miércoles, 17 de septiembre de 2008

NO LO SÉ

Eran dos perros muy flacos. Tan flacos que no daban ni sombra. Él era ralo y con las orejas grandes. Ella las tenía pequeñas y un rabito acabado en forma de plumero. Las pulgas los utilizaban de transporte. Ya se sabe: a perro flaco todo son pulgas. No les importaba. Comían lo que la gente les daba. Les gustaba ir a las terrazas de los bares. Se daban buenos festines. En invierno era otro asunto y tenían que cambiar de estrategia. Acudían a la puerta de los colegios. Nunca fallaba. Cuando llovía buscaban cobijo en un portal, o debajo de un banco del parque e incluso debajo de algún coche aparcado (más de un susto se habían llevado). Lo importante era estar juntos. Ya conocían el centro de la ciudad y dos barrios periféricos. De vez en cuando se llevaban una patada de algún niño acomplejado. Eran perros. A veces, se cruzaban con perros acompañados de sus dueños. Los peores eran los que tenían cara de cerdito. Mucho diente y poco cerebro de perro. Esos no aguantarían más de dos días sin sus dueños y en la calle. Eran felices. Se pasaban el tiempo olisqueándose el culo y de aquí para allá. Un día, detrás de un árbol y sin avisar, apareció un agente de la perrera municipal. Trincó a la perrita. Se la llevaron y la enjaularon. Los perros vagabundos no pueden estar sueltos ¿Por qué? Pues que cojones voy a saber. Así son las cosas. ! Que vida tan perra!

¿Qué pasa por Salamanca?

2 comentarios:

EfeR Soto dijo...

TAN FLACOS QUE NO DABAN NI SOMBRA :D jaja...

Esos no aguantarían más de dos días sin sus dueños y en la calle.

:O

es dificil... el mundo.

Hank dijo...

Si, es verdad. Me he dado cuenta de que el mundo es de los perros flacos. No son los que más ladran pero son los que más abundan.
Muy bueno el look, me recuerda a mi de jóven.
!Salud!