Agarré mi tarjeta y entré en la cafetería, cogí una
bandeja, cuchillo y tenedor, una taza y varias servilletas de papel. me acerqué
al mostrador de la cocina. Entonces levanté la mirada. Clavado a la pared
detrás del mostrador había un pedazo de cartón con una rotunda frase escrita en
letras grandes:
NO LE DEN DE COMER A CHINASKI
Volví a dejar la bandeja y los cubiertos sin que se
dieran cuenta. Salí de la cafetería. Atravesé el patio de carga, luego salí al
callejón. Me crucé con otro vagabundo.
- ¿Tienes un cigarro, colega?
- Sí
Saqué dos, le di uno y yo tomé el otro. Se lo
encendí, luego encendí el mío. El se fue hacia el este y yo hacia el
oeste
(Factotum)
martes, 30 de octubre de 2007
BIENVENIDOS / AS
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