martes, 27 de enero de 2009

SE NOS ESCAPA EL TIEMPO

Ja, ja, ja. Allí estábamos. Cuatro artistas sin futuro. Un escritor de servilletas, una pintora de cristales empañados, una escultora de colores y una fotógrafa de canciones. Menudo panorama. A veces, nos juntábamos con un realizador de cortos de mentiras humanas. En fin, nos reuníamos una vez a la semana para intentar generar una revolución artística. Fumábamos muchísimos porros. Nos hacía ser más creativos (y alguna neurona se desprendía). El alcohol estaba siempre presente. Nuestro movimiento iba a ser totalmente innovador. No se iba a parecer a ningún otro. Aunque en realidad bebía de muchas fuentes. Lo primero que queríamos era ponerle un nombre. Le llamaríamos el “nadismo” (la nada). Bueno, ya estaba el nihilismo, su negación y todo ese rollo. Le llamaríamos el “infrarrealismo” (nada que ver con el surrealismo). ¡Que coño! Dejamos el nombre para después. Ahora venía lo más difícil, ¿en que iba a consistir? ¿Cuáles eran sus principios, sus dogmas, sus líneas maestras…? Pues no lo teníamos muy claro. Íbamos a ser anárquicos (ups, no se podía repetir: el anarquismo ya existía). ¡Ya está! Lo relacionaríamos con algún movimiento político. Eso siempre funciona. ¡Una mierda! O eres artista o eres político pero no se puede mentir en dos campos distintos. En fin, que allí seguíamos fumando, bebiendo y de vez en cuando echando un polvo (yo tenía ventaja, me gustaba ser artista). Con el tiempo nos aburrimos. No éramos artistas de verdad. Necesitábamos comer. Ahora somos un banquero estafador, una prostituta de alto standing, una limpiadora por horas y una enfermera con tendencias suicidas. Menudo panorama. Ya no nos juntamos. Cada uno se fuma los porros en su casa. El realizador está nominado para noséque premio de la academia de nosecuantos. Se nos escapa el tiempo.

jueves, 22 de enero de 2009

CRISIS DE IDENTIDAD

En estos días he releído a Kerouac, Burroughs y Ginsberg. Menuda panda de cabrones. Son autores que han reflejado muy bien mi vida. Me gustan por eso. Han fotografiado muy bien mi historia. Esos viajes por el mundo de la droga, esa caída del pedestal, esa filosofía sobre los ideales y la realidad. En fin, ahora estoy buscando autores que expresen igual de bien mi estado vital actual. Bueno, en realidad estoy buscando mujeres nuevas. Se me está acabando la batería. He perdido mi fuerza interior. Tampoco me apetece pelear ni cambiar de lugar con tanta frecuencia. Tal vez sea porque ya no me tengo que buscar la vida como antes. Creo que la solución está en cambiar de mujeres. Hace años cambié el whiskie por la cerveza. Me emborracho igual. Por eso creo que si cambio de chicas, en el fondo, todo seguirá igual pero las consecuencias serán más llevaderas. Lo ideal sería que fueran jóvenes. Las que son de mi edad ya las conozco. Crecimos juntos. Pensábamos que nos íbamos a comer el mundo. Ahora están igual de jodidas que yo. Las jovencitas tienen que ser mejor. Seguro. Siempre tienen ganas de follar porque no saben que en realidad es como el respirar. Cuando aguantas la respiración, cuentas hasta 30 y consigues recuperar el aliento se convierte en algo divertido. Es un juego. No es peligroso. Respiras cuando quieres. Sin embargo, habitualmente respiramos sin apreciarlo. No estamos 24 horas pendientes de nuestra respiración. Pues lo mismo pasa con el sexo. Reflexionad sobre ello. Las jovencitas lo ven como un juego y lo disfrutan, es algo divertido. A mi ya me está comenzando a preocupar el dejar de respirar. Bueno, mientras espero a alguna jovenzuela seguiré releyendo mis libros amarillentos. Ah, si sabéis de alguna le podéis dar mi dirección.

