Hoy nada nuevo. Me he dejado llevar. He salido a la calle y he ido mirando alrededor. Sin prisa. No iba a ningún lado. Sólo mirar. He visto gente. No me fijo en el paisaje. No me aporta nada. Me gusta ver gente. De lejos. No me gusta que me hablen. Que se empeñen en hacerme reír. Me encanta ver sus vidas. Son igual que la mía. Piensan que es mejor pero es igual. La verdad es que no piensan. Esa es la diferencia. Mi vida cabe en una maleta pero es mía. La suya necesita un baúl pero no les pertenece. Alguien piensa por ellos. Lo que más me agrada mirar son las mujeres. Me gustan las mujeres de todo tipo. Hasta las feas. Al final todas se vuelven feas. Ahora veo a las guapas del instituto y son gordas y les cuelga la piel de la cara. En realidad creo que lo que me entusiasma es el reto de conseguirlas. Cuando me las cepillo pierden el encanto. En la calle me parecen inalcanzables. Me apasiona acercarme, mirarles directamente a los ojos y preguntarles que si quieren follar conmigo. Más de una ha caído así. También he acabado en comisaría por mi forma de actuar. En los calabozos conoces a gente que tiene una vida muy parecida a la tuya. Todos ansían la libertad cuando están encerrados. Me gusta estar en la calle y mirar. No me gusta el paisaje. Me gusta la vida de la gente.
1 comentario:
Cuando me las cepillo pierden el encanto. En la calle me parecen inalcanzables.
tienes razon.. :P
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