viernes, 26 de diciembre de 2008

AHORA LES TOCA A USTEDES

En estas fechas no pienso trabajar sólo pienso en las borracheras. Ahora les toca a ustedes. De la página del 2008 ¿qué relato les gustó más? Espero sus comentarios.Son gratis. Salud para todos/as!!!!

martes, 23 de diciembre de 2008

OTRA JODIDA NAVIDAD PARA TODOS

Otro año más. Siempre la misma historia. Llega esta época y comienzo a pensar el regalo de navidades. No tengo nada claro que regalarte. Te puedo dar lo que tengo. Te puedo obsequiar con una habitación con las paredes negras. Un armario sin cajones. Una resaca infernal. Tal vez te guste más un cenicero lleno de colillas. Es como si fuera mi corazón. Un alma eclipsada. No, es demasiado filosófico. Un laberinto de ideas. No, no lo entenderías. Una canción sin terminar. Alguien la acabará por mí. Además, no te gusta mi música. ¿Una servilleta con letras? Nada. Punto cero. No se me ocurre nada. Puta Navidad. Sólo sirve para ponerme en un compromiso. Seguiré pensando. Una promesa de alcanzarte la luna (no, ya te la regalé hace dos años). Un baile al amanecer. Odio bailar. Creo que ya lo tengo. Una caricia suavecita en las nalgas. O un mordisquito en el pezón. Sabes que se me dan bien esas cosas. Una pelea nocturna. Claro, contigo no. Me refiero a una de esas de bar. De las que no me libro ningún sábado. Perdona, no me acordaba de tu pacifismo de salón. Sigo creyendo que una excursión de mi lengua por tu valle salado es lo mejor. ¿Te parece egoísta? Vale, lo retiro. Soy muy vago. Aunque siempre te han gustado los paseos. Bah, yo que sé. Las mujeres sois muy difíciles de regalar. Es el eterno dilema. Los filósofos se podían romper los cojones pensando cual es el obsequio perfecto para una mujer y olvidarse del origen del mundo, del amor y todas esas gilipolleces. En fin, sigo pensando en lo de mi lengua dentro de ti. Creo que es lo que más te va a convencer. Sirve para calentarnos y ahora el tiempo es glaciar (por lo menos en mi apartamento). Bueno, aquí tienes la lista. Cuando lo hayas decidido me escribes. Otra jodida navidad para todos. Salud!

Inspirado en la pregunta que lanza Jus en su blog (no tiene nada que ver).

http://libertadperiodistica.blogspot.com/2008/12/encuesta-navidea-qu-le-regalara-al.html

jueves, 4 de diciembre de 2008

¿NADIE ME QUIERE?

Allí estaba yo. En la cocina con dos mujeres. Todavía me dolía el sartenazo. La madre estaba dando gritos como poseída. La hija lloraba (no estoy seguro de si era por el orgasmo o por la situación).De pronto la puerta se abrió. ! Por fin! Ese era el momento. A través del marco se perfilaba su figura. Había ganado algo de peso pero había mejorado su forma física. Se notaba que ahora iba al gimnasio. Ya no peleaba en las calles. Ahora su traje caro y sus gafas con montura de diseño indicaban un cambio en su vida. Se había forrado con ellibro. Seguía siendo mudo. Ni todo el dinero del mundo había podido recuperar su voz. Sus ojos me atravesaron. Creo que no me reconoció hasta que le dije: ¿qué tal Rubio? Dicen que la venganza se sirve en plato frío. Bajó los brazos y agachó la cabeza. Su mujer y su hija no comprendían nada. Había venido a cobrar mi deuda. Nadie ha hecho una canción de mis escritos ni nadie los ha publicado pero mis pensamientos y mis historias es lo único que llevo a cuestas. Eso no me lo pueden robar. Así que me fui con tres pelos del matojo de la niña colgando de mi barbilla. Todavía notaba su olor. Allí se quedó una familia rota y un cabrón escarmentado. Al pasar al lado de El Rubio observé como su rostro se había ablandado, había perdido fuerza, había dejado de pelear a la contra… No era la imagen de la vejez, era la de la mezquindad.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

MADRE, NO HAY MAS....

La mesa de la cocina es un buen lugar. La deposité con cuidado. La tumbé y le levanté el vestido hasta las rodillas. Metí mi cabeza dentro. Tapado por la vestimenta la luz era tenue y hacía calorcito. El calentón que llevaba la chica elevaba la temperatura. Habíamos puesto música melódica (de la que no me gusta). Le bajé las bragas y comencé a lamerle los muslos. Primero lo hice muy despacito. Desde las rodillas hasta su coño. Daba una vuelta y subía de nuevo. Hacía mucho calor ahí dentro. Soy capaz de poner el flujo a punto de nieve con el movimiento de mi lengua. Metí la mano desde atrás y por debajo de sus nalgas. Es una buena postura. Con el pulgar empecé a masajearle el ano. El sudor me caía a borbotones por la frente. Me faltaba el aire. Con el dedo índice y el corazón le separé los labios vaginales y con la lengua le rozaba el clítoris. Ya no oía la música. Ella daba saltitos de placer y me estaba destrozando la mano. Aguanté con la intención de que llegara al orgasmo antes que yo. Oí un !clonc! y mi cabeza comenzó a girar. Un dolor punzante me cruzó desde la coronilla hasta la lengua. Peleé por salir de debajo del vestido. Cuando emergí de las profundidades me encontré de frente a su madre blandiendo una sartén de 50 cm de diámetro. Nunca he entendido a las mujeres. La semana pasada le encantó ¿por qué no quería lo mejor para su hija?

lunes, 1 de diciembre de 2008

TOMA EL VIENTO EN UNA MANO....