lunes, 12 de enero de 2009

PAN PARA HOY Y HAMBRE PARA MAÑANA

No me gusta la política. No soy de izquierdas ni de derechas. Cuando era joven era de izquierdas y cuando te haces mayor dicen que piensas como los de derechas. No quiero ser de derechas. No me gusta seguir ningún –ismo. No me acerco a ninguno. Soy un egoísta. Me preocupo de lo mío. Ya pasó el tiempo de buscar banderas y de luchar por los demás. El mundo está jodido. No tiene remedio. Lo estamos jodiendo entre todos. Da lo mismo en el lado que estés, siempre estarás jodiendo a alguien inocente en el otro lado. Esos son los míos: los inocentes. Los niños, las mujeres, los tullidos, los desgraciados, los pobres, los ignorantes…. A lo mejor lucharía por ellos. No tienen culpa y no pueden defenderse. Además, no se pueden organizar. No hay nadie que haya inventado ningún partido ni ideología para ellos. Sólo hay una cosa que une a los desfavorecidos en este mundo: el hambre. De eso si que entiendo. Une mucho pero no ayuda. Te deja sin fuerzas para pelear. Tienes que sacar tu resistencia interior y no siempre sirve para sobrevivir. Ahora tengo de todo. Nunca me olvido de los que no tienen para comer. Es mi única ideología: comer y luchar. Así que no pienses que formas parte de un movimiento de lo más revolucionario. Ya está todo inventado. Hasta el hambre. Déjate de política y echa una mano a los que no tienen fuerza. ¿Qué tal tu fiestecita de nochevieja? ¿Te han traído muchos regalos esta navidad? ¿Es tiempo de amor y esperanza?

Salud!

jueves, 8 de enero de 2009

MUJERES, MUJERES, MUJERES

Nunca lo hubiera imaginado. Es la más bonita de todas. Es la que siempre sabe cómo hay que disfrutar. Es la única que me aguanta. Lo aguantaba todo: mis prolongadas ausencias, mis borracheras, mis malas resacas y mi charlatanería. Lo que no soportaba era que me hablaran otras mujeres. Eso no le había preocupado hasta ahora. Creo que no se había parado nunca a mirar a mi alrededor y por eso no se había dado cuenta de que hay mujeres que me hablan. Es lo malo que tiene ir siempre al lado de alguien que va subido en una nebulosa. Haces cosas y no sabes que las haces. Me figuro que tal vez se deba a que es la única tía a la que le he dedicado más de cinco minutos en profundidad. Ella sabe lo que pienso y por qué lo pienso. Eso la convierte en una parte de mí. Cuando no tengo las cosas claras le consulto para ver que decisión tomar o como enfocar un asunto. Todo ocurrió el día en el que le dije a la rubia que me encantaban sus esculturas. Eran esculturas de mujeres desnudas. Mi debilidad son las mujeres. Para mí sólo hay algo mejor que las chicas: las mujeres desnudas. Estuvimos en su estudio durante un par de horas. Todo fueron risas, copas y divagaciones sobre tal o cual movimiento artístico. Nos lo pasamos bien. Nos despedimos de la rubia. En cuanto salimos al rellano me dijo: - Cariño. Yo le dije: - Si...y de pronto vi como cinco uñas afiladas me rajaban la cara igual que cinco bisturís. No era muy guapo pero mi cara había estado conmigo desde que nací. La apreciaba. Era lo primero que veía por las mañanas. Fuimos a urgencias. Me tocó una enfermera con algún tipo de adicción. Ahora mi rostro parece un cuadro picasiano y las chicas no me suelen hablar mucho (ni vestidas ni desnudas). A ella se le ve mucho más feliz.

viernes, 26 de diciembre de 2008

AHORA LES TOCA A USTEDES

En estas fechas no pienso trabajar sólo pienso en las borracheras. Ahora les toca a ustedes. De la página del 2008 ¿qué relato les gustó más? Espero sus comentarios.Son gratis. Salud para todos/as!!!!

martes, 23 de diciembre de 2008

OTRA JODIDA NAVIDAD PARA TODOS

Otro año más. Siempre la misma historia. Llega esta época y comienzo a pensar el regalo de navidades. No tengo nada claro que regalarte. Te puedo dar lo que tengo. Te puedo obsequiar con una habitación con las paredes negras. Un armario sin cajones. Una resaca infernal. Tal vez te guste más un cenicero lleno de colillas. Es como si fuera mi corazón. Un alma eclipsada. No, es demasiado filosófico. Un laberinto de ideas. No, no lo entenderías. Una canción sin terminar. Alguien la acabará por mí. Además, no te gusta mi música. ¿Una servilleta con letras? Nada. Punto cero. No se me ocurre nada. Puta Navidad. Sólo sirve para ponerme en un compromiso. Seguiré pensando. Una promesa de alcanzarte la luna (no, ya te la regalé hace dos años). Un baile al amanecer. Odio bailar. Creo que ya lo tengo. Una caricia suavecita en las nalgas. O un mordisquito en el pezón. Sabes que se me dan bien esas cosas. Una pelea nocturna. Claro, contigo no. Me refiero a una de esas de bar. De las que no me libro ningún sábado. Perdona, no me acordaba de tu pacifismo de salón. Sigo creyendo que una excursión de mi lengua por tu valle salado es lo mejor. ¿Te parece egoísta? Vale, lo retiro. Soy muy vago. Aunque siempre te han gustado los paseos. Bah, yo que sé. Las mujeres sois muy difíciles de regalar. Es el eterno dilema. Los filósofos se podían romper los cojones pensando cual es el obsequio perfecto para una mujer y olvidarse del origen del mundo, del amor y todas esas gilipolleces. En fin, sigo pensando en lo de mi lengua dentro de ti. Creo que es lo que más te va a convencer. Sirve para calentarnos y ahora el tiempo es glaciar (por lo menos en mi apartamento). Bueno, aquí tienes la lista. Cuando lo hayas decidido me escribes. Otra jodida navidad para todos. Salud!

