Mostrando entradas con la etiqueta factotum. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta factotum. Mostrar todas las entradas

miércoles, 15 de julio de 2009

NO QUIERO TRABAJAR DE NUEVE A CINCO

PEIO H. RIAÑO - MADRID - 15/07/2009 08:00

Estaba dispuesto a desaparecer, pero no le dejan. Quince años después de su fallecimiento los archivos infinitos del prolífico escritor norteamericano Charles Bukowski no quieren callar. La duda sobre el suministro de los inéditos que deja caer gota a gota su última mujer y heredera del negociado Chinaski, Linda Lee, no hace más que crecer con la aparición de un nuevo volumen póstumo. Y van cinco desde que el maestro de lo ingrato muriese de leucemia en 1994. Con el extenso poemario La gente parece flores al fin, que lanza esta semana Visor en las librerías españolas, sus últimos poemas sin publicar, llegamos al episodio en retirada del padre de lo que terminaría siendo la realidad más sucia de la literatura.

John Martin, el editor al que Bukowski le fue fiel hasta la muerte por haberle ofrecido a los 45 años de edad dejar su trabajo en el departamento de correos gracias a un sueldo mensual como escritor, es el encargado de husmear entre sus archivos. Martin ha sabido administrar el eco de la voz del escritor para que no se acabe nunca. Los poemas todavía resuenan. Buenos tiempos estos para que vuelva el gran tentador del fracaso.

Es despiadado en la concreción, imperdonable con su pasado

La gente parece flores al fin está compuesto por más de 130 poemas, a los que uno llega con la curiosidad de ver si en sus últimos días fue capaz de mantener la leyenda del gruñón amante de los hipódromos, el boxeo y las borracheras. Si la obsesión por las mujeres puede mantenerle todavía en pie a los 60 y 70 años de edad, si sigue odiando con tanta templanza y tanto pasotismo. Una vez leídos, deja claro que el hígado por el que Bukowski pasaba las cintas de su máquina de escribir Underwood, y untarlas de bilis, está a pleno rendimiento.

Un poco de algodón para hacer la prueba: "Buena suerte, viejo amigo/ no resulta fácil,/ estamos pegados a nuestros cojones, y no hay más,/ estamos cautivos de nuestros cojones,/ y yo debería refrenarme un poco/ cuando se trata de mujeres", escribe en el poema Le miro los cojones al gato. Este fragmento basta para ver la resignación con la que Bukowski empaña sus últimas palabras. Podría entenderse este libro como un testamento literario, en el que incluso llega a aceptar que "el whisky acelera el corazón, pero desde luego no ayuda a la mente".

Testamento sin rima

Con 60 años sigue siendo un solitario que no soporta ni el recuerdo

Sin embargo, sus últimas palabras no son su testamento. Ese lo hizo desde su primer escrito. En novela, cuento o poema, siempre vivió la página como una última oportunidad, como el "último minuto" al que se refiere una y otra vez en estas últimas páginas. "Hay que morir unas cuantas veces antes de poder/ vivir de verdad", suelta más aforístico que nunca, en este expolio final de su archivo. A pesar de repetir los mismos fantasmas que siempre lo acecharon "Las mujeres muertas, los amores intoxicados, los borrachos en su agonía", como apunta su traductor Eduardo Iriarte, en La gente parece flores al fin es consciente, más que nunca, de que le queda el descuento.

El probable último poemario es el testimonio del odio sostenido que mantuvo con vida a Bukowski hasta el último suspiro. Odio sobre todo a la monotonía, arma letal. Odio también a sus vecinos. Alguien que destripa al "hombre que corta el césped ahí enfrente", teme convertirse en lo que más odia: un ser interesado en el béisbol, las películas del oeste y las hojas de la hierba. "¿Eso es todo lo que ves, esas hojas de hierba? ¿Eso es todo lo que oyes, el zumbido del cortacésped?", le pregunta lleno de sarcasmo. Alguien que escribe una loa a un contestador automático es un huraño que no quiere malgastar su tiempo con tonterías, ni con molestias. A los 60 años sigue siendo un solitario empedernido que no soporta ni el recuerdo de las mujeres por las que pasó.

Bukowski no se acaba nunca

«El whisky acelera el corazón / pero desde luego no ayuda a / la mente»

La gente parece flores al fin también desvela que mantuvo un ritmo frenético de escritura hasta el último momento. Apunta que corrige y destruye una y otra vez, incluso, llega a sentirse amenazado por la falta de creatividad cuando a los sesenta y tantos escribe que por primera vez se ha "quedado en blanco". Hay cosas que a ciertas edades uno podría permitirse, como fallar. O hasta arrepentirse, y seguir el ejemplo de Bukowski: "El whisky acelera el corazón/ pero desde luego no ayuda a/ la mente", debería estar borracho para renegar de esta manera del alcohol, impensable en sus primeros libros.

En estos poemas es divertido y triste, mordaz y resignado, es capaz de mantener la leyenda hasta el final. "Es uno de los autores que mejor ha envejecido y mejor va a envejecer", afirma Diego Moreno, editor de Nórdica, quien publicó hace unos meses por primera vez en España Secuelas de una larguísima nota de rechazo, el primer escrito que Bukowski publicó en 1944. "Es un autor que nunca desaparece. Su estilo es tan potente que no pasará jamás. Su estilo está por encima de lo que cuenta, por mucho que les pese a quien han tratado de dilapidarle por los temas que trata", vuelve a la carga Moreno.