Siempre he admirado a los genios. Leonardo, Picasso, Picabia, Breton, Dalí y Janis Joplin. Me parece que han llevado unas vidas excitantes en el tiempo que han tenido para ello. Era gente con pelotas. Mi vida es de lo más normal. Buscar un trabajo. Ganar un poco de dinero. Gastármelo en lo que más me gusta: mujeres y alcohol. Dejar un trabajo. Nunca he tenido amigos de verdad por eso siempre he ido ligero de equipaje. Bueno, una vez tuve un amigo desconocido. Le llamaba “el rubio”. Era mudo. Siempre iba conmigo. Todo le parecía bien. Mis obras eran geniales. Nunca me las criticó. Ni para bien ni para mal. Era el único que escuchaba mis historias. Cuando me iba con una mujer desaparecía. Cuando terminaba aparecía. Siempre estaba ahí. Pasaron muchos años y nunca supe su historia. Pero siempre estaba allí. Nos emborrachábamos juntos. Robábamos comida y salíamos corriendo. Era muy bueno en las peleas. Muy frío. Hubiera sido un buen boxeador. Un día fue “el rubio” el que se largó con una mujer y yo desaparecí. Pasaron los años y nunca supe más de “el rubio”. Una mañana al pasar por delante de una librería encontré un ejemplar con su fotografía. Entré y le eché un vistazo al libro. Allí estaban todas las historias que le fui contando durante años. Con exactitud, con todo lujo de detalles y todo ello muy bien editado. “El rubio” siempre fue un genio. Busqué un trabajo y no he vuelto a tener amigos.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

CRISIS ECONÓMICA.

No tengo nada. A mi la crisis no me afecta. Lo único que necesito es alcohol y mujeres. En época de recesión sigue habiendo mujeres. La bebida nunca se acaba. Hay menos trabajo. No me importa. No me gusta trabajar. Estoy hasta los huevos de trabajar. Llevo trabajando toda mi vida para beber con mujeres. Ahora que trabajen otros. Los vaivenes económicos son mi mejor momento. Es cuando me igualo con los demás. Los que tenían ya no tienen. Son como yo. Lo que pasa es que estoy más acostumbrado a vivir así. Me desenvuelvo mucho mejor. Las tías están más sensibles y sus maridos no les parecen tan atractivos. Es mi momento. Soy un experto en estas situaciones. Las calles están vacías. Los bares no se llenan. Sólo quedamos los incondicionales. Todo el mundo teme perder su empleo, a sus amigos, sus coches, sus mujeres… Lo único que pierdo con frecuencia es el sentido y la verguenza. Estoy pensando en montar un negocio. Una escuela de adiestramiento en supervivencia en épocas de crisis. Les enseñaría a pelear a la contra, a no gastar, a conseguir invitaciones, a decir las cosas tal y como son y tal y como las sientes… No duraría mucho. Me iría tan bien que enseguida comenzaría a ganar dinero. Mucho dinero. Me preocuparía por no perder dinero, por comprarme un coche, una casa y todas esas gilipolleces. Contrataría a una secretaria y terminaría tirándomela. Su marido me daría una buena lluvia de hostias. Al final perdería todo mi dinero y no sabría cómo vivir sin él. Nunca me fueron bien los negocios. Prefiero seguir como hasta ahora. Sin un céntimo. Sólo mujeres y alcohol. Mi cabeza centrada en los temas importantes: sobrevivir, beber, sexo y tocarme los huevos. Esto ni es crisis ni es nada. La gente es muy tremendista.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