Inspirado en la pregunta que lanza Jus en su blog (no tiene nada que ver).

http://libertadperiodistica.blogspot.com/2008/12/encuesta-navidea-qu-le-regalara-al.html

jueves, 4 de diciembre de 2008

¿NADIE ME QUIERE?

Allí estaba yo. En la cocina con dos mujeres. Todavía me dolía el sartenazo. La madre estaba dando gritos como poseída. La hija lloraba (no estoy seguro de si era por el orgasmo o por la situación).De pronto la puerta se abrió. ! Por fin! Ese era el momento. A través del marco se perfilaba su figura. Había ganado algo de peso pero había mejorado su forma física. Se notaba que ahora iba al gimnasio. Ya no peleaba en las calles. Ahora su traje caro y sus gafas con montura de diseño indicaban un cambio en su vida. Se había forrado con ellibro. Seguía siendo mudo. Ni todo el dinero del mundo había podido recuperar su voz. Sus ojos me atravesaron. Creo que no me reconoció hasta que le dije: ¿qué tal Rubio? Dicen que la venganza se sirve en plato frío. Bajó los brazos y agachó la cabeza. Su mujer y su hija no comprendían nada. Había venido a cobrar mi deuda. Nadie ha hecho una canción de mis escritos ni nadie los ha publicado pero mis pensamientos y mis historias es lo único que llevo a cuestas. Eso no me lo pueden robar. Así que me fui con tres pelos del matojo de la niña colgando de mi barbilla. Todavía notaba su olor. Allí se quedó una familia rota y un cabrón escarmentado. Al pasar al lado de El Rubio observé como su rostro se había ablandado, había perdido fuerza, había dejado de pelear a la contra… No era la imagen de la vejez, era la de la mezquindad.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

MADRE, NO HAY MAS....

La mesa de la cocina es un buen lugar. La deposité con cuidado. La tumbé y le levanté el vestido hasta las rodillas. Metí mi cabeza dentro. Tapado por la vestimenta la luz era tenue y hacía calorcito. El calentón que llevaba la chica elevaba la temperatura. Habíamos puesto música melódica (de la que no me gusta). Le bajé las bragas y comencé a lamerle los muslos. Primero lo hice muy despacito. Desde las rodillas hasta su coño. Daba una vuelta y subía de nuevo. Hacía mucho calor ahí dentro. Soy capaz de poner el flujo a punto de nieve con el movimiento de mi lengua. Metí la mano desde atrás y por debajo de sus nalgas. Es una buena postura. Con el pulgar empecé a masajearle el ano. El sudor me caía a borbotones por la frente. Me faltaba el aire. Con el dedo índice y el corazón le separé los labios vaginales y con la lengua le rozaba el clítoris. Ya no oía la música. Ella daba saltitos de placer y me estaba destrozando la mano. Aguanté con la intención de que llegara al orgasmo antes que yo. Oí un !clonc! y mi cabeza comenzó a girar. Un dolor punzante me cruzó desde la coronilla hasta la lengua. Peleé por salir de debajo del vestido. Cuando emergí de las profundidades me encontré de frente a su madre blandiendo una sartén de 50 cm de diámetro. Nunca he entendido a las mujeres. La semana pasada le encantó ¿por qué no quería lo mejor para su hija?

lunes, 1 de diciembre de 2008

TOMA EL VIENTO EN UNA MANO....