"Cualquier momento es bueno para leerle. Pero es cierto que él contó una Norteamérica en plena crisis y hoy hay muchos paralelismos con aquella época. Es un buen momento para recuperarle o para conocerle", dice Vicente Muñoz, encargado de la compilación Resaca (Caballo de Troya), en la que 37 autores españoles actuales homenajearon al autor de Factotum.

Para Muñoz, donde se escucha la verdadera voz de Bukowski es en sus poemas. En ella hay gravedad, "sabiduría de mujeriego y dipsomaniaco". Muchos han visto en sus novelas una mascarada cómica de los asuntos que traía encima y algunos han llegado a escribir sobre él que fue "un mediocre escritor que se puso de moda en nuestro país hace unos cuantos años por su alcohólico y desgreñado pasotismo". Lo cierto es que su gran victoria no fue la resistencia de su escritura, sino haberse librado de un trabajo de nueve a cinco.

Para el poeta Pablo García Casado, el elemento que le gustaría destacar de Bukowski es el ahorro de elementos y detalles superfluos en sus trabajos. "Él es ante todo un realista, no sólo un realista sucio. Viene del realismo norteamericano más clásico. Aunque rompe con la temática, no lo hace con el tratamiento", explica. Sin romper el tiempo, sin fragmentar, sin acercarse a la vanguardia, Bukowski, en una poesía absolutamente narrativa, se asoma a la ventana y encuentra lo único que necesita: su calle, la vida.

Tiene razón García Casado, Chinaski es despiadado en la concreción, imperdonable con su pasado y certero con lo que se le viene encima: "Sólo hay una manera de vivir/ y es solo, / y sólo una manera de morir, y es esa misma".

Tomado de Público.es

http://www.publico.es/culturas/letras/238770/bukowski/quiere/mo/rir

martes, 30 de junio de 2009

LA VUELTA AL MUNDO

Ya era hora. Por fin se acabó el crucero. Después de tres meses tenía ganas de pisar tierra firme y tomarme una cerveza fresca en un bar del puerto. Ya lo dice el refrán: la cabra tira al monte. A mí, eso de estar encerrado en un barco durante tanto tiempo no es que me apasione pero si no hay trabajo hay que aceptar cualquier cosa. Así he pasado mis noventa días de condena. Me dieron un trabajo en la lavandería de un barco y al principio no me pareció mal. Me hacía gracia tanto lujo y tanta gente rica junta. Mi venganza contra el sistema consistía en masturbarme y mezclar el semen con el suavizante. Nunca he sido muy original en mis batallas. Por las noches me juntaba con una argentina que trabajaba de camarera de piso. Era escritora. De las de verdad. Dice que el escribir no da para comer. Yo digo que si comes mucho no escribes bien. El último mes lo pasamos follando como leones. Supongo que sería por el aburrimiento. He tenido mucho tiempo para pensar. No tenía nadie con quien discutir. Desde pequeño siempre quise más. Mucho más. Quería más dinero, un buen trabajo, tener mucha gente a mi alrededor, más amor, más sexo, más cervezas, más mujeres, más jovencitas, más maduritas… Al sentarme en el taburete del bar me di cuenta de que siempre que quieres más al final todos conseguimos lo mismo: NADA. Nunca llevéis la ropa a la tintorería.

jueves, 21 de mayo de 2009

ECHAR UNO RÁPIDO ...

No tenía tiempo para mucho más. No había sitio para la ternura, ni para los arrumacos y mucho menos para el amor. Los dos estábamos de acuerdo. Teníamos que hacerlo deprisa. Me gusta no complicarme la vida. Me la complico pero nunca es por mi culpa. Le subí la falda, me bajé los pantalones y comenzamos la faena. Todo terminó en unos minutos. Fue maravilloso. Reinó la sinceridad. Ninguno de los esperábamos nada del otro. Sólo buscábamos el placer mezclado con la velocidad. Nada de adornos. En realidad es lo que todo el mundo piensa y nadie se atreve a decir. Así hemos estado los últimos meses. Cómo os contaba, al final, todo se complica. Poquito a poco se fue enamorando. Está claro que no se enamoró de mí. Era la situación. El placer prohibido. El misterio. La enajenación mental transitoria y todas esas cosas. El caso es que todo terminó una mañana que nos pilló su marido echando uno rapidito. Esa vez fue mucho más emocionante. Abrió la puerta y me vio con la cabeza metida entre los muslos de su mujer. Me dio unos golpecitos en la espalda y me dijo: creo que eso no es tuyo. Yo le contesté: tienes razón es tuyo… pero cómo no lo estabas usando no quería que se echara a perder. Me sopló dos hostias y tuve que salir corriendo. Corrí muy rápido, muy rápido, muy rápido…

miércoles, 13 de mayo de 2009

AVISO URGENTE PARA NAVEGANTES

Damián me ha mandado esta información: Animaros a participar y colgarla en vuestras páginas, es un favor entre amigos de bar. Salud!

logo180x60.gif

IV Concurso de Microrrelatos Paréntesis

Estimado Sr/a.:

Paréntesis convoca el 4º Concurso de Microrrelatos “Paréntesis” con el objetivo de promover y alentar el trabajo de los escritores y escritoras residentes en España y Latinoamérica.

