miércoles, 30 de julio de 2008

EN EL VESTUARIO ANTES DEL COMBATE

Es cierto. No hay igualdad en el trabajo. Creo que las mujeres tienen una ventaja. Se pueden masturbar en la oficina sin que se note (salvo por la cara de felicidad). Siempre he pensado que si fuéramos más primarios seríamos más afortunados. Os imagináis que dos personas se encontraran, sintonizaran y se pusieran a hacer el amor con el consentimiento mutuo. Sin que nadie diera la voz de alarma. Como mucho que alguien ejerciera de voyeur e incluso se animara a participar (con consentimiento). Ahora trasladar esa fantasía al trabajo ¿Verdad que sería estupendo? Vas a hacer unas fotocopias y aparece la adjunta a gerencia que te quita la ropa y te hace una felación. De pronto llega el de mantenimiento y se la mete por detrás. Mientras tanto, en el despacho de al lado, hay una reunión con unos compradores. Que sencilla sería la vida. Pero no. Eso no es así. El ser humano y la sociedad se han encargado de estropearlo. Hay convencionalismos. Marcan el límite entre lo admitido y lo no admitido. Por eso, mi compañera cuando está a solas en la oficina se levanta la falda y se hace un dedo con mucha suavidad y disimulo. Luego se le pone la cara de felicidad. Yo lo intenté el otro día. Salí del baño con los pantalones sucios. Además, cuando me despidieron, me enteré que habían puesto cámaras de vigilancia en el servicio de caballeros. Maldita discriminación de género. ¡Una más!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que es asi, los mismos hombres descriminan a los hombres, porque si el jefe es hombre y prefiere despedir los hombres para quedarse con las mujeres entonces es el hombre el que no desea hombres cerca al menos que sea mitad hombre y mitad mujer :-)

Hank dijo...

ja, ja, ja, me ha gustado tu política de personal. Eso de despedir a los hombres para quedarse con todas las mujeres. No es equitativa pero para follar está muy bien. Muy bueno.