RECORDANDO EL COMBATE

Aquí estoy. Por lo menos estoy. Eso ya es algo. Sentado a la puerta del bar. En la mesa de una terraza. Frente a mi cerveza. Recuerdo las horas de conversación que teníamos. Hablábamos de todo. Sobre todo de sentimientos. No acertábamos a definir ninguno pero nos gustaba charlar de ellos. Cada uno tenía los suyos. Lo importante es que los compartíamos. El amor era el más difícil. Imagínate, ni siquiera Platón lo pudo delimitar. Le sirvió para escribir El Banquete pero no pudo concretarlo. ! Menudo cabrón! Bueno, el caso es que ya se han terminado las horas de tertulia. Parece que la vida se empeña en no juntar a las personas que se quieren de verdad. Les pone la miel en los labios y luego les da la patada en el culo. No importa. Siempre nos ha gustado luchar. La vida nunca nos ha venido como la pedíamos y aquí estamos, disfrutándola al máximo. Ahora ya no te acuerdas de mí pero se te pasará. Seguro que dentro de unos años te vendrán a la cabeza nuestras charlas nocturnas (diurnas en tu caso) y recordarás a ese loco que se quemaba por ti desde la distancia. Nunca nos besamos pero es como si hubiéramos hecho el amor todas las noches (seguro que alguna vez pensaste en mí mientras te tirabas a otro. Si no es así todavía estás a tiempo). Ya sabes como soy. Me gusta ver la vida desde mi ventana. No me gusta la gente (sólo algunas mujeres). Está la gente y estás tú. Algún día escribiré un poema. Por ahora, sólo me atrevo a juntar palabras en una cuartilla amarilla. Esto es para ti. Sólo para ti. No es una despedida. Es una señal secreta a compartir. La vida nos juntará en algún momento y si no ya lo verás. Tu sigue con tu vida. Ya te alcanzaré. Cuando menos te lo esperes estaré a tu lado. La distancia no es problema. Por las noches piensa en mi mirando a la hijaputa de la luna (aunque tengas que subir a la terraza). Es lo único que nos une por ahora. De todos modos, a lo mejor la vida tiene razón. No te hubiera gustado vivir con un viejo cascarrabias como yo. No te podría llevar a bailar (no me gusta la gente), ni ir al cine (no nos gustan las mismas películas), la música que nos va es totalmente diferente. Sólo me habrías utilizado para el sexo (esos rollos de atarme a la cama y follarme hasta la saciedad) y luego, al poco tiempo, en cuanto te hubiera enseñado algunos trucos no tendrías muy claro como deshacerte de mí. Yo seguiría con mis historias de bares, servilletas y polvos fáciles mezcladas con mi biografía. Al final, descubrirías que parte es ficción y cual es realidad. Como todas las parejas acabaríamos quitando libertad al otro. Que paradoja, todos buscamos pareja y luego no nos gusta. Nos da la sensación de que nos privan de parte de nuestra esfera íntima. Bueno, esto es un mensaje en una botella. Léelo y no tires la servilleta. Guárdala. No se me ocurre nada mejor. Soy así de complicado. Aquí estoy. Por lo menos estoy. Eso ya es algo

jueves, 6 de noviembre de 2008

SABOR A LUNA

Anoche la luna me dijo que no te quisiera. No le hice caso a esa vieja zorra. Estaba rodeada de estrellas ensangrentadas. Que sabrá ella lo que es el amor. Lo único que sabe hacer es darle cobijo a borrachos y gente de mala muerte. La noche es mala. O buena. Lo que es seguro es que es oscura. Me recomienda que no te quiera porque ella no puede conquistar a nadie. Es envidiosa. La gente normal vive de día. La luna es mala consejera. Menos mal que, a veces, hay nubes que la tapan y nos dan un respiro. La luna está ciega. Y huele mal. No me gusta como huele la luna. Tampoco me gusta su sabor ¿has probado que sabor tiene? Es asqueroso. No te lo recomiendo. Nunca te dejaré de querer por las noches. A lo mejor durante el día si. Por las noches soñaré contigo. A pesar de lo que diga ella nos encontraremos y nos revolcaremos en la distancia. Que se joda la luna. Y las estrellas. El fin de semana pasearemos bajo su luz para que se retuerza de celos. Y a las estrellas !que les follen! Algo engendraremos para que viva de día. Será más fuerte que todos los astros. Ya pensaremos el nombre. Lo más bonito es engendrarlo. He metido esta servilleta en tu bolsillo para que cuando veas cada noche a la luna desde tu ventana te acuerdes de mi. Es una hijadeputa pero siempre está ahí. Hay que aprender a vivir con ella.

miércoles, 22 de octubre de 2008

EN LAS SEMIFINALES

Ya conocéis mi aversión a las fiestas. No hay manera. No me libro de ellas. Cada quince días me caen una o dos. El caso es que son un buen espacio para pensar. La gente se empeña en hablar con otros, en bailar, en beber y recordárselo a los demás (- !eh mira que borracho/a voy! - ¿Has visto que forma de hacer el gilipollas? - Entre semana también soy así pero sin beber- …). Sin embargo, a mi me sirven para hacer reflexionar a mi oxidado cerebro y es el escenario perfecto para observar al ser humano. Me suelo apostar cerca de la bebida. Es por comodidad y pereza. Al lado de la bebida sabes que no va a faltar espectáculo. Al principio la cosa suele ser muy recatada. Risas ligeras, presentaciones (-este es Fulanito y esta Menganita-, -es un importante abogado, trabaja para el buffet Tal y Pascual-…) y la bebida se consume muy despacio. Cuando han pasado dos horas más o menos la cosa cambia. Las risas son más sonoras y no vienen a cuento, el ritmo de consumo aumenta y ahora es cuando comienzo a etiquetar a la gente. Me interesan las mujeres que vienen a por la copa en períodos de menos de diez minutos. Por norma general, también están aburridas y cuando llevan cinco copas les da lo mismo acostarse con hombres guapos o con viejos feos. Lo que quieren es desquitarse. Ese es el mejor momento. Cuando se acercan y te dicen: - hace un rato que te estoy observando, me llamo… - Lo demás es rutina.

