijado en que en el cielo hay estrellas. Siempre voy mirando hacia el suelo. Sólo miro hacia arriba cuando después de caerme me levanto. Suele ser por las mañanas. Sin embargo, esta noche si las he visto. He notado que además estaba la luna. No me interesa la luna. Es más grande, ocupa más sitio, da más luz y parece que manda sobre las estrellitas. Ellas si me importan. Me han recordado a nosotros. Hay millones. Siempre te fijas en una más que en otras. Eliges y no sabes por qué. Es tu estrellita. La que te da fuerza. La que mantiene tu atención en un instante único. Te llega su luz y te ilumina. Parece increíble pero es así. Está lejísimos pero es tu estrella. Te atrae. A pesar de los kilómetros te atrae. Sin embargo, no es recíproco. Allí está. Tan tranquila. No tienes ningún efecto sobre ella. Estoy seguro de que las estrellas no se fijan en nosotros. O a lo mejor si. A lo mejor deciden a quien van a iluminar, que mirada van a atraer, a quien van a proteger… Hacen una reunión en el ocaso y deciden quién le toca a cada una. Por eso hay millones. Lo único que sé es que tengo mi estrellita y ahora todas las noches la busco. Las noches nubladas me siento amargo. Seguro que es la luna envidiosa la que decide cuando tiene que haber nubes y cuando no. Alguien habrá escrito sobre esto y mucho mejor pero mi estrellita sabe lo que quiero decir.
Eran dos perros muy flacos. Tan flacos que no daban ni sombra. Él era ralo y con las orejas grandes. Ella las tenía pequeñas y un rabito acabado en forma de plumero. Las pulgas los utilizaban de transporte. Ya se sabe: a perro flaco todo son pulgas. No les importaba. Comían lo que la gente les daba. Les gustaba ir a las terrazas de los bares. Se daban buenos festines. En invierno era otro asunto y tenían que cambiar de estrategia. Acudían a la puerta de los colegios. Nunca fallaba. Cuando llovía buscaban cobijo en un portal, o debajo de un banco del parque e incluso debajo de algún coche aparcado (más de un susto se habían llevado). Lo importante era estar juntos. Ya conocían el centro de la ciudad y dos barrios periféricos. De vez en cuando se llevaban una patada de algún niño acomplejado. Eran perros. A veces, se cruzaban con perros acompañados de sus dueños. Los peores eran los que tenían cara de cerdito. Mucho diente y poco cerebro de perro. Esos no aguantarían más de dos días sin sus dueños y en la calle. Eran felices. Se pasaban el tiempo olisqueándose el culo y de aquí para allá. Un día, detrás de un árbol y sin avisar, apareció un agente de la perrera municipal. Trincó a la perrita. Se la llevaron y la enjaularon. Los perros vagabundos no pueden estar sueltos ¿Por qué? Pues que cojones voy a saber. Así son las cosas. ! Que vida tan perra!
Estaba haciendo mi ronda diaria. Era el tercer bar que visitaba. Todavía era temprano y había poca gente. Allí sólo nos hallábamos el camarero, un grupo de jóvenes, una puta cincuentona y yo. Me pusieron lo de siempre: una cerveza. Empecé a escribir en una servilleta. Me paré a la mitad. No tenía claro lo que iba a garabatear. Me fijé en el grupo. Dos chicos y dos chicas. Más o menos de veinte años. En plena flor de la vida. Sin pasado y con mucho futuro. ! Que puta es la vida!!Ya se enterarán! Una de ellas dijo: ¿!eh viejo!, quieres una copa? No me pude negar. Tenía unas tetas grandes pero no exageradas, como me gustan. Me acerqué. Me preguntaron que a que me dedicaba. Comencé a contarles anécdotas. Las copas iban cayendo conforme íbamos hablando. No tenían mucho aguante. Se notaba la inexperiencia. Se pedían combinados. El alcohol hay que tomarlo solo para que siente bien y en soledad para que siente mejor (es una opinión). Yo seguía con mis whiskies. La de las tetas grandes hablaba mucho. Por eso me decidí por la de los pechos pequeños. Los chicos hacía tiempo que habían desaparecido de escena. Se habían fumado unos porros y estaban manteniendo la pose. Al cabo de un rato salieron a pelearse a la calle. En ese momento les dije a las chicas que si tenían un sitio donde ir. Compartían piso. Me follé a la de los pechos pequeños. La otra hablaba demasiado pero se quedó mirando. ! Que malo es tener mucho pasado y poco porvenir!