Se establece un premio único de 2000 euros al mejor microrrelato.

Paréntesis publicará el trabajo premiado y una selección de finalistas.

El plazo de presentación vence el 30 de septiembre de 2009.

Las bases pueden consultarse en http://www.tallerparentesis.com/concursos.htm

domingo, 12 de abril de 2009

PERDÓN SI LLEGO TARDE...

Por fin he vuelto. La guerra no ha terminado todavía pero a mí me han mandado a casa. La última batalla no la ganó nadie. Sembramos de cadáveres un descampado y nos dijeron que ya podíamos volver a nuestros hogares. No tengo nido, así que cogí el dinero y me vine a esta ciudad. Sólo quería retirarme de esa cruzada en la que siempre se pierde. Allí estaba muy clara la cosa: se trata de llegar a la noche sin que te maten. Da lo mismo, siempre tienes que estar muy atento. Te puede matar el enemigo o alguno de tus compañeros. A todos los que estábamos allí nos movía el dinero. Algunos lo intentaban camuflar de falso idealismo. Esos eran los peores. No dormíamos. Siempre atento. Ha sido una constante en mi vida. Lo peor era que no había mujeres. No teníamos tiempo ni para pensar en el sexo. Lo importante era la supervivencia (supongo que al adversario le pasaría lo mismo). Bueno, yo si tenía una mujer en la cabeza. Me sentía mal por haberla dejado colgada. Me alisté, me fui y no le he escrito siquiera unas líneas. Supongo que me lo perdonará (soy muy bueno con la lengua). Tampoco tenía tiempo para escribir. Eso si que lo llevaba mal. Muchas ideas, muchos pensamientos, muchos sentimientos y ningún sitio donde reflejarlo. Hay que escribir en el momento para que no pierda fuerza y frescura. Da igual, tampoco soy buen escritor. El mundo no se ha perdido gran cosa. Lo que más me gusta de la guerra es el final. En concreto lo que voy buscando en estos momentos: el descanso del guerrero. Ahora si que quiero mujeres. En realidad lo que persigo es follármelas con furor. Es lo que tengo dentro de mí. Necesito escribir para descansar.

domingo, 22 de febrero de 2009

POR UN TRABAJO DIGNO

La cosa se estaba poniendo mal. Estábamos en tiempos de crisis. Al final me iba a tener que poner a trabajar. Hasta ahora sólo había trabajado por dos motivos: porque no tenía dinero para bebida y por mujeres. El anuncio era pequeño y venía en las últimas páginas del dominical. Cayó en mis manos por casualidad y decidí presentarme el lunes. Al principio pensé que se trataba de una broma o de un programa de cámara oculta. Nos presentamos tres personas. El tío era de lo más siniestro. Muy feo. Tan feo que asustaba. Nos dijo que la tarea era sencilla. Efectivamente era muy fácil. Uno de los candidatos dijo que se mareaba al ver sangre. Fue el primero en salir del despacho. Ya sólo quedábamos dos. Lo siguiente que nos comentó fue la tarifa. Era un precio muy elevado. Eso significaba muchísimo tiempo bebiendo y que las mujeres me mirarían de otra manera. El otro chico parecía el típico niñato con pasta y con mucho tiempo libre (un hijo de papá). No le pareció lo suficientemente interesante. El encargo era mío. Alguna vez tenía que ser la primera. No era por motivos políticos ni nada de eso. Simplemente había que eliminarlo. Yo estaba acostumbrado a luchar y la sangre no me asustaba. El objetivo no tenía familia y, por lo que parecía, tenía más enemigos que amigos. Yo podía elegir los medios. Dije que lo pensaría cuando llegara el momento. Nunca imaginé que la separación entre la vida y la muerte fuera cosa de un instante. Ahora soy un profesional. Un buen profesional. Lo malo es que nunca me ha gustado trabajar en exceso. Aquí sigo con una morena, una rubia y una cerveza. Es lo que hago desde hace unos años.

martes, 27 de enero de 2009

SE NOS ESCAPA EL TIEMPO

Ja, ja, ja. Allí estábamos. Cuatro artistas sin futuro. Un escritor de servilletas, una pintora de cristales empañados, una escultora de colores y una fotógrafa de canciones. Menudo panorama. A veces, nos juntábamos con un realizador de cortos de mentiras humanas. En fin, nos reuníamos una vez a la semana para intentar generar una revolución artística. Fumábamos muchísimos porros. Nos hacía ser más creativos (y alguna neurona se desprendía). El alcohol estaba siempre presente. Nuestro movimiento iba a ser totalmente innovador. No se iba a parecer a ningún otro. Aunque en realidad bebía de muchas fuentes. Lo primero que queríamos era ponerle un nombre. Le llamaríamos el “nadismo” (la nada). Bueno, ya estaba el nihilismo, su negación y todo ese rollo. Le llamaríamos el “infrarrealismo” (nada que ver con el surrealismo). ¡Que coño! Dejamos el nombre para después. Ahora venía lo más difícil, ¿en que iba a consistir? ¿Cuáles eran sus principios, sus dogmas, sus líneas maestras…? Pues no lo teníamos muy claro. Íbamos a ser anárquicos (ups, no se podía repetir: el anarquismo ya existía). ¡Ya está! Lo relacionaríamos con algún movimiento político. Eso siempre funciona. ¡Una mierda! O eres artista o eres político pero no se puede mentir en dos campos distintos. En fin, que allí seguíamos fumando, bebiendo y de vez en cuando echando un polvo (yo tenía ventaja, me gustaba ser artista). Con el tiempo nos aburrimos. No éramos artistas de verdad. Necesitábamos comer. Ahora somos un banquero estafador, una prostituta de alto standing, una limpiadora por horas y una enfermera con tendencias suicidas. Menudo panorama. Ya no nos juntamos. Cada uno se fuma los porros en su casa. El realizador está nominado para noséque premio de la academia de nosecuantos. Se nos escapa el tiempo.