Hace poco me fui con una tía que era poeta. Al principio no me gustaba mucho. Hablaba de autores y de obras. Parecía una puta enciclopedia. No le gustaban las cosas porqué si. Le gustaban porque pertenecían a tal corriente o le recordaban al autor tal o cual. Cada día se metía un par de rayas. Decía que era para ser más creativa. No creo que para ser creativo te debas quemar el cerebro. La vida es suficiente para machacarte las neuronas. Además, cuando se ponía hasta las cejas no escribía ni una mierda. Escribía mejor cuando follábamos. Había ganado un par de premios pero hasta ahora no tenía nada publicado. Mis escritos le parecían un diario de navegación. No tenían nada artístico, según ella. En realidad son eso: un diario. Escribo para no olvidarme y para no olvidar. No necesito convencer a nadie. La prosa no le gusta. A mi tampoco la poesía. El caso es que poco a poco me faltaba el aire. Decidí irme una mañana. Se había venido a vivir a mi piso. Salí temprano. Más o menos sobre las doce de la mañana. El apartamento era alquilado. Me importaba un carajo. Cuanto menos tienes menos miedo a perderlo. Me acordé de mi época mala. Fui a la estación y compré un billete. No quería esperar mucho. El próximo tren salía en un cuarto de hora. Encontré un compartimiento vacío y me metí. Pensaba en el pasado. Es lo único que tengo. El futuro ni lo tengo ni sé si lo tendré. Al cabo de diez minutos vino el cabrón de Morfeo y me quedé listo. Pensar me da sueño. De repente abrieron la puerta. Era una muchachita de unos veinte años. Me contó que se había equivocado. Iba a Salamanca y se confundió de tren. Le dije que yo no iba a ningún sitio, pero que si no le importaba le acompañaría a Salamanca. Hace muchos años que no voy por allí. En concreto unos veinte. Empezamos a hablar. Me dijo que era fotógrafa. Que no se dedicaba profesionalmente a la fotografía pero que a veces le pagaban por sus trabajos. Le gustaba fotografiar para atrapar los momentos. Miraba al pasado y lo fijaba en su cámara. A mi me parecía que se expresaba muy bien, pero ella decía que no comunicaba bien a través de las palabras. Lo hacía mejor a través de las imágenes. El caso es que me gustó mucho. Era sencilla. No era sofisticada. No se me puso a hablar de marcas de cámaras, ni de filtros, ni de películas, ni de tal ni de cual fotógrafo de renombre. Me gustan las mujeres sencillas. No me gustan las simples. Me gustan las sencillas. El viaje se pasó volando. Llegamos a Salamanca. No había cambiado nada. Me refiero a su espíritu. Las ciudades tienen espíritu. Es azul. Si nunca lo has visto es porque no has mirado bien. El de Salamanca es azul cielo o celeste. Hay ciudades a las que el espíritu se les está descoloriendo. Supongo que porque no las cuidan. Oviedo tiene el espíritu entre verde y gris. Es una excepción. Me invitó a su casa. Me dio un poco de miedo. No quería estropear algo que me estaba curando. Lo bueno de las mujeres sencillas es que son puras. No hacen nada con mala intención. Los hombres complicados pensamos mal y hacemos muy pocas cosas. Ni buenas ni malas. Hacemos poco y pensamos mucho. Me enseñó la ciudad. Yo le enseñé a mejorar su técnica para hacer el amor. La experiencia es un grado. La juventud una ventaja. Así pasamos quince días. Un viernes vino y me dijo:-esta noche tenemos una fiesta,.Nos han invitado-. Me puse al lado de las bebidas.

martes, 21 de octubre de 2008

AMOR BAJO LA LLUVIA

Estaba lloviendo. Me fumé un cigarrito. Me gusta fumar mientras veo llover. No me asusta el agua. Bueno, sólo si está en un vaso. Bajé a la calle y comencé a caminar. A la gente le da miedo la lluvia. Es el mejor momento para pasear. No hay nadie. Te encuentras almas en pena con mucha prisa. Todos van corriendo hacia algún sitio pero nadie se para a disfrutar de la lluvia. Bajando el boulevard me estampé contra una tía de unos veintisiete años más o menos. Se rió por el encontronazo. La verdad es que no le vi la gracia al asunto. Lo que si me llamó la atención es que su camiseta estaba muy pegadita a su cuerpo marcando los pezones. Se ofreció para acompañarme a casa. Nunca he usado paraguas. Me parece que es como ponerle en la mano un cartucho de dinamita encendido a un mono. Nos vuelve peligrosos. No le dije que no. Fuimos hablando y poco a poco la proximidad generó confianza. Le agarré de la cintura. En la adolescencia nunca tuve novia. Era una experiencia nueva para mí (si, a mis años). Ir bajo la lluvia paseando con una chica y agarrados de la cintura. Nos pegamos el filete en un portal. Cuando más animado estaba noté unos golpecitos en la espalda. Me volví. Su novio me infló a hostias. La había ido a recoger porque estaba lloviendo. Me fui a casa y me bebí un vaso de agua. Ahora me gustan más los días soleados.

