Un joven nigeriano captura a un violador y auxilia a la mujer agredida
Violación. El suceso se produjo en los alrededores de la calle Mármoles, en la madrugada del sábado.
El agresor había actuado pocos minutos antes y había emprendido la huida. El `héroe´ acudió al oír los gritos de la víctima, también de origen extranjero, y retuvo al detenido hasta que llegó la policía
INMA ALJARO. MÁLAGA Cuando aún resuenan ecos de las voces que se alzaron contra el joven que observó inmutable la famosa agresión del metro de Barcelona; cuando se siguen escuchando réplicas que defienden dicha pasividad tras conocerse el fallecimiento en Valencia de un universitario que medió en una pelea de pareja, un nuevo suceso, esta vez en Málaga, revela que no todos estamos hechos de la misma pasta. La decisión de actuar, al fin y al cabo, siempre es una cuestión de impulsos. En esta ocasión, la intervención heroica de un joven inmigrante ha permitido el arresto de un hombre que supuestamente había violado minutos antes a una chica en el Centro de la capital malagueña.Fin de semana. Los hechos ocurrieron en la madrugada del pasado día 3, sábado. La víctima, una joven de unos treinta años y origen sudamericano, regresaba a su casa, situada en los alrededores de la calle Mármoles, a eso de las 3 de la mañana, cuando fue asaltada por el ahora detenido. Según la denuncia, el atacante la había estado siguiendo y, una vez en el portal, la introdujo en el edificio. Allí, presumiblemente consumó la agresión sexual violando a la joven, explicaron ayer a La Opinión de Málaga fuentes cercanas a la investigación del caso.En esos momentos pasaba por el lugar un joven nigeriano que, al oír los gritos de la mujer, acudió a socorrerla y pudo ver cómo el supuesto violador escapaba. Tras atender la petición de auxilio de la joven e intentar calmar su lógico estado de nerviosismo, no se lo pensó dos veces y tomó la dirección del agresor, que continuaba su huida. Pocos metros después, consiguió atraparlo y reducirlo.Captura. Como pudo, avisó a la policía con su teléfono móvil mientras retenía al joven y esperó estoicamente hasta que acudieron las primeras patrullas policiales al lugar.El arrestado, identificado como Alejandro M. F., tiene treinta años y es de nacionalidad española. Tras pasar el fin de semana en los calabozos de la Comisaría Provincial, fue puesto el pasado martes a disposición judicial acusado de un supuesto delito contra la libertad sexual. Según confirmaron las mismas fuentes, el detenido carece de antecedentes penales de este tipo.Por su parte, la joven agredida fue examinada por un forense que confirmó la consumación de la agresión sexual y recibió la asistencia médica necesaria. Fuentes del Instituto Andaluz de la Mujer indicaron que en estos casos es recomendable que las víctimas reciban atención psicológica que pueden solicitar, de manera gratuita y anónima en el teléfono 900 200 999, o bien acudiendo a la sede del IAM, situada en el número siete de la calle San Jacinto de la capital. http://www.laopiniondemalaga.es/secciones/noticia.jsp?pRef=3065_2_143403__MALAGA-inmigrante-captura-violador-entrega-policia-pleno-Centro
Odio a mis padres. Heredé toda la ropa de mis primos. Comíamos siete días a la semana. Lo que nunca faltó en mi casa fue un libro. Todos los meses mis padres compraban dos libros. Si ya lo sé: lo primero es darle de comer a un hijo. Pues en mi casa no. Por eso odio a mis padres. Me enseñaron a leer. Leía todo: carteles, prospectos, periódicos y luego cuando me hice mayor comencé a leer libros. La otra noche estaba en casa de una amiga. Nos habíamos fumado unos porros. Le dije que si echábamos un polvo. Me dijo que después de que acabará el programa que estaba viendo. Era una mierda de esas en que cinco idiotas están en una casa y la gente los mira (como hago yo en los bares pero sin tanto despliegue). Vi un libro tirado. Era de Boris Vian: Que se mueran los feos. Lo cogí para releérmelo y la tía me dijo que si estaba loco, que si había ido allí para leer, que si me creía mejor que ella, que si pensaba que su casa era una biblioteca y todos esos rollos. Resulta que el libro era de su hermana. Me dijo que de follar nada de nada. Por eso odio a mis padres, por enseñarme a leer y hacerme diferente a los demás. Ya me han jodido más de un polvo. Cabreado y fumado me fui al baño y pasé por el cuarto de su hermana. Se oía ruido y...
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