Siempre he admirado a los genios. Leonardo, Picasso, Picabia, Breton, Dalí y Janis Joplin. Me parece que han llevado unas vidas excitantes en el tiempo que han tenido para ello. Era gente con pelotas. Mi vida es de lo más normal. Buscar un trabajo. Ganar un poco de dinero. Gastármelo en lo que más me gusta: mujeres y alcohol. Dejar un trabajo. Nunca he tenido amigos de verdad por eso siempre he ido ligero de equipaje. Bueno, una vez tuve un amigo desconocido. Le llamaba “el rubio”. Era mudo. Siempre iba conmigo. Todo le parecía bien. Mis obras eran geniales. Nunca me las criticó. Ni para bien ni para mal. Era el único que escuchaba mis historias. Cuando me iba con una mujer desaparecía. Cuando terminaba aparecía. Siempre estaba ahí. Pasaron muchos años y nunca supe su historia. Pero siempre estaba allí. Nos emborrachábamos juntos. Robábamos comida y salíamos corriendo. Era muy bueno en las peleas. Muy frío. Hubiera sido un buen boxeador. Un día fue “el rubio” el que se largó con una mujer y yo desaparecí. Pasaron los años y nunca supe más de “el rubio”. Una mañana al pasar por delante de una librería encontré un ejemplar con su fotografía. Entré y le eché un vistazo al libro. Allí estaban todas las historias que le fui contando durante años. Con exactitud, con todo lujo de detalles y todo ello muy bien editado. “El rubio” siempre fue un genio. Busqué un trabajo y no he vuelto a tener amigos.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

CRISIS ECONÓMICA.

No tengo nada. A mi la crisis no me afecta. Lo único que necesito es alcohol y mujeres. En época de recesión sigue habiendo mujeres. La bebida nunca se acaba. Hay menos trabajo. No me importa. No me gusta trabajar. Estoy hasta los huevos de trabajar. Llevo trabajando toda mi vida para beber con mujeres. Ahora que trabajen otros. Los vaivenes económicos son mi mejor momento. Es cuando me igualo con los demás. Los que tenían ya no tienen. Son como yo. Lo que pasa es que estoy más acostumbrado a vivir así. Me desenvuelvo mucho mejor. Las tías están más sensibles y sus maridos no les parecen tan atractivos. Es mi momento. Soy un experto en estas situaciones. Las calles están vacías. Los bares no se llenan. Sólo quedamos los incondicionales. Todo el mundo teme perder su empleo, a sus amigos, sus coches, sus mujeres… Lo único que pierdo con frecuencia es el sentido y la verguenza. Estoy pensando en montar un negocio. Una escuela de adiestramiento en supervivencia en épocas de crisis. Les enseñaría a pelear a la contra, a no gastar, a conseguir invitaciones, a decir las cosas tal y como son y tal y como las sientes… No duraría mucho. Me iría tan bien que enseguida comenzaría a ganar dinero. Mucho dinero. Me preocuparía por no perder dinero, por comprarme un coche, una casa y todas esas gilipolleces. Contrataría a una secretaria y terminaría tirándomela. Su marido me daría una buena lluvia de hostias. Al final perdería todo mi dinero y no sabría cómo vivir sin él. Nunca me fueron bien los negocios. Prefiero seguir como hasta ahora. Sin un céntimo. Sólo mujeres y alcohol. Mi cabeza centrada en los temas importantes: sobrevivir, beber, sexo y tocarme los huevos. Esto ni es crisis ni es nada. La gente es muy tremendista.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

RECORDANDO EL COMBATE

Aquí estoy. Por lo menos estoy. Eso ya es algo. Sentado a la puerta del bar. En la mesa de una terraza. Frente a mi cerveza. Recuerdo las horas de conversación que teníamos. Hablábamos de todo. Sobre todo de sentimientos. No acertábamos a definir ninguno pero nos gustaba charlar de ellos. Cada uno tenía los suyos. Lo importante es que los compartíamos. El amor era el más difícil. Imagínate, ni siquiera Platón lo pudo delimitar. Le sirvió para escribir El Banquete pero no pudo concretarlo. ! Menudo cabrón! Bueno, el caso es que ya se han terminado las horas de tertulia. Parece que la vida se empeña en no juntar a las personas que se quieren de verdad. Les pone la miel en los labios y luego les da la patada en el culo. No importa. Siempre nos ha gustado luchar. La vida nunca nos ha venido como la pedíamos y aquí estamos, disfrutándola al máximo. Ahora ya no te acuerdas de mí pero se te pasará. Seguro que dentro de unos años te vendrán a la cabeza nuestras charlas nocturnas (diurnas en tu caso) y recordarás a ese loco que se quemaba por ti desde la distancia. Nunca nos besamos pero es como si hubiéramos hecho el amor todas las noches (seguro que alguna vez pensaste en mí mientras te tirabas a otro. Si no es así todavía estás a tiempo). Ya sabes como soy. Me gusta ver la vida desde mi ventana. No me gusta la gente (sólo algunas mujeres). Está la gente y estás tú. Algún día escribiré un poema. Por ahora, sólo me atrevo a juntar palabras en una cuartilla amarilla. Esto es para ti. Sólo para ti. No es una despedida. Es una señal secreta a compartir. La vida nos juntará en algún momento y si no ya lo verás. Tu sigue con tu vida. Ya te alcanzaré. Cuando menos te lo esperes estaré a tu lado. La distancia no es problema. Por las noches piensa en mi mirando a la hijaputa de la luna (aunque tengas que subir a la terraza). Es lo único que nos une por ahora. De todos modos, a lo mejor la vida tiene razón. No te hubiera gustado vivir con un viejo cascarrabias como yo. No te podría llevar a bailar (no me gusta la gente), ni ir al cine (no nos gustan las mismas películas), la música que nos va es totalmente diferente. Sólo me habrías utilizado para el sexo (esos rollos de atarme a la cama y follarme hasta la saciedad) y luego, al poco tiempo, en cuanto te hubiera enseñado algunos trucos no tendrías muy claro como deshacerte de mí. Yo seguiría con mis historias de bares, servilletas y polvos fáciles mezcladas con mi biografía. Al final, descubrirías que parte es ficción y cual es realidad. Como todas las parejas acabaríamos quitando libertad al otro. Que paradoja, todos buscamos pareja y luego no nos gusta. Nos da la sensación de que nos privan de parte de nuestra esfera íntima. Bueno, esto es un mensaje en una botella. Léelo y no tires la servilleta. Guárdala. No se me ocurre nada mejor. Soy así de complicado. Aquí estoy. Por lo menos estoy. Eso ya es algo