sábado, 4 de octubre de 2008

ASÍ NOS VA II

Reescritura de ASI NOS VA, publicado el 23/11/2007 Nunca he querido seguir la corriente. Nunca he querido ser famoso. Sin embargo, ahora lo soy. No puedo ir tranquilo a tomar una cerveza, ni al cine, ni meterle mano a una tía sin que se enteren dos millones de personas (aproximadamente). Menos mal que desde el anonimato del blog puedo decir lo que quiera. Puedo utilizar palabras como culo, voyeur , coño, polla, follar, amar, bragas, puta, etc. También puedo tratar temas como el sexo, la droga y la vida y la muerte (y todo esto sin que nadie me diga nada.) Lo malo que tiene lo del blog es que no se me reconoce la calidad de mis escritos. No van acompañados de una campaña publicitaria, de una entrega de premios, de una ronda de entrevistas, de la lectura de pregones en fiestas municipales de mi zona… todo ello muy bien orquestado por mi agente. En fin, esto me gusta mucho más. Me recuerda mis inicios. Me recuerda cuando nadie me conocía y podía ir sin preocuparme por los bares, al cine, a dar un paseo (lo de meterle mano a una tía es más fácil ahora y eso hay que reconocerlo) . Eran los tiempos en los que tenía que trabajar de peón para comer. Ahora no trabajo sólo me exhibo. Nunca he querido ser famoso. Es una pena que la vida no venga como nosotros queremos… y la muerte tampoco. Se me acaba el tiempo, no la inspiración.

viernes, 3 de octubre de 2008

LA CUENTA ATRÁS

A mi proveedor le gusta quedar en la puerta del cementerio. Dice que es un sitio tranquilo. No hay policía, no hay gente que moleste y no hay mucha luz. Solemos quedar los viernes que tengo algún evento, o tengo que ir a una presentación o dar alguna charla. Dice que es por cuestión de ética. Señala que nunca vendería a la puerta de un colegio o de una iglesia. Un cementerio es algo aséptico. Estoy de acuerdo. Yo no tengo ética. Hay un sutra budista (creo que es el de la observación) en el que se recomienda a los monjes que pasen un tiempo mirando cómo se descompone un cuerpo para ver la caducidad de la vida. Yo no llego a tanto. Siempre tengo que esperar. Mientras estoy allí me he dado cuenta de que en ese recinto se guardan todos los amores y odios, todas las esperanzas y desilusiones, la riqueza y la pobreza, la belleza y la fealdad. Un compañero de calabozo me dijo que tenía la clave de la vida y la muerte. Había llevado a su perra a sacrificar al veterinario. El animal entró ladrando, le pusieron la inyección, dijo !bluf! y se murió. Tardó menos de un segundo. Ese es el límite entre la vida y la muerte: un !bluf! El cementerio es la sociedad más igualitaria. Al final todos somos iguales. La única diferencia en esta vida es la línea de salida. Cada vez que quiero un gramo me tengo que acercar un poco a la muerte.

jueves, 25 de septiembre de 2008

MADRE NO HAY MÁS QUE UNA

La mesa de la cocina es un buen lugar. La deposité con cuidado. La tumbé y le levanté el vestido hasta las rodillas. Metí mi cabeza dentro. Tapado por la vestimenta la luz era tenue y hacía calorcito. El calentón que llevaba la chica elevaba la temperatura. Habíamos puesto música melódica (de la que no me gusta). Le bajé las bragas y comencé a lamerle los muslos. Primero lo hice muy despacito. Desde las rodillas hasta su coño. Daba una vuelta y subía de nuevo. Hacía mucho calor ahí dentro. Soy capaz de poner el flujo a punto de nieve con el movimiento de mi lengua. Metí la mano desde atrás y por debajo de sus nalgas. Es una buena postura. Con el pulgar empecé a masajearle el ano. El sudor me caía a borbotones por la frente. Me faltaba el aire. Con el dedo índice y el corazón le separé los labios vaginales y con la lengua le rozaba el clítoris. Ya no oía la música. Ella daba saltitos de placer y me estaba destrozando la mano. Aguanté con la intención de que llegara al orgasmo antes que yo. Oí un !clonc! y mi cabeza comenzó a girar. Un dolor punzante me cruzó desde la coronilla hasta la lengua. Peleé por salir de debajo del vestido. Cuando emergí de las profundidades me encontré de frente a su madre blandiendo una sartén de 50 cm de diámetro. Nunca he entendido a las mujeres. La semana pasada le encantó ¿por qué no quería lo mejor para su hija?

