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viernes, 3 de octubre de 2008

LA CUENTA ATRÁS

A mi proveedor le gusta quedar en la puerta del cementerio. Dice que es un sitio tranquilo. No hay policía, no hay gente que moleste y no hay mucha luz. Solemos quedar los viernes que tengo algún evento, o tengo que ir a una presentación o dar alguna charla. Dice que es por cuestión de ética. Señala que nunca vendería a la puerta de un colegio o de una iglesia. Un cementerio es algo aséptico. Estoy de acuerdo. Yo no tengo ética. Hay un sutra budista (creo que es el de la observación) en el que se recomienda a los monjes que pasen un tiempo mirando cómo se descompone un cuerpo para ver la caducidad de la vida. Yo no llego a tanto. Siempre tengo que esperar. Mientras estoy allí me he dado cuenta de que en ese recinto se guardan todos los amores y odios, todas las esperanzas y desilusiones, la riqueza y la pobreza, la belleza y la fealdad. Un compañero de calabozo me dijo que tenía la clave de la vida y la muerte. Había llevado a su perra a sacrificar al veterinario. El animal entró ladrando, le pusieron la inyección, dijo !bluf! y se murió. Tardó menos de un segundo. Ese es el límite entre la vida y la muerte: un !bluf! El cementerio es la sociedad más igualitaria. Al final todos somos iguales. La única diferencia en esta vida es la línea de salida. Cada vez que quiero un gramo me tengo que acercar un poco a la muerte.

jueves, 25 de septiembre de 2008

MADRE NO HAY MÁS QUE UNA

La mesa de la cocina es un buen lugar. La deposité con cuidado. La tumbé y le levanté el vestido hasta las rodillas. Metí mi cabeza dentro. Tapado por la vestimenta la luz era tenue y hacía calorcito. El calentón que llevaba la chica elevaba la temperatura. Habíamos puesto música melódica (de la que no me gusta). Le bajé las bragas y comencé a lamerle los muslos. Primero lo hice muy despacito. Desde las rodillas hasta su coño. Daba una vuelta y subía de nuevo. Hacía mucho calor ahí dentro. Soy capaz de poner el flujo a punto de nieve con el movimiento de mi lengua. Metí la mano desde atrás y por debajo de sus nalgas. Es una buena postura. Con el pulgar empecé a masajearle el ano. El sudor me caía a borbotones por la frente. Me faltaba el aire. Con el dedo índice y el corazón le separé los labios vaginales y con la lengua le rozaba el clítoris. Ya no oía la música. Ella daba saltitos de placer y me estaba destrozando la mano. Aguanté con la intención de que llegara al orgasmo antes que yo. Oí un !clonc! y mi cabeza comenzó a girar. Un dolor punzante me cruzó desde la coronilla hasta la lengua. Peleé por salir de debajo del vestido. Cuando emergí de las profundidades me encontré de frente a su madre blandiendo una sartén de 50 cm de diámetro. Nunca he entendido a las mujeres. La semana pasada le encantó ¿por qué no quería lo mejor para su hija?

martes, 23 de septiembre de 2008

FIESTA GRANDE

Este fin de semana alguien me invitó a una fiesta. Me dijeron que era una reunión de artistas. No tenía ningún plan. Me pareció novedoso. Además, siempre he oído que allí se juntaban artistas con modelos. Fui a ver si pillaba algo. Una borrachera o una tía. Luego me enteré que la invitación era porque pensaban que podía aportar cierto glamour al evento. Una vieja gloria eleva el caché. Decían que manejaba bien las palabras. Que podía hacer historias. Sinceramente pienso que esperaban a un cómico y se encontraron conmigo: un viejo con verborrea. El caso es que allí estaba con mis cigarros, mi copa de vino y mis vaqueros desgastados. El lugar estaba lleno de poetas y de aprendices de modelos. Ninguno había llegado a nada todavía. Premios literarios menores, algún casting para pasarelas de segunda fila, publicaciones en revistas especializadas, posados para catálogos de venta por correo de ropa interior… Las críticas volaban por el aire. Todos se criticaban ("sin ánimo de ofender" apuntillaban). Todos conocían la obra de los demás. No oí un comentario positivo en toda la noche. Ninguno de los poetas había escrito nada nuevo. Todos estaban influenciados por algún autor, por cierta obra, por una corriente… Lo malo es que nadie se atrevía a expresarlo claramente. Lo disfrazaban todo de originalidad. En realidad eran "fusionadores", "mezcladores", "carroñeros" de los trabajos de otros genios anteriores. No podían reconocerlo ni asumirlo. Así que cogí mis servilletas, mis cigarros y me fui a casa con una morena de tetas pequeñas que pensaba que eso de escribir en papelitos era algo original. Ya no voy a más fiestas.

jueves, 11 de septiembre de 2008

UN LUCHADOR EXPERIMENTADO

Estaba haciendo mi ronda diaria. Era el tercer bar que visitaba. Todavía era temprano y había poca gente. Allí sólo nos hallábamos el camarero, un grupo de jóvenes, una puta cincuentona y yo. Me pusieron lo de siempre: una cerveza. Empecé a escribir en una servilleta. Me paré a la mitad. No tenía claro lo que iba a garabatear. Me fijé en el grupo. Dos chicos y dos chicas. Más o menos de veinte años. En plena flor de la vida. Sin pasado y con mucho futuro. ! Que puta es la vida!!Ya se enterarán! Una de ellas dijo: ¿!eh viejo!, quieres una copa? No me pude negar. Tenía unas tetas grandes pero no exageradas, como me gustan. Me acerqué. Me preguntaron que a que me dedicaba. Comencé a contarles anécdotas. Las copas iban cayendo conforme íbamos hablando. No tenían mucho aguante. Se notaba la inexperiencia. Se pedían combinados. El alcohol hay que tomarlo solo para que siente bien y en soledad para que siente mejor (es una opinión). Yo seguía con mis whiskies. La de las tetas grandes hablaba mucho. Por eso me decidí por la de los pechos pequeños. Los chicos hacía tiempo que habían desaparecido de escena. Se habían fumado unos porros y estaban manteniendo la pose. Al cabo de un rato salieron a pelearse a la calle. En ese momento les dije a las chicas que si tenían un sitio donde ir. Compartían piso. Me follé a la de los pechos pequeños. La otra hablaba demasiado pero se quedó mirando. ! Que malo es tener mucho pasado y poco porvenir!

martes, 30 de octubre de 2007

¿DE QUE VA ESTO?

Cada día veo a dos o tres personas saltarse un disco en rojo como si no existiera. Yo no soy un predicador, pero puedo deciros esto: con la vida que lleva la gente se está volviendo loca y su locura se manifiesta en la forma como conduce. Yo no estoy aquí para deciros cómo tenéis que vivir. Para eso ir a ver a vuestro rabino o a vuestro cura o a vuestra puta. Yo estoy aquí para enseñaros a ........

el viejo Smithson