jueves, 22 de enero de 2009

CRISIS DE IDENTIDAD

En estos días he releído a Kerouac, Burroughs y Ginsberg. Menuda panda de cabrones. Son autores que han reflejado muy bien mi vida. Me gustan por eso. Han fotografiado muy bien mi historia. Esos viajes por el mundo de la droga, esa caída del pedestal, esa filosofía sobre los ideales y la realidad. En fin, ahora estoy buscando autores que expresen igual de bien mi estado vital actual. Bueno, en realidad estoy buscando mujeres nuevas. Se me está acabando la batería. He perdido mi fuerza interior. Tampoco me apetece pelear ni cambiar de lugar con tanta frecuencia. Tal vez sea porque ya no me tengo que buscar la vida como antes. Creo que la solución está en cambiar de mujeres. Hace años cambié el whiskie por la cerveza. Me emborracho igual. Por eso creo que si cambio de chicas, en el fondo, todo seguirá igual pero las consecuencias serán más llevaderas. Lo ideal sería que fueran jóvenes. Las que son de mi edad ya las conozco. Crecimos juntos. Pensábamos que nos íbamos a comer el mundo. Ahora están igual de jodidas que yo. Las jovencitas tienen que ser mejor. Seguro. Siempre tienen ganas de follar porque no saben que en realidad es como el respirar. Cuando aguantas la respiración, cuentas hasta 30 y consigues recuperar el aliento se convierte en algo divertido. Es un juego. No es peligroso. Respiras cuando quieres. Sin embargo, habitualmente respiramos sin apreciarlo. No estamos 24 horas pendientes de nuestra respiración. Pues lo mismo pasa con el sexo. Reflexionad sobre ello. Las jovencitas lo ven como un juego y lo disfrutan, es algo divertido. A mi ya me está comenzando a preocupar el dejar de respirar. Bueno, mientras espero a alguna jovenzuela seguiré releyendo mis libros amarillentos. Ah, si sabéis de alguna le podéis dar mi dirección.

lunes, 12 de enero de 2009

PAN PARA HOY Y HAMBRE PARA MAÑANA

No me gusta la política. No soy de izquierdas ni de derechas. Cuando era joven era de izquierdas y cuando te haces mayor dicen que piensas como los de derechas. No quiero ser de derechas. No me gusta seguir ningún –ismo. No me acerco a ninguno. Soy un egoísta. Me preocupo de lo mío. Ya pasó el tiempo de buscar banderas y de luchar por los demás. El mundo está jodido. No tiene remedio. Lo estamos jodiendo entre todos. Da lo mismo en el lado que estés, siempre estarás jodiendo a alguien inocente en el otro lado. Esos son los míos: los inocentes. Los niños, las mujeres, los tullidos, los desgraciados, los pobres, los ignorantes…. A lo mejor lucharía por ellos. No tienen culpa y no pueden defenderse. Además, no se pueden organizar. No hay nadie que haya inventado ningún partido ni ideología para ellos. Sólo hay una cosa que une a los desfavorecidos en este mundo: el hambre. De eso si que entiendo. Une mucho pero no ayuda. Te deja sin fuerzas para pelear. Tienes que sacar tu resistencia interior y no siempre sirve para sobrevivir. Ahora tengo de todo. Nunca me olvido de los que no tienen para comer. Es mi única ideología: comer y luchar. Así que no pienses que formas parte de un movimiento de lo más revolucionario. Ya está todo inventado. Hasta el hambre. Déjate de política y echa una mano a los que no tienen fuerza. ¿Qué tal tu fiestecita de nochevieja? ¿Te han traído muchos regalos esta navidad? ¿Es tiempo de amor y esperanza?

Salud!

