Esa noche tenía el alma apagada. Me bajé al parque a mirar. Me llevé una botella y me tumbé en el césped. A ras de suelo todo se ve diferente. Creo que es mi posición natural. Siempre he deseado caer hacia arriba. Mirando las briznas de hierba me pareció distinguir a dos seres diminutos. Efectivamente, eran dos duendecillos. Pegué mi nariz al pasto y allí estaban. Ella era muy guapa. Tenía unos pechos bonitos. Pequeños. Como a mi me gustan. De culo no estaba mal. La blanca luna le daba un tono simpático a sus trajes. Les hacía brillar como si fueran de agua. No eran verdes. Eran negros. Los mitos no son rigurosos. No llevaban sombreros ni gorros. Acerqué mi oreja para oír su conversación. Hablaban con un tono muy agudo pero en nuestra lengua. No se habían molestado en inventar un lenguaje propio. Tampoco portaban espadas. Ningún arma para defenderse de los peligros que les acechaban. Creo que estaban dando un paseo y les importaba un carajo el resto del mundo. La noche era clara y silenciosa. Se les oía y veía perfectamente. Allí estaba yo pasando por una experiencia única. Ella se le acercó. Se puso muy cerquita y le dijo al oído: "si te bajas los pantalones te la chupo". Despegué la nariz del suelo y pensé en tomar una determinación. Me asaltó la duda. ¿Debo dejar de fumar? ¿Debo dejar de beber? O ¿debo de dejar de ir al parque? Nunca he creído en los duendes.
martes, 26 de agosto de 2008
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5 comentarios:
Ahora entiendo lo de caer arriba...
"" A ras de suelo todo se ve diferente ""
BUEN REGRESO.
Gracias efer. Yo todavía no lo entiendo pero estoy harto de caer hacia arriba.
Últimamente estás sublime. Enhorabuena.
Mal por no creen en los duendes, muy mal... existimos, somos reales y mágicos a la vez... a estas alturas deberías saberlo.
A veces me gustaría que fueran bajitos,vistieran de verde e hicieran encantamientos. Sería menos complicado ¿verdad?
Sería casi imposible, los duendes no son buena gente... al menoso así tengo entendido, con lo cual si hicieran magia sería negra jijiji.
Besillos
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