jueves, 25 de septiembre de 2008

MADRE NO HAY MÁS QUE UNA

La mesa de la cocina es un buen lugar. La deposité con cuidado. La tumbé y le levanté el vestido hasta las rodillas. Metí mi cabeza dentro. Tapado por la vestimenta la luz era tenue y hacía calorcito. El calentón que llevaba la chica elevaba la temperatura. Habíamos puesto música melódica (de la que no me gusta). Le bajé las bragas y comencé a lamerle los muslos. Primero lo hice muy despacito. Desde las rodillas hasta su coño. Daba una vuelta y subía de nuevo. Hacía mucho calor ahí dentro. Soy capaz de poner el flujo a punto de nieve con el movimiento de mi lengua. Metí la mano desde atrás y por debajo de sus nalgas. Es una buena postura. Con el pulgar empecé a masajearle el ano. El sudor me caía a borbotones por la frente. Me faltaba el aire. Con el dedo índice y el corazón le separé los labios vaginales y con la lengua le rozaba el clítoris. Ya no oía la música. Ella daba saltitos de placer y me estaba destrozando la mano. Aguanté con la intención de que llegara al orgasmo antes que yo. Oí un !clonc! y mi cabeza comenzó a girar. Un dolor punzante me cruzó desde la coronilla hasta la lengua. Peleé por salir de debajo del vestido. Cuando emergí de las profundidades me encontré de frente a su madre blandiendo una sartén de 50 cm de diámetro. Nunca he entendido a las mujeres. La semana pasada le encantó ¿por qué no quería lo mejor para su hija?

martes, 23 de septiembre de 2008

FIESTA GRANDE

Este fin de semana alguien me invitó a una fiesta. Me dijeron que era una reunión de artistas. No tenía ningún plan. Me pareció novedoso. Además, siempre he oído que allí se juntaban artistas con modelos. Fui a ver si pillaba algo. Una borrachera o una tía. Luego me enteré que la invitación era porque pensaban que podía aportar cierto glamour al evento. Una vieja gloria eleva el caché. Decían que manejaba bien las palabras. Que podía hacer historias. Sinceramente pienso que esperaban a un cómico y se encontraron conmigo: un viejo con verborrea. El caso es que allí estaba con mis cigarros, mi copa de vino y mis vaqueros desgastados. El lugar estaba lleno de poetas y de aprendices de modelos. Ninguno había llegado a nada todavía. Premios literarios menores, algún casting para pasarelas de segunda fila, publicaciones en revistas especializadas, posados para catálogos de venta por correo de ropa interior… Las críticas volaban por el aire. Todos se criticaban ("sin ánimo de ofender" apuntillaban). Todos conocían la obra de los demás. No oí un comentario positivo en toda la noche. Ninguno de los poetas había escrito nada nuevo. Todos estaban influenciados por algún autor, por cierta obra, por una corriente… Lo malo es que nadie se atrevía a expresarlo claramente. Lo disfrazaban todo de originalidad. En realidad eran "fusionadores", "mezcladores", "carroñeros" de los trabajos de otros genios anteriores. No podían reconocerlo ni asumirlo. Así que cogí mis servilletas, mis cigarros y me fui a casa con una morena de tetas pequeñas que pensaba que eso de escribir en papelitos era algo original. Ya no voy a más fiestas.