jueves, 8 de enero de 2009

MUJERES, MUJERES, MUJERES

Nunca lo hubiera imaginado. Es la más bonita de todas. Es la que siempre sabe cómo hay que disfrutar. Es la única que me aguanta. Lo aguantaba todo: mis prolongadas ausencias, mis borracheras, mis malas resacas y mi charlatanería. Lo que no soportaba era que me hablaran otras mujeres. Eso no le había preocupado hasta ahora. Creo que no se había parado nunca a mirar a mi alrededor y por eso no se había dado cuenta de que hay mujeres que me hablan. Es lo malo que tiene ir siempre al lado de alguien que va subido en una nebulosa. Haces cosas y no sabes que las haces. Me figuro que tal vez se deba a que es la única tía a la que le he dedicado más de cinco minutos en profundidad. Ella sabe lo que pienso y por qué lo pienso. Eso la convierte en una parte de mí. Cuando no tengo las cosas claras le consulto para ver que decisión tomar o como enfocar un asunto. Todo ocurrió el día en el que le dije a la rubia que me encantaban sus esculturas. Eran esculturas de mujeres desnudas. Mi debilidad son las mujeres. Para mí sólo hay algo mejor que las chicas: las mujeres desnudas. Estuvimos en su estudio durante un par de horas. Todo fueron risas, copas y divagaciones sobre tal o cual movimiento artístico. Nos lo pasamos bien. Nos despedimos de la rubia. En cuanto salimos al rellano me dijo: - Cariño. Yo le dije: - Si...y de pronto vi como cinco uñas afiladas me rajaban la cara igual que cinco bisturís. No era muy guapo pero mi cara había estado conmigo desde que nací. La apreciaba. Era lo primero que veía por las mañanas. Fuimos a urgencias. Me tocó una enfermera con algún tipo de adicción. Ahora mi rostro parece un cuadro picasiano y las chicas no me suelen hablar mucho (ni vestidas ni desnudas). A ella se le ve mucho más feliz.

viernes, 26 de diciembre de 2008

AHORA LES TOCA A USTEDES

En estas fechas no pienso trabajar sólo pienso en las borracheras. Ahora les toca a ustedes. De la página del 2008 ¿qué relato les gustó más? Espero sus comentarios.Son gratis. Salud para todos/as!!!!

martes, 23 de diciembre de 2008

OTRA JODIDA NAVIDAD PARA TODOS

Otro año más. Siempre la misma historia. Llega esta época y comienzo a pensar el regalo de navidades. No tengo nada claro que regalarte. Te puedo dar lo que tengo. Te puedo obsequiar con una habitación con las paredes negras. Un armario sin cajones. Una resaca infernal. Tal vez te guste más un cenicero lleno de colillas. Es como si fuera mi corazón. Un alma eclipsada. No, es demasiado filosófico. Un laberinto de ideas. No, no lo entenderías. Una canción sin terminar. Alguien la acabará por mí. Además, no te gusta mi música. ¿Una servilleta con letras? Nada. Punto cero. No se me ocurre nada. Puta Navidad. Sólo sirve para ponerme en un compromiso. Seguiré pensando. Una promesa de alcanzarte la luna (no, ya te la regalé hace dos años). Un baile al amanecer. Odio bailar. Creo que ya lo tengo. Una caricia suavecita en las nalgas. O un mordisquito en el pezón. Sabes que se me dan bien esas cosas. Una pelea nocturna. Claro, contigo no. Me refiero a una de esas de bar. De las que no me libro ningún sábado. Perdona, no me acordaba de tu pacifismo de salón. Sigo creyendo que una excursión de mi lengua por tu valle salado es lo mejor. ¿Te parece egoísta? Vale, lo retiro. Soy muy vago. Aunque siempre te han gustado los paseos. Bah, yo que sé. Las mujeres sois muy difíciles de regalar. Es el eterno dilema. Los filósofos se podían romper los cojones pensando cual es el obsequio perfecto para una mujer y olvidarse del origen del mundo, del amor y todas esas gilipolleces. En fin, sigo pensando en lo de mi lengua dentro de ti. Creo que es lo que más te va a convencer. Sirve para calentarnos y ahora el tiempo es glaciar (por lo menos en mi apartamento). Bueno, aquí tienes la lista. Cuando lo hayas decidido me escribes. Otra jodida navidad para todos. Salud!

Inspirado en la pregunta que lanza Jus en su blog (no tiene nada que ver).

http://libertadperiodistica.blogspot.com/2008/12/encuesta-navidea-qu-le-regalara-al.html

jueves, 4 de diciembre de 2008

¿NADIE ME QUIERE?

Allí estaba yo. En la cocina con dos mujeres. Todavía me dolía el sartenazo. La madre estaba dando gritos como poseída. La hija lloraba (no estoy seguro de si era por el orgasmo o por la situación).De pronto la puerta se abrió. ! Por fin! Ese era el momento. A través del marco se perfilaba su figura. Había ganado algo de peso pero había mejorado su forma física. Se notaba que ahora iba al gimnasio. Ya no peleaba en las calles. Ahora su traje caro y sus gafas con montura de diseño indicaban un cambio en su vida. Se había forrado con ellibro. Seguía siendo mudo. Ni todo el dinero del mundo había podido recuperar su voz. Sus ojos me atravesaron. Creo que no me reconoció hasta que le dije: ¿qué tal Rubio? Dicen que la venganza se sirve en plato frío. Bajó los brazos y agachó la cabeza. Su mujer y su hija no comprendían nada. Había venido a cobrar mi deuda. Nadie ha hecho una canción de mis escritos ni nadie los ha publicado pero mis pensamientos y mis historias es lo único que llevo a cuestas. Eso no me lo pueden robar. Así que me fui con tres pelos del matojo de la niña colgando de mi barbilla. Todavía notaba su olor. Allí se quedó una familia rota y un cabrón escarmentado. Al pasar al lado de El Rubio observé como su rostro se había ablandado, había perdido fuerza, había dejado de pelear a la contra… No era la imagen de la vejez, era la de la mezquindad.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

CRISIS ECONÓMICA.