Algunos se atreven a decir que los escritores viven del cuento. ¿Han probado a contar algo en 200 palabras y vivir de ello? ¿Y contarlo en 1000 y vivir de ello? Seguro que no. La vida es injusta. Es desproporcionada. Cuanto más difícil es algo menos reconocimiento tiene. Hacer una canción es difícil, pero puedes tapar la letra con la música. Hacer cine es difícil pero puedes engañar y distraer al espectador con efectos, con música, con imágenes… Sin embargo, escribir es comunicar lo que piensas sin ningún artificio ni ayuda. El reconocimiento es otro tema. ¿Cuántos espectadores pueden ver una película? ¿Cuántos pueden ir a un concierto? ¿Cuántos asisten a una lectura? ¿Cuántas mujeres se acostarían contigo si fueras actor? ¿Y si fueras una estrella del rock? ¿Cuántas no le cobran a un escritor? ¿Cuántas presumen de follar con un escritor? Eso si, los amigos de los escritores son sinceros. No están contigo por el dinero ni por la fama.
En fin, que se puede ser un cuentista pero no se puede vivir de ello. Apetece emborracharse en Málaga. Y me sobran quince palabras
Cae el 'puente' del glaciar argentino Perito Moreno en pleno invierno austral
El 'puente' se derrumbó por completo a las 15:20 (hora española).
La ruptura del hielo fue presenciada sólo por unas 40 personas.
El fenómeno está provocado por la presión de las aguas sobre el glaciar.
El dique que el glaciar Perito Moreno forma sobre la península Magallanes terminó de quebrarse y completó su ruptura, inusual en pleno invierno austral, que fue presenciada sólo por unas 40 personas.
El 'puente' cayó por completo a las 11:20 hora local (15:20 hora española), en un momento en que pocos visitantes contemplaban el imponente bloque de hielo situado en el Parque Nacional 'Los Glaciares', en la sureña provincia argentina de Santa Cruz.
Es uno de los pocos glaciares del mundo que apenas ha retrocedido
La ruptura del hielo fue acompañada por los gritos de quienes, desafiando el frío aunque en un día a pleno sol, se habían apostado en las pasarelas que dan al 'puente' a la espera del fenómeno natural.
El fenómeno está provocado por la presión de las aguas sobre el dique de hielo, que comienza a agrietarse hasta formar un hueco en forma de arco que lo debilita y termina por derrumbarse.
El Perito Moreno, de unos 200 kilómetros cuadrados de extensión, está situado sobre la cordillera de Los Andes, límite natural entre Argentina y Chile, y es uno de los pocos del mundo que se mantiene estable, sin retroceder como consecuencia del calentamiento global.
Otra vez he ido al médico. No me dolía nada. De todos modos, los del trabajo me han mandado al médico para una revisión o algo así. Ni siquiera me he desabrochado la camisa. Me ha prohibido beber, fumar, tomar café y me ha dado unas pastillas. De dejar de trabajar no ha dicho nada. La enfermera me ha mirado. La he esperado a la salida y nos hemos tomado unas copas. Mañana me pasaré por la consulta para contarle al médico que ayer me emborraché, me tiré a su enfermera y después me fumé un puro. A ver si así me dice que me quite de trabajar o me manda unas pastillas. Creo que los médicos trabajan demasiado y no tienen perspectiva. Deberían follar más.
EFECTOS DE LA NUEVA LEY
Los divorcios representan ya el 87% de las rupturas matrimoniales en España
§ El número de divorcios en 2006 fue de 126.952, el 74,3% más que en 2005
§ Las separaciones fueron 18.793, el 70,7% menos y sólo el 12,9% de las rupturas
§ Gran aumento de los matrimonios rotos antes de un año: el 330,6% respecto a 2005
§ El 72% de las peticiones de divorcio se tramitan en menos de seis meses
DANIEL G. LIFONA
MADRID.- Dos años después de la entrada en vigor de la conocida como 'Ley del divorcio exprés', el avance de este procedimiento legal ha colocado a la separación matrimonial en vías de extinción.
Según se desprende del último informe anual que elabora el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) sobre nulidades, separaciones y divorcios, estos últimos representan ya más del 87% de los matrimonios rotos, mientras que en 2004, un año antes de la reforma de la ley, sólo eran el 38%.
El número de divorcios en 2006 fue de 126.952, lo que supone en importante incremento del 74,3% respecto a la cifra registrada el año anterior, cuando los divorcios fueron 64.028 y sólo representaron el 46,7% de todas las rupturas matrimoniales de 2005.
