miércoles, 10 de septiembre de 2008

EL DUENDE DEL PARQUE

Mi agente sigue empeñada en que escriba cosas de amor. Nunca en mi vida he escrito un puto poema y mucho menos de amor. Se nota que me ha conocido ahora. No estuvo cuando comía cada dos días, cuando me juntaba con los traficantes del barrio (que se creían grandes capos hasta que salían las pistolas y todos se daban cuenta de que eran como nosotros), cuando trabajaba para beber y bebía para trabajar. En esa época estaba con las mujeres que quería estar. Se presentaban sin más. No las esperaba y ellas aparecían. Nunca se quedaban. Sólo conectaba con las que querían pasear bajo la lluvia. Esas eran las que me agradaban. No me gusta la gente que se esconde cuando comienza a llover. Tal vez sea porque nunca he tenido un sitio donde guarecerme. Me pasaba el día mirándome por dentro y peleaba por gusto (a veces por necesidad). Tenía mucha fuerza, dormía mucho y siempre iba persiguiendo al viento y cambiando de ciudad. Ahora me levanto y lo primero que hago es buscar entre las colillas. Me lavo la cara cuando quiero. No defiendo ninguna causa justa. Los bares los frecuento para conseguir buenas historias no para emborracharme. Cada vez me emborracho menos en casa. Las mujeres ya no vienen a mí. En fin, mi vida ha cambiado pero sigo siendo el mismo. Nunca escribiré un poema. En cuanto a lo del amor… tal vez esté enamorado de mi agente y ella lo nota. ! Mierda de kilómetros!

5 comentarios:

EfeR Soto dijo...

tal vez estes más viejo de lo que crees.

mmmm conosco a esa agente???

Hank dijo...

comencé a envejecer muy jóven, eso es lo que me pasa.
Seguro que tu que te mueves por el mundo literario conoces a muchas agentes. jejejje
Saludos

EfeR Soto dijo...

no conosco a ni una.

Hank dijo...

!Ten cuidado! algunas no lo parecen y lo son y otras lo parecen y no lo son.

Malvina dijo...

Genial, un "escritor" con tantas faltas ortográficas... qué mierda de juventud que no quiere pensar