viernes, 8 de agosto de 2008

RECIBO UN GOLPE Y REACCIONO

Es otra forma de vivir. Hay gente a la que le gusta pasar por aquí sin hacer ruido. A mi me gusta pelear. Cuanto peor son las cosas mejor me siento. Saco la fuerza que hay en mí y peleo. Recibo un golpe y reacciono. No les gusta oír la verdad cuando yo la digo. Hoy en el trabajo uno de los jefes se ha puesto a gritar. Estaban todos acojonados. Nadie decía nada. Veía en la cara de los compañeros las hipotecas, los préstamos, los colegios de los niños y el sueldo mensual. Allí estaba él. Era un dios en miniatura. Ese era su cosmos. Su universo de agujeros negros. Delante tenía a unos seres inanimados que obedecían sus órdenes. No podían alcanzarle. Lanzaba truenos y centellas y nadie se atrevía a moverse por si les pillaba alguno. No soporto la desigualdad. No me gustan las religiones. No creo en dioses. Ni grandes ni pequeños. Sólo creo en el hombre (mucho más en las mujeres). Siempre reacciono. Mientras echaba su discurso me acerqué por detrás. Conté hasta tres y le di un tirón fuerte bajándole los pantalones. Fue el ocaso de un dios. Hubo una implosión universal. No hubo big-bang. Allí se quedaron todos sin decir nada. Ni aplausos, ni risas, ni carcajadas. Nunca me ha gustado trabajar entre cobardes. Al día siguiente cobré mi cheque y me despedí. Allí se quedaron con sus hipotecas, sus préstamos, los colegios de los niños y su sueldo mensual. Recibo un golpe y reacciono. Es otra forma de vivir.

2 comentarios:

EfeR Soto dijo...

ese gesto, merecia un aplauso, claro q si.

Hank dijo...

hubiera preferido unas carcajadas, es por no alimentar el ego, jejejeje