martes, 23 de septiembre de 2008

FIESTA GRANDE

Este fin de semana alguien me invitó a una fiesta. Me dijeron que era una reunión de artistas. No tenía ningún plan. Me pareció novedoso. Además, siempre he oído que allí se juntaban artistas con modelos. Fui a ver si pillaba algo. Una borrachera o una tía. Luego me enteré que la invitación era porque pensaban que podía aportar cierto glamour al evento. Una vieja gloria eleva el caché. Decían que manejaba bien las palabras. Que podía hacer historias. Sinceramente pienso que esperaban a un cómico y se encontraron conmigo: un viejo con verborrea. El caso es que allí estaba con mis cigarros, mi copa de vino y mis vaqueros desgastados. El lugar estaba lleno de poetas y de aprendices de modelos. Ninguno había llegado a nada todavía. Premios literarios menores, algún casting para pasarelas de segunda fila, publicaciones en revistas especializadas, posados para catálogos de venta por correo de ropa interior… Las críticas volaban por el aire. Todos se criticaban ("sin ánimo de ofender" apuntillaban). Todos conocían la obra de los demás. No oí un comentario positivo en toda la noche. Ninguno de los poetas había escrito nada nuevo. Todos estaban influenciados por algún autor, por cierta obra, por una corriente… Lo malo es que nadie se atrevía a expresarlo claramente. Lo disfrazaban todo de originalidad. En realidad eran "fusionadores", "mezcladores", "carroñeros" de los trabajos de otros genios anteriores. No podían reconocerlo ni asumirlo. Así que cogí mis servilletas, mis cigarros y me fui a casa con una morena de tetas pequeñas que pensaba que eso de escribir en papelitos era algo original. Ya no voy a más fiestas.

sábado, 20 de septiembre de 2008

MIRANDO AL CIELO

La otra noche subí a la terraza a tomarme mi cerveza. La mayor parte de mi vida la paso de noche y nunca me había fijado en que en el cielo hay estrellas. Siempre voy mirando hacia el suelo. Sólo miro hacia arriba cuando después de caerme me levanto. Suele ser por las mañanas. Sin embargo, esta noche si las he visto. He notado que además estaba la luna. No me interesa la luna. Es más grande, ocupa más sitio, da más luz y parece que manda sobre las estrellitas. Ellas si me importan. Me han recordado a nosotros. Hay millones. Siempre te fijas en una más que en otras. Eliges y no sabes por qué. Es tu estrellita. La que te da fuerza. La que mantiene tu atención en un instante único. Te llega su luz y te ilumina. Parece increíble pero es así. Está lejísimos pero es tu estrella. Te atrae. A pesar de los kilómetros te atrae. Sin embargo, no es recíproco. Allí está. Tan tranquila. No tienes ningún efecto sobre ella. Estoy seguro de que las estrellas no se fijan en nosotros. O a lo mejor si. A lo mejor deciden a quien van a iluminar, que mirada van a atraer, a quien van a proteger… Hacen una reunión en el ocaso y deciden quién le toca a cada una. Por eso hay millones. Lo único que sé es que tengo mi estrellita y ahora todas las noches la busco. Las noches nubladas me siento amargo. Seguro que es la luna envidiosa la que decide cuando tiene que haber nubes y cuando no. Alguien habrá escrito sobre esto y mucho mejor pero mi estrellita sabe lo que quiero decir.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

NO LO SÉ

Eran dos perros muy flacos. Tan flacos que no daban ni sombra. Él era ralo y con las orejas grandes. Ella las tenía pequeñas y un rabito acabado en forma de plumero. Las pulgas los utilizaban de transporte. Ya se sabe: a perro flaco todo son pulgas. No les importaba. Comían lo que la gente les daba. Les gustaba ir a las terrazas de los bares. Se daban buenos festines. En invierno era otro asunto y tenían que cambiar de estrategia. Acudían a la puerta de los colegios. Nunca fallaba. Cuando llovía buscaban cobijo en un portal, o debajo de un banco del parque e incluso debajo de algún coche aparcado (más de un susto se habían llevado). Lo importante era estar juntos. Ya conocían el centro de la ciudad y dos barrios periféricos. De vez en cuando se llevaban una patada de algún niño acomplejado. Eran perros. A veces, se cruzaban con perros acompañados de sus dueños. Los peores eran los que tenían cara de cerdito. Mucho diente y poco cerebro de perro. Esos no aguantarían más de dos días sin sus dueños y en la calle. Eran felices. Se pasaban el tiempo olisqueándose el culo y de aquí para allá. Un día, detrás de un árbol y sin avisar, apareció un agente de la perrera municipal. Trincó a la perrita. Se la llevaron y la enjaularon. Los perros vagabundos no pueden estar sueltos ¿Por qué? Pues que cojones voy a saber. Así son las cosas. ! Que vida tan perra!