sábado, 20 de septiembre de 2008

MIRANDO AL CIELO

La otra noche subí a la terraza a tomarme mi cerveza. La mayor parte de mi vida la paso de noche y nunca me había fijado en que en el cielo hay estrellas. Siempre voy mirando hacia el suelo. Sólo miro hacia arriba cuando después de caerme me levanto. Suele ser por las mañanas. Sin embargo, esta noche si las he visto. He notado que además estaba la luna. No me interesa la luna. Es más grande, ocupa más sitio, da más luz y parece que manda sobre las estrellitas. Ellas si me importan. Me han recordado a nosotros. Hay millones. Siempre te fijas en una más que en otras. Eliges y no sabes por qué. Es tu estrellita. La que te da fuerza. La que mantiene tu atención en un instante único. Te llega su luz y te ilumina. Parece increíble pero es así. Está lejísimos pero es tu estrella. Te atrae. A pesar de los kilómetros te atrae. Sin embargo, no es recíproco. Allí está. Tan tranquila. No tienes ningún efecto sobre ella. Estoy seguro de que las estrellas no se fijan en nosotros. O a lo mejor si. A lo mejor deciden a quien van a iluminar, que mirada van a atraer, a quien van a proteger… Hacen una reunión en el ocaso y deciden quién le toca a cada una. Por eso hay millones. Lo único que sé es que tengo mi estrellita y ahora todas las noches la busco. Las noches nubladas me siento amargo. Seguro que es la luna envidiosa la que decide cuando tiene que haber nubes y cuando no. Alguien habrá escrito sobre esto y mucho mejor pero mi estrellita sabe lo que quiero decir.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

NO LO SÉ

Eran dos perros muy flacos. Tan flacos que no daban ni sombra. Él era ralo y con las orejas grandes. Ella las tenía pequeñas y un rabito acabado en forma de plumero. Las pulgas los utilizaban de transporte. Ya se sabe: a perro flaco todo son pulgas. No les importaba. Comían lo que la gente les daba. Les gustaba ir a las terrazas de los bares. Se daban buenos festines. En invierno era otro asunto y tenían que cambiar de estrategia. Acudían a la puerta de los colegios. Nunca fallaba. Cuando llovía buscaban cobijo en un portal, o debajo de un banco del parque e incluso debajo de algún coche aparcado (más de un susto se habían llevado). Lo importante era estar juntos. Ya conocían el centro de la ciudad y dos barrios periféricos. De vez en cuando se llevaban una patada de algún niño acomplejado. Eran perros. A veces, se cruzaban con perros acompañados de sus dueños. Los peores eran los que tenían cara de cerdito. Mucho diente y poco cerebro de perro. Esos no aguantarían más de dos días sin sus dueños y en la calle. Eran felices. Se pasaban el tiempo olisqueándose el culo y de aquí para allá. Un día, detrás de un árbol y sin avisar, apareció un agente de la perrera municipal. Trincó a la perrita. Se la llevaron y la enjaularon. Los perros vagabundos no pueden estar sueltos ¿Por qué? Pues que cojones voy a saber. Así son las cosas. ! Que vida tan perra!

¿Qué pasa por Salamanca?

lunes, 15 de septiembre de 2008

SIN AÑADIR NADA MÁS

Reescritura de NADA MÁS QUE AÑADIR. Publicado el 26/11/2007. !Cómo pasa el tiempo! Pues eso, que aquí estoy lleno de mocos y agradeciendo que por fin haya llegado el frío. Llevo tres días sin afeitar. Tengo la nariz inflamada de tanto sonármela (la nariz). Mi voz parece la de un pirata dentro de un tonel. La congestión me acompaña a cualquier lugar que voy y me parece que el cerebro se ha vuelto líquido. En estas condiciones me encuentro con la vecina de 18 años con la que llevo deseando cruzarme desde hace seis meses (es el tiempo que vivo en el vecindario). Siempre había pensado que mi edad le podía dar cierto encanto al encuentro. Chica joven con inexperiencia y madurito con mucho tiempo libre. Sin embargo, la naturaleza es sabia. Lo primero que me dice es: Hola, ¿qué tal estás? y yo me lo pienso y le digo..nada. No le contesto nada. La chica debió pensar que estaba frente a una especie de persona con algún tipo de disfunción o minusvalía mental. La respuesta me la dio el médico. Resulta que para eso hay un nombre. Disfonía funcional. Vamos, que me he quedado afónico. Puto cambio climático. Y preparaos que se acerca el invierno de verdad

