Cuando era jóven solía pasar los días y las noches en los bares. Me emocionaba antes de comenzar un fin de semana largo. Era la excitación de la cacería.
Desde hace años, con Internet, todo es mucho más cómodo. No me tengo que arreglar ni que pagar las consumiciones más caras. No tengo que aguantar que las niñas se rían de mi. No hay riesgo de peleas ni navajazos. De hecho, ahora mismo estoy en calconcillos rascándome un huevo. Tengo la bebida barata, la música que yo quiero, tías que quieren hablar conmigo (cuando se cansan se desconectan de la red) y no hay peligro de coger el coche borracho. Al final termino la noche igual que cuando pasaba los días y las noches en los bares... en el water.
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