No tengo nada. A mi la crisis no me afecta. Lo único que necesito es alcohol y mujeres. En época de recesión sigue habiendo mujeres. La bebida nunca se acaba. Hay menos trabajo. No me importa. No me gusta trabajar. Estoy hasta los huevos de trabajar. Llevo trabajando toda mi vida para beber con mujeres. Ahora que trabajen otros. Los vaivenes económicos son mi mejor momento. Es cuando me igualo con los demás. Los que tenían ya no tienen. Son como yo. Lo que pasa es que estoy más acostumbrado a vivir así. Me desenvuelvo mucho mejor. Las tías están más sensibles y sus maridos no les parecen tan atractivos. Es mi momento. Soy un experto en estas situaciones. Las calles están vacías. Los bares no se llenan. Sólo quedamos los incondicionales. Todo el mundo teme perder su empleo, a sus amigos, sus coches, sus mujeres… Lo único que pierdo con frecuencia es el sentido y la verguenza. Estoy pensando en montar un negocio. Una escuela de adiestramiento en supervivencia en épocas de crisis. Les enseñaría a pelear a la contra, a no gastar, a conseguir invitaciones, a decir las cosas tal y como son y tal y como las sientes… No duraría mucho. Me iría tan bien que enseguida comenzaría a ganar dinero. Mucho dinero. Me preocuparía por no perder dinero, por comprarme un coche, una casa y todas esas gilipolleces. Contrataría a una secretaria y terminaría tirándomela. Su marido me daría una buena lluvia de hostias. Al final perdería todo mi dinero y no sabría cómo vivir sin él. Nunca me fueron bien los negocios. Prefiero seguir como hasta ahora. Sin un céntimo. Sólo mujeres y alcohol. Mi cabeza centrada en los temas importantes: sobrevivir, beber, sexo y tocarme los huevos. Esto ni es crisis ni es nada. La gente es muy tremendista.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

RECORDANDO EL COMBATE

Aquí estoy. Por lo menos estoy. Eso ya es algo. Sentado a la puerta del bar. En la mesa de una terraza. Frente a mi cerveza. Recuerdo las horas de conversación que teníamos. Hablábamos de todo. Sobre todo de sentimientos. No acertábamos a definir ninguno pero nos gustaba charlar de ellos. Cada uno tenía los suyos. Lo importante es que los compartíamos. El amor era el más difícil. Imagínate, ni siquiera Platón lo pudo delimitar. Le sirvió para escribir El Banquete pero no pudo concretarlo. ! Menudo cabrón! Bueno, el caso es que ya se han terminado las horas de tertulia. Parece que la vida se empeña en no juntar a las personas que se quieren de verdad. Les pone la miel en los labios y luego les da la patada en el culo. No importa. Siempre nos ha gustado luchar. La vida nunca nos ha venido como la pedíamos y aquí estamos, disfrutándola al máximo. Ahora ya no te acuerdas de mí pero se te pasará. Seguro que dentro de unos años te vendrán a la cabeza nuestras charlas nocturnas (diurnas en tu caso) y recordarás a ese loco que se quemaba por ti desde la distancia. Nunca nos besamos pero es como si hubiéramos hecho el amor todas las noches (seguro que alguna vez pensaste en mí mientras te tirabas a otro. Si no es así todavía estás a tiempo). Ya sabes como soy. Me gusta ver la vida desde mi ventana. No me gusta la gente (sólo algunas mujeres). Está la gente y estás tú. Algún día escribiré un poema. Por ahora, sólo me atrevo a juntar palabras en una cuartilla amarilla. Esto es para ti. Sólo para ti. No es una despedida. Es una señal secreta a compartir. La vida nos juntará en algún momento y si no ya lo verás. Tu sigue con tu vida. Ya te alcanzaré. Cuando menos te lo esperes estaré a tu lado. La distancia no es problema. Por las noches piensa en mi mirando a la hijaputa de la luna (aunque tengas que subir a la terraza). Es lo único que nos une por ahora. De todos modos, a lo mejor la vida tiene razón. No te hubiera gustado vivir con un viejo cascarrabias como yo. No te podría llevar a bailar (no me gusta la gente), ni ir al cine (no nos gustan las mismas películas), la música que nos va es totalmente diferente. Sólo me habrías utilizado para el sexo (esos rollos de atarme a la cama y follarme hasta la saciedad) y luego, al poco tiempo, en cuanto te hubiera enseñado algunos trucos no tendrías muy claro como deshacerte de mí. Yo seguiría con mis historias de bares, servilletas y polvos fáciles mezcladas con mi biografía. Al final, descubrirías que parte es ficción y cual es realidad. Como todas las parejas acabaríamos quitando libertad al otro. Que paradoja, todos buscamos pareja y luego no nos gusta. Nos da la sensación de que nos privan de parte de nuestra esfera íntima. Bueno, esto es un mensaje en una botella. Léelo y no tires la servilleta. Guárdala. No se me ocurre nada mejor. Soy así de complicado. Aquí estoy. Por lo menos estoy. Eso ya es algo