jueves, 6 de noviembre de 2008

SABOR A LUNA

Anoche la luna me dijo que no te quisiera. No le hice caso a esa vieja zorra. Estaba rodeada de estrellas ensangrentadas. Que sabrá ella lo que es el amor. Lo único que sabe hacer es darle cobijo a borrachos y gente de mala muerte. La noche es mala. O buena. Lo que es seguro es que es oscura. Me recomienda que no te quiera porque ella no puede conquistar a nadie. Es envidiosa. La gente normal vive de día. La luna es mala consejera. Menos mal que, a veces, hay nubes que la tapan y nos dan un respiro. La luna está ciega. Y huele mal. No me gusta como huele la luna. Tampoco me gusta su sabor ¿has probado que sabor tiene? Es asqueroso. No te lo recomiendo. Nunca te dejaré de querer por las noches. A lo mejor durante el día si. Por las noches soñaré contigo. A pesar de lo que diga ella nos encontraremos y nos revolcaremos en la distancia. Que se joda la luna. Y las estrellas. El fin de semana pasearemos bajo su luz para que se retuerza de celos. Y a las estrellas !que les follen! Algo engendraremos para que viva de día. Será más fuerte que todos los astros. Ya pensaremos el nombre. Lo más bonito es engendrarlo. He metido esta servilleta en tu bolsillo para que cuando veas cada noche a la luna desde tu ventana te acuerdes de mi. Es una hijadeputa pero siempre está ahí. Hay que aprender a vivir con ella.

miércoles, 22 de octubre de 2008

EN LAS SEMIFINALES

Ya conocéis mi aversión a las fiestas. No hay manera. No me libro de ellas. Cada quince días me caen una o dos. El caso es que son un buen espacio para pensar. La gente se empeña en hablar con otros, en bailar, en beber y recordárselo a los demás (- !eh mira que borracho/a voy! - ¿Has visto que forma de hacer el gilipollas? - Entre semana también soy así pero sin beber- …). Sin embargo, a mi me sirven para hacer reflexionar a mi oxidado cerebro y es el escenario perfecto para observar al ser humano. Me suelo apostar cerca de la bebida. Es por comodidad y pereza. Al lado de la bebida sabes que no va a faltar espectáculo. Al principio la cosa suele ser muy recatada. Risas ligeras, presentaciones (-este es Fulanito y esta Menganita-, -es un importante abogado, trabaja para el buffet Tal y Pascual-…) y la bebida se consume muy despacio. Cuando han pasado dos horas más o menos la cosa cambia. Las risas son más sonoras y no vienen a cuento, el ritmo de consumo aumenta y ahora es cuando comienzo a etiquetar a la gente. Me interesan las mujeres que vienen a por la copa en períodos de menos de diez minutos. Por norma general, también están aburridas y cuando llevan cinco copas les da lo mismo acostarse con hombres guapos o con viejos feos. Lo que quieren es desquitarse. Ese es el mejor momento. Cuando se acercan y te dicen: - hace un rato que te estoy observando, me llamo… - Lo demás es rutina.