jueves, 11 de septiembre de 2008

UN LUCHADOR EXPERIMENTADO

Estaba haciendo mi ronda diaria. Era el tercer bar que visitaba. Todavía era temprano y había poca gente. Allí sólo nos hallábamos el camarero, un grupo de jóvenes, una puta cincuentona y yo. Me pusieron lo de siempre: una cerveza. Empecé a escribir en una servilleta. Me paré a la mitad. No tenía claro lo que iba a garabatear. Me fijé en el grupo. Dos chicos y dos chicas. Más o menos de veinte años. En plena flor de la vida. Sin pasado y con mucho futuro. ! Que puta es la vida!!Ya se enterarán! Una de ellas dijo: ¿!eh viejo!, quieres una copa? No me pude negar. Tenía unas tetas grandes pero no exageradas, como me gustan. Me acerqué. Me preguntaron que a que me dedicaba. Comencé a contarles anécdotas. Las copas iban cayendo conforme íbamos hablando. No tenían mucho aguante. Se notaba la inexperiencia. Se pedían combinados. El alcohol hay que tomarlo solo para que siente bien y en soledad para que siente mejor (es una opinión). Yo seguía con mis whiskies. La de las tetas grandes hablaba mucho. Por eso me decidí por la de los pechos pequeños. Los chicos hacía tiempo que habían desaparecido de escena. Se habían fumado unos porros y estaban manteniendo la pose. Al cabo de un rato salieron a pelearse a la calle. En ese momento les dije a las chicas que si tenían un sitio donde ir. Compartían piso. Me follé a la de los pechos pequeños. La otra hablaba demasiado pero se quedó mirando. ! Que malo es tener mucho pasado y poco porvenir!

miércoles, 10 de septiembre de 2008

EL DUENDE DEL PARQUE

Mi agente sigue empeñada en que escriba cosas de amor. Nunca en mi vida he escrito un puto poema y mucho menos de amor. Se nota que me ha conocido ahora. No estuvo cuando comía cada dos días, cuando me juntaba con los traficantes del barrio (que se creían grandes capos hasta que salían las pistolas y todos se daban cuenta de que eran como nosotros), cuando trabajaba para beber y bebía para trabajar. En esa época estaba con las mujeres que quería estar. Se presentaban sin más. No las esperaba y ellas aparecían. Nunca se quedaban. Sólo conectaba con las que querían pasear bajo la lluvia. Esas eran las que me agradaban. No me gusta la gente que se esconde cuando comienza a llover. Tal vez sea porque nunca he tenido un sitio donde guarecerme. Me pasaba el día mirándome por dentro y peleaba por gusto (a veces por necesidad). Tenía mucha fuerza, dormía mucho y siempre iba persiguiendo al viento y cambiando de ciudad. Ahora me levanto y lo primero que hago es buscar entre las colillas. Me lavo la cara cuando quiero. No defiendo ninguna causa justa. Los bares los frecuento para conseguir buenas historias no para emborracharme. Cada vez me emborracho menos en casa. Las mujeres ya no vienen a mí. En fin, mi vida ha cambiado pero sigo siendo el mismo. Nunca escribiré un poema. En cuanto a lo del amor… tal vez esté enamorado de mi agente y ella lo nota. ! Mierda de kilómetros!

martes, 9 de septiembre de 2008

CUANDO ACONTECE MI SILENCIO

El texto que viene a continuación es de Efer. Estuvimos tomando unas copas y le invité a pasar por aquí. Esto fue lo que dejo. Gracias Efer. !Salud!

Debía tener 3 o 4 años, y estaba sentado en una silla de la cocina viendo picar cebollas a mi madre. De pronto llegaron gritos desde afuera y ella salió disparada, era mi hermana metida nuevamente en accidentes domésticos debido a su personalidad inquieta.