miércoles, 22 de octubre de 2008

EN LAS SEMIFINALES

Ya conocéis mi aversión a las fiestas. No hay manera. No me libro de ellas. Cada quince días me caen una o dos. El caso es que son un buen espacio para pensar. La gente se empeña en hablar con otros, en bailar, en beber y recordárselo a los demás (- !eh mira que borracho/a voy! - ¿Has visto que forma de hacer el gilipollas? - Entre semana también soy así pero sin beber- …). Sin embargo, a mi me sirven para hacer reflexionar a mi oxidado cerebro y es el escenario perfecto para observar al ser humano. Me suelo apostar cerca de la bebida. Es por comodidad y pereza. Al lado de la bebida sabes que no va a faltar espectáculo. Al principio la cosa suele ser muy recatada. Risas ligeras, presentaciones (-este es Fulanito y esta Menganita-, -es un importante abogado, trabaja para el buffet Tal y Pascual-…) y la bebida se consume muy despacio. Cuando han pasado dos horas más o menos la cosa cambia. Las risas son más sonoras y no vienen a cuento, el ritmo de consumo aumenta y ahora es cuando comienzo a etiquetar a la gente. Me interesan las mujeres que vienen a por la copa en períodos de menos de diez minutos. Por norma general, también están aburridas y cuando llevan cinco copas les da lo mismo acostarse con hombres guapos o con viejos feos. Lo que quieren es desquitarse. Ese es el mejor momento. Cuando se acercan y te dicen: - hace un rato que te estoy observando, me llamo… - Lo demás es rutina.

Hace poco me fui con una tía que era poeta. Al principio no me gustaba mucho. Hablaba de autores y de obras. Parecía una puta enciclopedia. No le gustaban las cosas porqué si. Le gustaban porque pertenecían a tal corriente o le recordaban al autor tal o cual. Cada día se metía un par de rayas. Decía que era para ser más creativa. No creo que para ser creativo te debas quemar el cerebro. La vida es suficiente para machacarte las neuronas. Además, cuando se ponía hasta las cejas no escribía ni una mierda. Escribía mejor cuando follábamos. Había ganado un par de premios pero hasta ahora no tenía nada publicado. Mis escritos le parecían un diario de navegación. No tenían nada artístico, según ella. En realidad son eso: un diario. Escribo para no olvidarme y para no olvidar. No necesito convencer a nadie. La prosa no le gusta. A mi tampoco la poesía. El caso es que poco a poco me faltaba el aire. Decidí irme una mañana. Se había venido a vivir a mi piso. Salí temprano. Más o menos sobre las doce de la mañana. El apartamento era alquilado. Me importaba un carajo. Cuanto menos tienes menos miedo a perderlo. Me acordé de mi época mala. Fui a la estación y compré un billete. No quería esperar mucho. El próximo tren salía en un cuarto de hora. Encontré un compartimiento vacío y me metí. Pensaba en el pasado. Es lo único que tengo. El futuro ni lo tengo ni sé si lo tendré. Al cabo de diez minutos vino el cabrón de Morfeo y me quedé listo. Pensar me da sueño. De repente abrieron la puerta. Era una muchachita de unos veinte años. Me contó que se había equivocado. Iba a Salamanca y se confundió de tren. Le dije que yo no iba a ningún sitio, pero que si no le importaba le acompañaría a Salamanca. Hace muchos años que no voy por allí. En concreto unos veinte. Empezamos a hablar. Me dijo que era fotógrafa. Que no se dedicaba profesionalmente a la fotografía pero que a veces le pagaban por sus trabajos. Le gustaba fotografiar para atrapar los momentos. Miraba al pasado y lo fijaba en su cámara. A mi me parecía que se expresaba muy bien, pero ella decía que no comunicaba bien a través de las palabras. Lo hacía mejor a través de las imágenes. El caso es que me gustó mucho. Era sencilla. No era sofisticada. No se me puso a hablar de marcas de cámaras, ni de filtros, ni de películas, ni de tal ni de cual fotógrafo de renombre. Me gustan las mujeres sencillas. No me gustan las simples. Me gustan las sencillas. El viaje se pasó volando. Llegamos a Salamanca. No había cambiado nada. Me refiero a su espíritu. Las ciudades tienen espíritu. Es azul. Si nunca lo has visto es porque no has mirado bien. El de Salamanca es azul cielo o celeste. Hay ciudades a las que el espíritu se les está descoloriendo. Supongo que porque no las cuidan. Oviedo tiene el espíritu entre verde y gris. Es una excepción. Me invitó a su casa. Me dio un poco de miedo. No quería estropear algo que me estaba curando. Lo bueno de las mujeres sencillas es que son puras. No hacen nada con mala intención. Los hombres complicados pensamos mal y hacemos muy pocas cosas. Ni buenas ni malas. Hacemos poco y pensamos mucho. Me enseñó la ciudad. Yo le enseñé a mejorar su técnica para hacer el amor. La experiencia es un grado. La juventud una ventaja. Así pasamos quince días. Un viernes vino y me dijo:-esta noche tenemos una fiesta,.Nos han invitado-. Me puse al lado de las bebidas.

