miércoles, 19 de noviembre de 2008

CRISIS ECONÓMICA.

No tengo nada. A mi la crisis no me afecta. Lo único que necesito es alcohol y mujeres. En época de recesión sigue habiendo mujeres. La bebida nunca se acaba. Hay menos trabajo. No me importa. No me gusta trabajar. Estoy hasta los huevos de trabajar. Llevo trabajando toda mi vida para beber con mujeres. Ahora que trabajen otros. Los vaivenes económicos son mi mejor momento. Es cuando me igualo con los demás. Los que tenían ya no tienen. Son como yo. Lo que pasa es que estoy más acostumbrado a vivir así. Me desenvuelvo mucho mejor. Las tías están más sensibles y sus maridos no les parecen tan atractivos. Es mi momento. Soy un experto en estas situaciones. Las calles están vacías. Los bares no se llenan. Sólo quedamos los incondicionales. Todo el mundo teme perder su empleo, a sus amigos, sus coches, sus mujeres… Lo único que pierdo con frecuencia es el sentido y la verguenza. Estoy pensando en montar un negocio. Una escuela de adiestramiento en supervivencia en épocas de crisis. Les enseñaría a pelear a la contra, a no gastar, a conseguir invitaciones, a decir las cosas tal y como son y tal y como las sientes… No duraría mucho. Me iría tan bien que enseguida comenzaría a ganar dinero. Mucho dinero. Me preocuparía por no perder dinero, por comprarme un coche, una casa y todas esas gilipolleces. Contrataría a una secretaria y terminaría tirándomela. Su marido me daría una buena lluvia de hostias. Al final perdería todo mi dinero y no sabría cómo vivir sin él. Nunca me fueron bien los negocios. Prefiero seguir como hasta ahora. Sin un céntimo. Sólo mujeres y alcohol. Mi cabeza centrada en los temas importantes: sobrevivir, beber, sexo y tocarme los huevos. Esto ni es crisis ni es nada. La gente es muy tremendista.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

RECORDANDO EL COMBATE

Aquí estoy. Por lo menos estoy. Eso ya es algo. Sentado a la puerta del bar. En la mesa de una terraza. Frente a mi cerveza. Recuerdo las horas de conversación que teníamos. Hablábamos de todo. Sobre todo de sentimientos. No acertábamos a definir ninguno pero nos gustaba charlar de ellos. Cada uno tenía los suyos. Lo importante es que los compartíamos. El amor era el más difícil. Imagínate, ni siquiera Platón lo pudo delimitar. Le sirvió para escribir El Banquete pero no pudo concretarlo. ! Menudo cabrón! Bueno, el caso es que ya se han terminado las horas de tertulia. Parece que la vida se empeña en no juntar a las personas que se quieren de verdad. Les pone la miel en los labios y luego les da la patada en el culo. No importa. Siempre nos ha gustado luchar. La vida nunca nos ha venido como la pedíamos y aquí estamos, disfrutándola al máximo. Ahora ya no te acuerdas de mí pero se te pasará. Seguro que dentro de unos años te vendrán a la cabeza nuestras charlas nocturnas (diurnas en tu caso) y recordarás a ese loco que se quemaba por ti desde la distancia. Nunca nos besamos pero es como si hubiéramos hecho el amor todas las noches (seguro que alguna vez pensaste en mí mientras te tirabas a otro. Si no es así todavía estás a tiempo). Ya sabes como soy. Me gusta ver la vida desde mi ventana. No me gusta la gente (sólo algunas mujeres). Está la gente y estás tú. Algún día escribiré un poema. Por ahora, sólo me atrevo a juntar palabras en una cuartilla amarilla. Esto es para ti. Sólo para ti. No es una despedida. Es una señal secreta a compartir. La vida nos juntará en algún momento y si no ya lo verás. Tu sigue con tu vida. Ya te alcanzaré. Cuando menos te lo esperes estaré a tu lado. La distancia no es problema. Por las noches piensa en mi mirando a la hijaputa de la luna (aunque tengas que subir a la terraza). Es lo único que nos une por ahora. De todos modos, a lo mejor la vida tiene razón. No te hubiera gustado vivir con un viejo cascarrabias como yo. No te podría llevar a bailar (no me gusta la gente), ni ir al cine (no nos gustan las mismas películas), la música que nos va es totalmente diferente. Sólo me habrías utilizado para el sexo (esos rollos de atarme a la cama y follarme hasta la saciedad) y luego, al poco tiempo, en cuanto te hubiera enseñado algunos trucos no tendrías muy claro como deshacerte de mí. Yo seguiría con mis historias de bares, servilletas y polvos fáciles mezcladas con mi biografía. Al final, descubrirías que parte es ficción y cual es realidad. Como todas las parejas acabaríamos quitando libertad al otro. Que paradoja, todos buscamos pareja y luego no nos gusta. Nos da la sensación de que nos privan de parte de nuestra esfera íntima. Bueno, esto es un mensaje en una botella. Léelo y no tires la servilleta. Guárdala. No se me ocurre nada mejor. Soy así de complicado. Aquí estoy. Por lo menos estoy. Eso ya es algo

jueves, 6 de noviembre de 2008

SABOR A LUNA

Anoche la luna me dijo que no te quisiera. No le hice caso a esa vieja zorra. Estaba rodeada de estrellas ensangrentadas. Que sabrá ella lo que es el amor. Lo único que sabe hacer es darle cobijo a borrachos y gente de mala muerte. La noche es mala. O buena. Lo que es seguro es que es oscura. Me recomienda que no te quiera porque ella no puede conquistar a nadie. Es envidiosa. La gente normal vive de día. La luna es mala consejera. Menos mal que, a veces, hay nubes que la tapan y nos dan un respiro. La luna está ciega. Y huele mal. No me gusta como huele la luna. Tampoco me gusta su sabor ¿has probado que sabor tiene? Es asqueroso. No te lo recomiendo. Nunca te dejaré de querer por las noches. A lo mejor durante el día si. Por las noches soñaré contigo. A pesar de lo que diga ella nos encontraremos y nos revolcaremos en la distancia. Que se joda la luna. Y las estrellas. El fin de semana pasearemos bajo su luz para que se retuerza de celos. Y a las estrellas !que les follen! Algo engendraremos para que viva de día. Será más fuerte que todos los astros. Ya pensaremos el nombre. Lo más bonito es engendrarlo. He metido esta servilleta en tu bolsillo para que cuando veas cada noche a la luna desde tu ventana te acuerdes de mi. Es una hijadeputa pero siempre está ahí. Hay que aprender a vivir con ella.