Yo me quedé solo y el cuchillo se elevó y paró amenazante como a dos metros de mis ojos, como si estuviera listo para matarme; pronto empezaron a salir más cuchillos desde los cajones y uno muy empolvado, con telarañas y oxidado desde una repisa muy alta. Por alguna extraña razón no tenía miedo y eso era lo raro. Aproximadamente doce cuchillos empezaron a volar y formaron una nube, dibujaron un corazón, un conejo, una gallina y un pez, un maravilloso pez metálico que brillaba por la luz del sol que ingresaba por la ventana. Mi madre llegó, volteé a mirarla, luego al pez y ya NO ESTABA, solo alcancé a ver un cuchillo, el que estaba encima de la cebolla picada. Mi hermana sangraba por la nariz.

A ello lo acontecieron tenedores que andaban encima de la mesa a la hora del almuerzo, trajes que caminaban solos, mariposas que tiraban con libélulas, a mi perro le salían alas y se iba volando, descendía del cielo el carruaje de fuego enviado por Dios y me subía para recorrer tierras foráneas, mares exóticos viendo animales salvajes de otras épocas y dimensiones. TODO cuando transcurría el silencio, mi SILENCIO.

domingo, 7 de septiembre de 2008

RECUPERAR MI VIDA

¿Alguien ha visto mis servilletas? Desde que cumplí los cuarenta decidí poner en marcha mi teoría creativa exponencial. Consiste en que cada vez que voy a un bar cojo cuatro servilletas y en cada una de ellas escribo un relato corto. Me tomo un café por la mañana, una cerveza antes de comer, un café después de almorzar y una cerveza antes de irme a acostar. Mis momentos más productivos son los fines de semana. Me cuesta escribir en los pubs pero me he acostumbrado a la ceguera nocturna. El otro día ocurrió la tragedia. La noche anterior terminé con una tía. Hicimos el amor. A la muy imbécil no se le ocurrió otra cosa que al levantarse abrir la ventana para airear el cuarto. ¿Es que hacía falta airearlo? ¿Qué estaba intentando decir qué huelo mal? ¿Qué tenía que cambiar de aires? ¿Cargar energía y todas esas gilipolleces? El caso es que todas mis servilletas salieron volando. Mi trabajo de los últimos cinco años repartidos por el mundo. !Jodér, yo no quería hacerlo así! Quería que me lo editara mi agente que para eso está buenísima. Juntarlos en un libro, ir a la presentación, hacer lecturas, ventilarme a lectoras a las que les gustara mi escritura. En fin, que el siguiente polvo que le eché no fue lo mismo. Fue rápido y desganado. Os hago un llamamiento para que si encontráis una de mis servilletas por casualidad me la mandéis. Son relatos que la gente interpreta a su manera, le dan una carga de profundidad y reflexión, intentan etiquetar y buscar semejanzas con autores anteriores pero, en definitiva, es mi vida escrita en papelitos y la quiero recuperar. Gracias.

viernes, 5 de septiembre de 2008

NECESITO SALIR MÁS

Conseguí trabajo como mozo de calderas en un barco. El barco se dedicaba a hacer cruceros. Cruceros para gente muy rica. La gente rica suele ser guapa y siempre parece joven. Las más jóvenes del barco estaban buenísimas. Yo no estoy muy bueno pero me conservo bien, soy reservado y haciendo ejercicio intento soltar presión. Un fallo en la presión de los motores fue lo que hizo que nos desviáramos de la ruta y nos estrellásemos con un arrecife. Esos arrecifes no estaban señalados en los mapas cartográficos que teníamos. Teníamos pocos botes para toda la tripulación y pasajeros. De los pasajeros se decidió salvar a las mujeres y a los niños. Para llevar a las mujeres y los niños cinco miembros de la dotación fueron elegidos. De los cinco elegidos uno era yo. Allí estaba yo con cuatro hombres más y cincuenta mujeres ricas y que estaban buenísimas. Los niños no molestaban. Nos encontrábamos en una isla desierta. Nunca había pensado en una situación así. Así nos fueron las cosas. Tuvimos 150 niños (3 con cada mujer). Los niños jugaban y nosotros nos tocábamos los huevos y hacíamos el amor continuamente. Continuamente se repite mi vida. Siempre es lo mismo. Son bucles de momentos. En este momento estoy ideando un plan para huir de la isla. Necesito encontrar un buen trabajo. Un trabajo como mozo de calderas en un barco. Un barco que se dedique a hacer cruceros. Cruceros para gente muy rica. La gente muy rica suele ser…

