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sábado, 4 de octubre de 2008

ASÍ NOS VA II

Reescritura de ASI NOS VA, publicado el 23/11/2007 Nunca he querido seguir la corriente. Nunca he querido ser famoso. Sin embargo, ahora lo soy. No puedo ir tranquilo a tomar una cerveza, ni al cine, ni meterle mano a una tía sin que se enteren dos millones de personas (aproximadamente). Menos mal que desde el anonimato del blog puedo decir lo que quiera. Puedo utilizar palabras como culo, voyeur , coño, polla, follar, amar, bragas, puta, etc. También puedo tratar temas como el sexo, la droga y la vida y la muerte (y todo esto sin que nadie me diga nada.) Lo malo que tiene lo del blog es que no se me reconoce la calidad de mis escritos. No van acompañados de una campaña publicitaria, de una entrega de premios, de una ronda de entrevistas, de la lectura de pregones en fiestas municipales de mi zona… todo ello muy bien orquestado por mi agente. En fin, esto me gusta mucho más. Me recuerda mis inicios. Me recuerda cuando nadie me conocía y podía ir sin preocuparme por los bares, al cine, a dar un paseo (lo de meterle mano a una tía es más fácil ahora y eso hay que reconocerlo) . Eran los tiempos en los que tenía que trabajar de peón para comer. Ahora no trabajo sólo me exhibo. Nunca he querido ser famoso. Es una pena que la vida no venga como nosotros queremos… y la muerte tampoco. Se me acaba el tiempo, no la inspiración.

martes, 9 de septiembre de 2008

CUANDO ACONTECE MI SILENCIO

El texto que viene a continuación es de Efer. Estuvimos tomando unas copas y le invité a pasar por aquí. Esto fue lo que dejo. Gracias Efer. !Salud!

Debía tener 3 o 4 años, y estaba sentado en una silla de la cocina viendo picar cebollas a mi madre. De pronto llegaron gritos desde afuera y ella salió disparada, era mi hermana metida nuevamente en accidentes domésticos debido a su personalidad inquieta.

Yo me quedé solo y el cuchillo se elevó y paró amenazante como a dos metros de mis ojos, como si estuviera listo para matarme; pronto empezaron a salir más cuchillos desde los cajones y uno muy empolvado, con telarañas y oxidado desde una repisa muy alta. Por alguna extraña razón no tenía miedo y eso era lo raro. Aproximadamente doce cuchillos empezaron a volar y formaron una nube, dibujaron un corazón, un conejo, una gallina y un pez, un maravilloso pez metálico que brillaba por la luz del sol que ingresaba por la ventana. Mi madre llegó, volteé a mirarla, luego al pez y ya NO ESTABA, solo alcancé a ver un cuchillo, el que estaba encima de la cebolla picada. Mi hermana sangraba por la nariz.

A ello lo acontecieron tenedores que andaban encima de la mesa a la hora del almuerzo, trajes que caminaban solos, mariposas que tiraban con libélulas, a mi perro le salían alas y se iba volando, descendía del cielo el carruaje de fuego enviado por Dios y me subía para recorrer tierras foráneas, mares exóticos viendo animales salvajes de otras épocas y dimensiones. TODO cuando transcurría el silencio, mi SILENCIO.