martes, 21 de octubre de 2008

AMOR BAJO LA LLUVIA

Estaba lloviendo. Me fumé un cigarrito. Me gusta fumar mientras veo llover. No me asusta el agua. Bueno, sólo si está en un vaso. Bajé a la calle y comencé a caminar. A la gente le da miedo la lluvia. Es el mejor momento para pasear. No hay nadie. Te encuentras almas en pena con mucha prisa. Todos van corriendo hacia algún sitio pero nadie se para a disfrutar de la lluvia. Bajando el boulevard me estampé contra una tía de unos veintisiete años más o menos. Se rió por el encontronazo. La verdad es que no le vi la gracia al asunto. Lo que si me llamó la atención es que su camiseta estaba muy pegadita a su cuerpo marcando los pezones. Se ofreció para acompañarme a casa. Nunca he usado paraguas. Me parece que es como ponerle en la mano un cartucho de dinamita encendido a un mono. Nos vuelve peligrosos. No le dije que no. Fuimos hablando y poco a poco la proximidad generó confianza. Le agarré de la cintura. En la adolescencia nunca tuve novia. Era una experiencia nueva para mí (si, a mis años). Ir bajo la lluvia paseando con una chica y agarrados de la cintura. Nos pegamos el filete en un portal. Cuando más animado estaba noté unos golpecitos en la espalda. Me volví. Su novio me infló a hostias. La había ido a recoger porque estaba lloviendo. Me fui a casa y me bebí un vaso de agua. Ahora me gustan más los días soleados.

sábado, 4 de octubre de 2008

ASÍ NOS VA II

Reescritura de ASI NOS VA, publicado el 23/11/2007 Nunca he querido seguir la corriente. Nunca he querido ser famoso. Sin embargo, ahora lo soy. No puedo ir tranquilo a tomar una cerveza, ni al cine, ni meterle mano a una tía sin que se enteren dos millones de personas (aproximadamente). Menos mal que desde el anonimato del blog puedo decir lo que quiera. Puedo utilizar palabras como culo, voyeur , coño, polla, follar, amar, bragas, puta, etc. También puedo tratar temas como el sexo, la droga y la vida y la muerte (y todo esto sin que nadie me diga nada.) Lo malo que tiene lo del blog es que no se me reconoce la calidad de mis escritos. No van acompañados de una campaña publicitaria, de una entrega de premios, de una ronda de entrevistas, de la lectura de pregones en fiestas municipales de mi zona… todo ello muy bien orquestado por mi agente. En fin, esto me gusta mucho más. Me recuerda mis inicios. Me recuerda cuando nadie me conocía y podía ir sin preocuparme por los bares, al cine, a dar un paseo (lo de meterle mano a una tía es más fácil ahora y eso hay que reconocerlo) . Eran los tiempos en los que tenía que trabajar de peón para comer. Ahora no trabajo sólo me exhibo. Nunca he querido ser famoso. Es una pena que la vida no venga como nosotros queremos… y la muerte tampoco. Se me acaba el tiempo, no la inspiración.

viernes, 3 de octubre de 2008

LA CUENTA ATRÁS

A mi proveedor le gusta quedar en la puerta del cementerio. Dice que es un sitio tranquilo. No hay policía, no hay gente que moleste y no hay mucha luz. Solemos quedar los viernes que tengo algún evento, o tengo que ir a una presentación o dar alguna charla. Dice que es por cuestión de ética. Señala que nunca vendería a la puerta de un colegio o de una iglesia. Un cementerio es algo aséptico. Estoy de acuerdo. Yo no tengo ética. Hay un sutra budista (creo que es el de la observación) en el que se recomienda a los monjes que pasen un tiempo mirando cómo se descompone un cuerpo para ver la caducidad de la vida. Yo no llego a tanto. Siempre tengo que esperar. Mientras estoy allí me he dado cuenta de que en ese recinto se guardan todos los amores y odios, todas las esperanzas y desilusiones, la riqueza y la pobreza, la belleza y la fealdad. Un compañero de calabozo me dijo que tenía la clave de la vida y la muerte. Había llevado a su perra a sacrificar al veterinario. El animal entró ladrando, le pusieron la inyección, dijo !bluf! y se murió. Tardó menos de un segundo. Ese es el límite entre la vida y la muerte: un !bluf! El cementerio es la sociedad más igualitaria. Al final todos somos iguales. La única diferencia en esta vida es la línea de salida. Cada vez que quiero un gramo me tengo que acercar un poco a la muerte.

jueves, 25 de septiembre de 2008

MADRE NO HAY MÁS QUE UNA

La mesa de la cocina es un buen lugar. La deposité con cuidado. La tumbé y le levanté el vestido hasta las rodillas. Metí mi cabeza dentro. Tapado por la vestimenta la luz era tenue y hacía calorcito. El calentón que llevaba la chica elevaba la temperatura. Habíamos puesto música melódica (de la que no me gusta). Le bajé las bragas y comencé a lamerle los muslos. Primero lo hice muy despacito. Desde las rodillas hasta su coño. Daba una vuelta y subía de nuevo. Hacía mucho calor ahí dentro. Soy capaz de poner el flujo a punto de nieve con el movimiento de mi lengua. Metí la mano desde atrás y por debajo de sus nalgas. Es una buena postura. Con el pulgar empecé a masajearle el ano. El sudor me caía a borbotones por la frente. Me faltaba el aire. Con el dedo índice y el corazón le separé los labios vaginales y con la lengua le rozaba el clítoris. Ya no oía la música. Ella daba saltitos de placer y me estaba destrozando la mano. Aguanté con la intención de que llegara al orgasmo antes que yo. Oí un !clonc! y mi cabeza comenzó a girar. Un dolor punzante me cruzó desde la coronilla hasta la lengua. Peleé por salir de debajo del vestido. Cuando emergí de las profundidades me encontré de frente a su madre blandiendo una sartén de 50 cm de diámetro. Nunca he entendido a las mujeres. La semana pasada le encantó ¿por qué no quería lo mejor para su hija?