Hace poco me fui con una tía que era poeta. Al principio no me gustaba mucho. Hablaba de autores y de obras. Parecía una puta enciclopedia. No le gustaban las cosas porqué si. Le gustaban porque pertenecían a tal corriente o le recordaban al autor tal o cual. Cada día se metía un par de rayas. Decía que era para ser más creativa. No creo que para ser creativo te debas quemar el cerebro. La vida es suficiente para machacarte las neuronas. Además, cuando se ponía hasta las cejas no escribía ni una mierda. Escribía mejor cuando follábamos. Había ganado un par de premios pero hasta ahora no tenía nada publicado. Mis escritos le parecían un diario de navegación. No tenían nada artístico, según ella. En realidad son eso: un diario. Escribo para no olvidarme y para no olvidar. No necesito convencer a nadie. La prosa no le gusta. A mi tampoco la poesía. El caso es que poco a poco me faltaba el aire. Decidí irme una mañana. Se había venido a vivir a mi piso. Salí temprano. Más o menos sobre las doce de la mañana. El apartamento era alquilado. Me importaba un carajo. Cuanto menos tienes menos miedo a perderlo. Me acordé de mi época mala. Fui a la estación y compré un billete. No quería esperar mucho. El próximo tren salía en un cuarto de hora. Encontré un compartimiento vacío y me metí. Pensaba en el pasado. Es lo único que tengo. El futuro ni lo tengo ni sé si lo tendré. Al cabo de diez minutos vino el cabrón de Morfeo y me quedé listo. Pensar me da sueño. De repente abrieron la puerta. Era una muchachita de unos veinte años. Me contó que se había equivocado. Iba a Salamanca y se confundió de tren. Le dije que yo no iba a ningún sitio, pero que si no le importaba le acompañaría a Salamanca. Hace muchos años que no voy por allí. En concreto unos veinte. Empezamos a hablar. Me dijo que era fotógrafa. Que no se dedicaba profesionalmente a la fotografía pero que a veces le pagaban por sus trabajos. Le gustaba fotografiar para atrapar los momentos. Miraba al pasado y lo fijaba en su cámara. A mi me parecía que se expresaba muy bien, pero ella decía que no comunicaba bien a través de las palabras. Lo hacía mejor a través de las imágenes. El caso es que me gustó mucho. Era sencilla. No era sofisticada. No se me puso a hablar de marcas de cámaras, ni de filtros, ni de películas, ni de tal ni de cual fotógrafo de renombre. Me gustan las mujeres sencillas. No me gustan las simples. Me gustan las sencillas. El viaje se pasó volando. Llegamos a Salamanca. No había cambiado nada. Me refiero a su espíritu. Las ciudades tienen espíritu. Es azul. Si nunca lo has visto es porque no has mirado bien. El de Salamanca es azul cielo o celeste. Hay ciudades a las que el espíritu se les está descoloriendo. Supongo que porque no las cuidan. Oviedo tiene el espíritu entre verde y gris. Es una excepción. Me invitó a su casa. Me dio un poco de miedo. No quería estropear algo que me estaba curando. Lo bueno de las mujeres sencillas es que son puras. No hacen nada con mala intención. Los hombres complicados pensamos mal y hacemos muy pocas cosas. Ni buenas ni malas. Hacemos poco y pensamos mucho. Me enseñó la ciudad. Yo le enseñé a mejorar su técnica para hacer el amor. La experiencia es un grado. La juventud una ventaja. Así pasamos quince días. Un viernes vino y me dijo:-esta noche tenemos una fiesta,.Nos han invitado-. Me puse al lado de las bebidas.

martes, 21 de octubre de 2008

AMOR BAJO LA LLUVIA

Estaba lloviendo. Me fumé un cigarrito. Me gusta fumar mientras veo llover. No me asusta el agua. Bueno, sólo si está en un vaso. Bajé a la calle y comencé a caminar. A la gente le da miedo la lluvia. Es el mejor momento para pasear. No hay nadie. Te encuentras almas en pena con mucha prisa. Todos van corriendo hacia algún sitio pero nadie se para a disfrutar de la lluvia. Bajando el boulevard me estampé contra una tía de unos veintisiete años más o menos. Se rió por el encontronazo. La verdad es que no le vi la gracia al asunto. Lo que si me llamó la atención es que su camiseta estaba muy pegadita a su cuerpo marcando los pezones. Se ofreció para acompañarme a casa. Nunca he usado paraguas. Me parece que es como ponerle en la mano un cartucho de dinamita encendido a un mono. Nos vuelve peligrosos. No le dije que no. Fuimos hablando y poco a poco la proximidad generó confianza. Le agarré de la cintura. En la adolescencia nunca tuve novia. Era una experiencia nueva para mí (si, a mis años). Ir bajo la lluvia paseando con una chica y agarrados de la cintura. Nos pegamos el filete en un portal. Cuando más animado estaba noté unos golpecitos en la espalda. Me volví. Su novio me infló a hostias. La había ido a recoger porque estaba lloviendo. Me fui a casa y me bebí un vaso de agua. Ahora me gustan más los días soleados.