¿Qué pasa por Salamanca?

lunes, 15 de septiembre de 2008

SIN AÑADIR NADA MÁS

Reescritura de NADA MÁS QUE AÑADIR. Publicado el 26/11/2007. !Cómo pasa el tiempo! Pues eso, que aquí estoy lleno de mocos y agradeciendo que por fin haya llegado el frío. Llevo tres días sin afeitar. Tengo la nariz inflamada de tanto sonármela (la nariz). Mi voz parece la de un pirata dentro de un tonel. La congestión me acompaña a cualquier lugar que voy y me parece que el cerebro se ha vuelto líquido. En estas condiciones me encuentro con la vecina de 18 años con la que llevo deseando cruzarme desde hace seis meses (es el tiempo que vivo en el vecindario). Siempre había pensado que mi edad le podía dar cierto encanto al encuentro. Chica joven con inexperiencia y madurito con mucho tiempo libre. Sin embargo, la naturaleza es sabia. Lo primero que me dice es: Hola, ¿qué tal estás? y yo me lo pienso y le digo..nada. No le contesto nada. La chica debió pensar que estaba frente a una especie de persona con algún tipo de disfunción o minusvalía mental. La respuesta me la dio el médico. Resulta que para eso hay un nombre. Disfonía funcional. Vamos, que me he quedado afónico. Puto cambio climático. Y preparaos que se acerca el invierno de verdad

jueves, 11 de septiembre de 2008

UN LUCHADOR EXPERIMENTADO

Estaba haciendo mi ronda diaria. Era el tercer bar que visitaba. Todavía era temprano y había poca gente. Allí sólo nos hallábamos el camarero, un grupo de jóvenes, una puta cincuentona y yo. Me pusieron lo de siempre: una cerveza. Empecé a escribir en una servilleta. Me paré a la mitad. No tenía claro lo que iba a garabatear. Me fijé en el grupo. Dos chicos y dos chicas. Más o menos de veinte años. En plena flor de la vida. Sin pasado y con mucho futuro. ! Que puta es la vida!!Ya se enterarán! Una de ellas dijo: ¿!eh viejo!, quieres una copa? No me pude negar. Tenía unas tetas grandes pero no exageradas, como me gustan. Me acerqué. Me preguntaron que a que me dedicaba. Comencé a contarles anécdotas. Las copas iban cayendo conforme íbamos hablando. No tenían mucho aguante. Se notaba la inexperiencia. Se pedían combinados. El alcohol hay que tomarlo solo para que siente bien y en soledad para que siente mejor (es una opinión). Yo seguía con mis whiskies. La de las tetas grandes hablaba mucho. Por eso me decidí por la de los pechos pequeños. Los chicos hacía tiempo que habían desaparecido de escena. Se habían fumado unos porros y estaban manteniendo la pose. Al cabo de un rato salieron a pelearse a la calle. En ese momento les dije a las chicas que si tenían un sitio donde ir. Compartían piso. Me follé a la de los pechos pequeños. La otra hablaba demasiado pero se quedó mirando. ! Que malo es tener mucho pasado y poco porvenir!

miércoles, 10 de septiembre de 2008

EL DUENDE DEL PARQUE

Mi agente sigue empeñada en que escriba cosas de amor. Nunca en mi vida he escrito un puto poema y mucho menos de amor. Se nota que me ha conocido ahora. No estuvo cuando comía cada dos días, cuando me juntaba con los traficantes del barrio (que se creían grandes capos hasta que salían las pistolas y todos se daban cuenta de que eran como nosotros), cuando trabajaba para beber y bebía para trabajar. En esa época estaba con las mujeres que quería estar. Se presentaban sin más. No las esperaba y ellas aparecían. Nunca se quedaban. Sólo conectaba con las que querían pasear bajo la lluvia. Esas eran las que me agradaban. No me gusta la gente que se esconde cuando comienza a llover. Tal vez sea porque nunca he tenido un sitio donde guarecerme. Me pasaba el día mirándome por dentro y peleaba por gusto (a veces por necesidad). Tenía mucha fuerza, dormía mucho y siempre iba persiguiendo al viento y cambiando de ciudad. Ahora me levanto y lo primero que hago es buscar entre las colillas. Me lavo la cara cuando quiero. No defiendo ninguna causa justa. Los bares los frecuento para conseguir buenas historias no para emborracharme. Cada vez me emborracho menos en casa. Las mujeres ya no vienen a mí. En fin, mi vida ha cambiado pero sigo siendo el mismo. Nunca escribiré un poema. En cuanto a lo del amor… tal vez esté enamorado de mi agente y ella lo nota. ! Mierda de kilómetros!

martes, 9 de septiembre de 2008

CUANDO ACONTECE MI SILENCIO

El texto que viene a continuación es de Efer. Estuvimos tomando unas copas y le invité a pasar por aquí. Esto fue lo que dejo. Gracias Efer. !Salud!

Debía tener 3 o 4 años, y estaba sentado en una silla de la cocina viendo picar cebollas a mi madre. De pronto llegaron gritos desde afuera y ella salió disparada, era mi hermana metida nuevamente en accidentes domésticos debido a su personalidad inquieta.

