viernes, 26 de diciembre de 2008

AHORA LES TOCA A USTEDES

En estas fechas no pienso trabajar sólo pienso en las borracheras. Ahora les toca a ustedes. De la página del 2008 ¿qué relato les gustó más? Espero sus comentarios.Son gratis. Salud para todos/as!!!!

martes, 23 de diciembre de 2008

OTRA JODIDA NAVIDAD PARA TODOS

Otro año más. Siempre la misma historia. Llega esta época y comienzo a pensar el regalo de navidades. No tengo nada claro que regalarte. Te puedo dar lo que tengo. Te puedo obsequiar con una habitación con las paredes negras. Un armario sin cajones. Una resaca infernal. Tal vez te guste más un cenicero lleno de colillas. Es como si fuera mi corazón. Un alma eclipsada. No, es demasiado filosófico. Un laberinto de ideas. No, no lo entenderías. Una canción sin terminar. Alguien la acabará por mí. Además, no te gusta mi música. ¿Una servilleta con letras? Nada. Punto cero. No se me ocurre nada. Puta Navidad. Sólo sirve para ponerme en un compromiso. Seguiré pensando. Una promesa de alcanzarte la luna (no, ya te la regalé hace dos años). Un baile al amanecer. Odio bailar. Creo que ya lo tengo. Una caricia suavecita en las nalgas. O un mordisquito en el pezón. Sabes que se me dan bien esas cosas. Una pelea nocturna. Claro, contigo no. Me refiero a una de esas de bar. De las que no me libro ningún sábado. Perdona, no me acordaba de tu pacifismo de salón. Sigo creyendo que una excursión de mi lengua por tu valle salado es lo mejor. ¿Te parece egoísta? Vale, lo retiro. Soy muy vago. Aunque siempre te han gustado los paseos. Bah, yo que sé. Las mujeres sois muy difíciles de regalar. Es el eterno dilema. Los filósofos se podían romper los cojones pensando cual es el obsequio perfecto para una mujer y olvidarse del origen del mundo, del amor y todas esas gilipolleces. En fin, sigo pensando en lo de mi lengua dentro de ti. Creo que es lo que más te va a convencer. Sirve para calentarnos y ahora el tiempo es glaciar (por lo menos en mi apartamento). Bueno, aquí tienes la lista. Cuando lo hayas decidido me escribes. Otra jodida navidad para todos. Salud!

Inspirado en la pregunta que lanza Jus en su blog (no tiene nada que ver).

http://libertadperiodistica.blogspot.com/2008/12/encuesta-navidea-qu-le-regalara-al.html

jueves, 4 de diciembre de 2008

¿NADIE ME QUIERE?

Allí estaba yo. En la cocina con dos mujeres. Todavía me dolía el sartenazo. La madre estaba dando gritos como poseída. La hija lloraba (no estoy seguro de si era por el orgasmo o por la situación).De pronto la puerta se abrió. ! Por fin! Ese era el momento. A través del marco se perfilaba su figura. Había ganado algo de peso pero había mejorado su forma física. Se notaba que ahora iba al gimnasio. Ya no peleaba en las calles. Ahora su traje caro y sus gafas con montura de diseño indicaban un cambio en su vida. Se había forrado con ellibro. Seguía siendo mudo. Ni todo el dinero del mundo había podido recuperar su voz. Sus ojos me atravesaron. Creo que no me reconoció hasta que le dije: ¿qué tal Rubio? Dicen que la venganza se sirve en plato frío. Bajó los brazos y agachó la cabeza. Su mujer y su hija no comprendían nada. Había venido a cobrar mi deuda. Nadie ha hecho una canción de mis escritos ni nadie los ha publicado pero mis pensamientos y mis historias es lo único que llevo a cuestas. Eso no me lo pueden robar. Así que me fui con tres pelos del matojo de la niña colgando de mi barbilla. Todavía notaba su olor. Allí se quedó una familia rota y un cabrón escarmentado. Al pasar al lado de El Rubio observé como su rostro se había ablandado, había perdido fuerza, había dejado de pelear a la contra… No era la imagen de la vejez, era la de la mezquindad.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

MADRE, NO HAY MAS....

La mesa de la cocina es un buen lugar. La deposité con cuidado. La tumbé y le levanté el vestido hasta las rodillas. Metí mi cabeza dentro. Tapado por la vestimenta la luz era tenue y hacía calorcito. El calentón que llevaba la chica elevaba la temperatura. Habíamos puesto música melódica (de la que no me gusta). Le bajé las bragas y comencé a lamerle los muslos. Primero lo hice muy despacito. Desde las rodillas hasta su coño. Daba una vuelta y subía de nuevo. Hacía mucho calor ahí dentro. Soy capaz de poner el flujo a punto de nieve con el movimiento de mi lengua. Metí la mano desde atrás y por debajo de sus nalgas. Es una buena postura. Con el pulgar empecé a masajearle el ano. El sudor me caía a borbotones por la frente. Me faltaba el aire. Con el dedo índice y el corazón le separé los labios vaginales y con la lengua le rozaba el clítoris. Ya no oía la música. Ella daba saltitos de placer y me estaba destrozando la mano. Aguanté con la intención de que llegara al orgasmo antes que yo. Oí un !clonc! y mi cabeza comenzó a girar. Un dolor punzante me cruzó desde la coronilla hasta la lengua. Peleé por salir de debajo del vestido. Cuando emergí de las profundidades me encontré de frente a su madre blandiendo una sartén de 50 cm de diámetro. Nunca he entendido a las mujeres. La semana pasada le encantó ¿por qué no quería lo mejor para su hija?

lunes, 1 de diciembre de 2008

TOMA EL VIENTO EN UNA MANO....

Siempre he admirado a los genios. Leonardo, Picasso, Picabia, Breton, Dalí y Janis Joplin. Me parece que han llevado unas vidas excitantes en el tiempo que han tenido para ello. Era gente con pelotas. Mi vida es de lo más normal. Buscar un trabajo. Ganar un poco de dinero. Gastármelo en lo que más me gusta: mujeres y alcohol. Dejar un trabajo. Nunca he tenido amigos de verdad por eso siempre he ido ligero de equipaje. Bueno, una vez tuve un amigo desconocido. Le llamaba “el rubio”. Era mudo. Siempre iba conmigo. Todo le parecía bien. Mis obras eran geniales. Nunca me las criticó. Ni para bien ni para mal. Era el único que escuchaba mis historias. Cuando me iba con una mujer desaparecía. Cuando terminaba aparecía. Siempre estaba ahí. Pasaron muchos años y nunca supe su historia. Pero siempre estaba allí. Nos emborrachábamos juntos. Robábamos comida y salíamos corriendo. Era muy bueno en las peleas. Muy frío. Hubiera sido un buen boxeador. Un día fue “el rubio” el que se largó con una mujer y yo desaparecí. Pasaron los años y nunca supe más de “el rubio”. Una mañana al pasar por delante de una librería encontré un ejemplar con su fotografía. Entré y le eché un vistazo al libro. Allí estaban todas las historias que le fui contando durante años. Con exactitud, con todo lujo de detalles y todo ello muy bien editado. “El rubio” siempre fue un genio. Busqué un trabajo y no he vuelto a tener amigos.