jueves, 4 de septiembre de 2008

MEDALLISTA OLIMPICO

Tampoco me gustan los deportes. Bueno, estoy mintiendo. Me gustan los deportes individuales. No me gustan los de equipo. Responden a una estrategia marcada por alguien jerárquicamente superior (en este caso el entrenador). Se dice que el objetivo de los deportes de equipo es fomentar los valores como la participación, el compañerismo, el buen humor, etc. ! Una mierda! Desde pequeño me he dado cuenta de que en los equipos siempre hay alguien que destaca. Esos son los que realmente llaman la atención. Y también me he dado cuenta de que hay alguien que trabaja para los que destacan. Sólo hay un deporte que me apasiona y que he practicado: el boxeo. Me parece lo más cercano a la especie humana. En la vida nadie juega en equipo. Todo el mundo lo hace individualmente. Cuando iniciamos una relación de pareja, al final, se transforma en una batalla campal. Siempre buscamos algo contra lo que pelear. Lo hacemos solos. Sin ayuda de nadie. Hay gente que aguanta un asalto y hay gente que muere peleando. Admiro a los dos. No soporto a la gente que no lucha. Trato de evitarlos. Antes pasaba los días peleando en los bares, en la calle o en el cuadrilátero. Ahora voy a los bares donde hay poca gente, en la calle me fijo en las jóvenes y ya no quedan cuadriláteros dónde combatir. De todos modos, pienso que no puedo dejar de luchar. He tomado una decisión. Voy a ser entrenador. Le voy a enseñar a otros los trucos, las técnicas y las puertas traseras para pelear siempre a la contra. Si quieren saber sobre el amor… que le pregunten a otro.

martes, 2 de septiembre de 2008

TIRANDO LA TOALLA

Era una extraña pareja. Él era alto y ella bajita. Venían de sitios distintos pero se encontraron en el camino. Había dejado una vida detrás y ella estaba estrenando la suya. Él era flaquito y ella no tanto. A ella le gustaba bailar en circulitos y a él mirar desde la barra. Él siempre de negro y ella de colores. Vivían de noche y morían de día. La gente del barrio los quería porque siempre se reían. Él sólo hablaba con los vagabundos y ella con todo el mundo, incluidos los artistas. Utilizaban el mismo idioma pero de manera diferente. Él amaba el frío y ella el ardiente sol. Él era un gruñón y ella más. Parecía que no tenían nada en común y estuvieron una vida entera juntos. Estaban pegados por una fuerza invisible que los hacía irresistibles a los ojos de los demás. Rodeados de gente y aislados en su propio mundo. Ese era el misterio. Nadie podía llevar una vida tan plena como ellos. Eran la envidia del pueblo. Un día alguien decidió poner fin a aquello. Se escapaba de la norma. No se puede vivir sin sufrir. Esa noche, cuando él paseaba como siempre por los callejones oscuros después de cenar, una lluvia de acero nacarado cayó sobre su costado. La navaja le entró hasta la empuñadura. Su corazón se paró. Era de día cuando ella también murió. Tampoco se puede vivir sufriendo sin alguien a quien amar. Eran como el ying y el yang. Eran el equilibrio. Eran una extraña pareja.