En total, 145.919 matrimonios se disolvieron en 2006, un 6,5% más que en el año anterior. De todas esas rupturas, sólo 18.793 fueron separaciones, lo que supone el 12,9% de las disoluciones matrimoniales y el 70,7% menos que un año antes. Este descenso confirma la tendencia que se viene observando en los últimos años, sobre todo desde la reforma de la ley del divorcio, norma que agiliza los procesos de ruptura al suprimir la exigencia de separación previa, y que entró en vigor el 10 de julio de 2005.
En 2005 ya se registró un importante avance del divorcio (64.028) impulsado por la reforma de la ley a mitad de año, pero no consiguió superar al número de separaciones (72.848). 2006 fue el primer año completo con la 'Ley del divorcio exprés' en vigor, lo que ha servido para confirmar el drástico cambio de tendencia.
La duración media de los 145.919 matrimonios disueltos en 2006 fue de 15,1 años, aunque la mayor parte de las separaciones se produjeron tras 20 años de vida matrimonial. El INE destaca el excepcional aumento de los matrimonios disueltos antes de un año (del 330,6% respecto a 2005), resultado de la modificación legislativa antes citada.
Mayor agilidad en la tramitación
El 57,2% de las demandas de separación se tramitan en menos de seis meses y el 12,5% superan el año, mientras que en el caso de los divorcios el 72% se resuelven en un semestre y el 4,9% tardan más de un año.
Atendiendo al tipo de ruptura matrimonial, el 65,3% de los divorcios fueron acordados y el 34,7% no consensuados. A su vez, el 52% de las separaciones fueron de mutuo acuerdo y el 48% contenciosas. En los tres tipos de disolución matrimonial, el mayor número de rupturas sucede entre los 40 y 49 años, tanto en hombres como en mujeres, aunque la edad media es mayor en los varones (43,2 años).
La mayoría de los matrimonios rotos (51,3%) tienen hijos menores de edad (el 29,8% tienen sólo un hijo) y el 44,9% no tienen hijos. Entre las parejas que tienen algún hijo menor de edad la pensión alimenticia le corresponde principalmente al padre (en concreto en el 78,7% de los casos). Tan sólo en el 2,5% de las rupturas la madre es la que se hace cargo de la pensión alimenticia y en un 3,6% de los casos dicha obligación corresponde a ambos cónyuges.
El cónyuge que presenta la demanda varía en función del tipo de disolución matrimonial, según el INE. En las nulidades el esposo da el primer paso (40,8%); en las separaciones, es la esposa (45,7), y en los divorcios, ambos cónyuges (42,4).
Por comunidades autónomas, las regiones con mayor tasa de disoluciones matrimoniales son Canarias (4,31), Islas Baleares (3,94) y Cataluña (3,85), y las que menos: Extremadura (2,23), Castilla y León (2,30) y Castilla-La Mancha (2,39).
http://www.elmundo.es/elmundo/2007/11/15/espana/1195123965.html
¿Quién soy? Pues soy el hombre con el que no te gustaría que saliera tu hija. Soy aquel con el que a tu hija le gustaría salir. Soy el que no quieres que se acerque a tu mujer. Soy al que a tu mujer le gustaría arrimarse una noche que te dice que se ha ido con sus amigas. Soy el que no te gustaría tener como enemigo. Soy al que a tus amigos les gustaría invitar a una cerveza. Soy el que no le gusta trabajar. Soy al que no le caen bien los compañeros de trabajo. Soy el que no tiene dios. Soy al que le vendría bien un poco de fe. Soy el que ha probado todos los vicios. Soy el que no tiene ninguna adicción (sólo leer). Soy el mejor. Soy libre. ! Ya está bien de hablar de mi! ¿Y tú? ¿Quién eres?...
Fallece una mujer de 55 años, embestida por un ciervo de su propiedad
EUROPA PRESS. 14.11.2007
Ocurrió ayer por la tarde en la localidad leonesa de Astorga.
La mujer se disponía a alimentar al animal, que estaba en celo.
Una mujer de 55 años, cuyas iniciales corresponden a R.M.G, falleció yer tarde en su domicilio de la calle Zapata de Astorga (León) tras ser embestida por un ciervo de su propiedad.
Según informó la Policía Local de Astorga, el suceso se produjo a primera hora de la tarde, cuando la fallecida fue a dar de comer al animal que la embistió hasta provocarle la muerte. Además, según las mismas fuentes, el animal, que pesaba alrededor de 200 kilos, estaba en celo y con agresividad.
Hasta el lugar de los hechos se desplazaron los agentes municipales, alertados por el marido de la fallecida, quienes dispararon dos tiros para alejar al animal de su propietaria.
Posteriormente, los sanitarios del centro de salud de Astorga, que acudieron al domicilio, certificaron la muerte de la mujer. (www.20minutos.es)