No me vuelvo a enamorar. Siempre lo he hecho mal. No conozco las reglas. Creo que comienza como un juego y termina como una catástrofe. El enamorado y la amante. El amante y la enamorada. ¡Vaya lío! Pensaba que era más fácil. Chico gusta chica y chica gusta chico. Pintar corazones de tiza en la pared. Espiar por la ventana. Hablar con sus amigas. Paseos por el parque. Regalos. Todo risas, todo excitación, todo para uno… y uno para todo. La parte salvaje y animal, lo primitivo, la pasión, el calor, el ritmo, el movimiento, el frenesí. ¡Vaya lío! Aparecen los sentimientos por medio, las palabras, las frases complicadas, los pensamientos enmarañados, las reflexiones y las intenciones. Los amigos, las familias, las ciudades, los pueblos y las resacas. ¡Vaya lío! Viene la soledad, el enfado, los defectos, las peleas, los enemigos y toca borrar los corazones de tiza. Otra vez solo contra el mundo. Ahora toca el encierro, el aislamiento, el onanismo compulsivo, el descuido y el odio. ¡Vaya lío! Despiertas, sientes la energía noche y día, vuelves a vivir. Te gusta la gente. Te gusta la vida. Te gusta el mundo. Te gustan las risas, los corazones de tiza y espiar por las ventanas. ¡Vaya lío! Ahora lo tengo claro. No me vuelvo a enamorar hasta la próxima vez. Quiero que estemos pegados, muy cerca, que estemos juntos. Pero sin reglas. Primitivo, salvaje y animal. Me sobran 10 palabras.
jueves, 31 de julio de 2008
A LA DERIVA
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