sábado, 4 de octubre de 2008

ASÍ NOS VA II

Reescritura de ASI NOS VA, publicado el 23/11/2007 Nunca he querido seguir la corriente. Nunca he querido ser famoso. Sin embargo, ahora lo soy. No puedo ir tranquilo a tomar una cerveza, ni al cine, ni meterle mano a una tía sin que se enteren dos millones de personas (aproximadamente). Menos mal que desde el anonimato del blog puedo decir lo que quiera. Puedo utilizar palabras como culo, voyeur , coño, polla, follar, amar, bragas, puta, etc. También puedo tratar temas como el sexo, la droga y la vida y la muerte (y todo esto sin que nadie me diga nada.) Lo malo que tiene lo del blog es que no se me reconoce la calidad de mis escritos. No van acompañados de una campaña publicitaria, de una entrega de premios, de una ronda de entrevistas, de la lectura de pregones en fiestas municipales de mi zona… todo ello muy bien orquestado por mi agente. En fin, esto me gusta mucho más. Me recuerda mis inicios. Me recuerda cuando nadie me conocía y podía ir sin preocuparme por los bares, al cine, a dar un paseo (lo de meterle mano a una tía es más fácil ahora y eso hay que reconocerlo) . Eran los tiempos en los que tenía que trabajar de peón para comer. Ahora no trabajo sólo me exhibo. Nunca he querido ser famoso. Es una pena que la vida no venga como nosotros queremos… y la muerte tampoco. Se me acaba el tiempo, no la inspiración.

viernes, 3 de octubre de 2008

LA CUENTA ATRÁS

A mi proveedor le gusta quedar en la puerta del cementerio. Dice que es un sitio tranquilo. No hay policía, no hay gente que moleste y no hay mucha luz. Solemos quedar los viernes que tengo algún evento, o tengo que ir a una presentación o dar alguna charla. Dice que es por cuestión de ética. Señala que nunca vendería a la puerta de un colegio o de una iglesia. Un cementerio es algo aséptico. Estoy de acuerdo. Yo no tengo ética. Hay un sutra budista (creo que es el de la observación) en el que se recomienda a los monjes que pasen un tiempo mirando cómo se descompone un cuerpo para ver la caducidad de la vida. Yo no llego a tanto. Siempre tengo que esperar. Mientras estoy allí me he dado cuenta de que en ese recinto se guardan todos los amores y odios, todas las esperanzas y desilusiones, la riqueza y la pobreza, la belleza y la fealdad. Un compañero de calabozo me dijo que tenía la clave de la vida y la muerte. Había llevado a su perra a sacrificar al veterinario. El animal entró ladrando, le pusieron la inyección, dijo !bluf! y se murió. Tardó menos de un segundo. Ese es el límite entre la vida y la muerte: un !bluf! El cementerio es la sociedad más igualitaria. Al final todos somos iguales. La única diferencia en esta vida es la línea de salida. Cada vez que quiero un gramo me tengo que acercar un poco a la muerte.

jueves, 25 de septiembre de 2008

MADRE NO HAY MÁS QUE UNA

La mesa de la cocina es un buen lugar. La deposité con cuidado. La tumbé y le levanté el vestido hasta las rodillas. Metí mi cabeza dentro. Tapado por la vestimenta la luz era tenue y hacía calorcito. El calentón que llevaba la chica elevaba la temperatura. Habíamos puesto música melódica (de la que no me gusta). Le bajé las bragas y comencé a lamerle los muslos. Primero lo hice muy despacito. Desde las rodillas hasta su coño. Daba una vuelta y subía de nuevo. Hacía mucho calor ahí dentro. Soy capaz de poner el flujo a punto de nieve con el movimiento de mi lengua. Metí la mano desde atrás y por debajo de sus nalgas. Es una buena postura. Con el pulgar empecé a masajearle el ano. El sudor me caía a borbotones por la frente. Me faltaba el aire. Con el dedo índice y el corazón le separé los labios vaginales y con la lengua le rozaba el clítoris. Ya no oía la música. Ella daba saltitos de placer y me estaba destrozando la mano. Aguanté con la intención de que llegara al orgasmo antes que yo. Oí un !clonc! y mi cabeza comenzó a girar. Un dolor punzante me cruzó desde la coronilla hasta la lengua. Peleé por salir de debajo del vestido. Cuando emergí de las profundidades me encontré de frente a su madre blandiendo una sartén de 50 cm de diámetro. Nunca he entendido a las mujeres. La semana pasada le encantó ¿por qué no quería lo mejor para su hija?

martes, 23 de septiembre de 2008

FIESTA GRANDE

Este fin de semana alguien me invitó a una fiesta. Me dijeron que era una reunión de artistas. No tenía ningún plan. Me pareció novedoso. Además, siempre he oído que allí se juntaban artistas con modelos. Fui a ver si pillaba algo. Una borrachera o una tía. Luego me enteré que la invitación era porque pensaban que podía aportar cierto glamour al evento. Una vieja gloria eleva el caché. Decían que manejaba bien las palabras. Que podía hacer historias. Sinceramente pienso que esperaban a un cómico y se encontraron conmigo: un viejo con verborrea. El caso es que allí estaba con mis cigarros, mi copa de vino y mis vaqueros desgastados. El lugar estaba lleno de poetas y de aprendices de modelos. Ninguno había llegado a nada todavía. Premios literarios menores, algún casting para pasarelas de segunda fila, publicaciones en revistas especializadas, posados para catálogos de venta por correo de ropa interior… Las críticas volaban por el aire. Todos se criticaban ("sin ánimo de ofender" apuntillaban). Todos conocían la obra de los demás. No oí un comentario positivo en toda la noche. Ninguno de los poetas había escrito nada nuevo. Todos estaban influenciados por algún autor, por cierta obra, por una corriente… Lo malo es que nadie se atrevía a expresarlo claramente. Lo disfrazaban todo de originalidad. En realidad eran "fusionadores", "mezcladores", "carroñeros" de los trabajos de otros genios anteriores. No podían reconocerlo ni asumirlo. Así que cogí mis servilletas, mis cigarros y me fui a casa con una morena de tetas pequeñas que pensaba que eso de escribir en papelitos era algo original. Ya no voy a más fiestas.

sábado, 20 de septiembre de 2008

MIRANDO AL CIELO

La otra noche subí a la terraza a tomarme mi cerveza. La mayor parte de mi vida la paso de noche y nunca me había fijado en que en el cielo hay estrellas. Siempre voy mirando hacia el suelo. Sólo miro hacia arriba cuando después de caerme me levanto. Suele ser por las mañanas. Sin embargo, esta noche si las he visto. He notado que además estaba la luna. No me interesa la luna. Es más grande, ocupa más sitio, da más luz y parece que manda sobre las estrellitas. Ellas si me importan. Me han recordado a nosotros. Hay millones. Siempre te fijas en una más que en otras. Eliges y no sabes por qué. Es tu estrellita. La que te da fuerza. La que mantiene tu atención en un instante único. Te llega su luz y te ilumina. Parece increíble pero es así. Está lejísimos pero es tu estrella. Te atrae. A pesar de los kilómetros te atrae. Sin embargo, no es recíproco. Allí está. Tan tranquila. No tienes ningún efecto sobre ella. Estoy seguro de que las estrellas no se fijan en nosotros. O a lo mejor si. A lo mejor deciden a quien van a iluminar, que mirada van a atraer, a quien van a proteger… Hacen una reunión en el ocaso y deciden quién le toca a cada una. Por eso hay millones. Lo único que sé es que tengo mi estrellita y ahora todas las noches la busco. Las noches nubladas me siento amargo. Seguro que es la luna envidiosa la que decide cuando tiene que haber nubes y cuando no. Alguien habrá escrito sobre esto y mucho mejor pero mi estrellita sabe lo que quiero decir.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

NO LO SÉ

Eran dos perros muy flacos. Tan flacos que no daban ni sombra. Él era ralo y con las orejas grandes. Ella las tenía pequeñas y un rabito acabado en forma de plumero. Las pulgas los utilizaban de transporte. Ya se sabe: a perro flaco todo son pulgas. No les importaba. Comían lo que la gente les daba. Les gustaba ir a las terrazas de los bares. Se daban buenos festines. En invierno era otro asunto y tenían que cambiar de estrategia. Acudían a la puerta de los colegios. Nunca fallaba. Cuando llovía buscaban cobijo en un portal, o debajo de un banco del parque e incluso debajo de algún coche aparcado (más de un susto se habían llevado). Lo importante era estar juntos. Ya conocían el centro de la ciudad y dos barrios periféricos. De vez en cuando se llevaban una patada de algún niño acomplejado. Eran perros. A veces, se cruzaban con perros acompañados de sus dueños. Los peores eran los que tenían cara de cerdito. Mucho diente y poco cerebro de perro. Esos no aguantarían más de dos días sin sus dueños y en la calle. Eran felices. Se pasaban el tiempo olisqueándose el culo y de aquí para allá. Un día, detrás de un árbol y sin avisar, apareció un agente de la perrera municipal. Trincó a la perrita. Se la llevaron y la enjaularon. Los perros vagabundos no pueden estar sueltos ¿Por qué? Pues que cojones voy a saber. Así son las cosas. ! Que vida tan perra!

¿Qué pasa por Salamanca?