Yo me quedé solo y el cuchillo se elevó y paró amenazante como a dos metros de mis ojos, como si estuviera listo para matarme; pronto empezaron a salir más cuchillos desde los cajones y uno muy empolvado, con telarañas y oxidado desde una repisa muy alta. Por alguna extraña razón no tenía miedo y eso era lo raro. Aproximadamente doce cuchillos empezaron a volar y formaron una nube, dibujaron un corazón, un conejo, una gallina y un pez, un maravilloso pez metálico que brillaba por la luz del sol que ingresaba por la ventana. Mi madre llegó, volteé a mirarla, luego al pez y ya NO ESTABA, solo alcancé a ver un cuchillo, el que estaba encima de la cebolla picada. Mi hermana sangraba por la nariz.

A ello lo acontecieron tenedores que andaban encima de la mesa a la hora del almuerzo, trajes que caminaban solos, mariposas que tiraban con libélulas, a mi perro le salían alas y se iba volando, descendía del cielo el carruaje de fuego enviado por Dios y me subía para recorrer tierras foráneas, mares exóticos viendo animales salvajes de otras épocas y dimensiones. TODO cuando transcurría el silencio, mi SILENCIO.

domingo, 7 de septiembre de 2008

RECUPERAR MI VIDA

¿Alguien ha visto mis servilletas? Desde que cumplí los cuarenta decidí poner en marcha mi teoría creativa exponencial. Consiste en que cada vez que voy a un bar cojo cuatro servilletas y en cada una de ellas escribo un relato corto. Me tomo un café por la mañana, una cerveza antes de comer, un café después de almorzar y una cerveza antes de irme a acostar. Mis momentos más productivos son los fines de semana. Me cuesta escribir en los pubs pero me he acostumbrado a la ceguera nocturna. El otro día ocurrió la tragedia. La noche anterior terminé con una tía. Hicimos el amor. A la muy imbécil no se le ocurrió otra cosa que al levantarse abrir la ventana para airear el cuarto. ¿Es que hacía falta airearlo? ¿Qué estaba intentando decir qué huelo mal? ¿Qué tenía que cambiar de aires? ¿Cargar energía y todas esas gilipolleces? El caso es que todas mis servilletas salieron volando. Mi trabajo de los últimos cinco años repartidos por el mundo. !Jodér, yo no quería hacerlo así! Quería que me lo editara mi agente que para eso está buenísima. Juntarlos en un libro, ir a la presentación, hacer lecturas, ventilarme a lectoras a las que les gustara mi escritura. En fin, que el siguiente polvo que le eché no fue lo mismo. Fue rápido y desganado. Os hago un llamamiento para que si encontráis una de mis servilletas por casualidad me la mandéis. Son relatos que la gente interpreta a su manera, le dan una carga de profundidad y reflexión, intentan etiquetar y buscar semejanzas con autores anteriores pero, en definitiva, es mi vida escrita en papelitos y la quiero recuperar. Gracias.

viernes, 5 de septiembre de 2008

NECESITO SALIR MÁS

Conseguí trabajo como mozo de calderas en un barco. El barco se dedicaba a hacer cruceros. Cruceros para gente muy rica. La gente rica suele ser guapa y siempre parece joven. Las más jóvenes del barco estaban buenísimas. Yo no estoy muy bueno pero me conservo bien, soy reservado y haciendo ejercicio intento soltar presión. Un fallo en la presión de los motores fue lo que hizo que nos desviáramos de la ruta y nos estrellásemos con un arrecife. Esos arrecifes no estaban señalados en los mapas cartográficos que teníamos. Teníamos pocos botes para toda la tripulación y pasajeros. De los pasajeros se decidió salvar a las mujeres y a los niños. Para llevar a las mujeres y los niños cinco miembros de la dotación fueron elegidos. De los cinco elegidos uno era yo. Allí estaba yo con cuatro hombres más y cincuenta mujeres ricas y que estaban buenísimas. Los niños no molestaban. Nos encontrábamos en una isla desierta. Nunca había pensado en una situación así. Así nos fueron las cosas. Tuvimos 150 niños (3 con cada mujer). Los niños jugaban y nosotros nos tocábamos los huevos y hacíamos el amor continuamente. Continuamente se repite mi vida. Siempre es lo mismo. Son bucles de momentos. En este momento estoy ideando un plan para huir de la isla. Necesito encontrar un buen trabajo. Un trabajo como mozo de calderas en un barco. Un barco que se dedique a hacer cruceros. Cruceros para gente muy rica. La gente muy rica suele ser…

jueves, 4 de septiembre de 2008

MEDALLISTA OLIMPICO

Tampoco me gustan los deportes. Bueno, estoy mintiendo. Me gustan los deportes individuales. No me gustan los de equipo. Responden a una estrategia marcada por alguien jerárquicamente superior (en este caso el entrenador). Se dice que el objetivo de los deportes de equipo es fomentar los valores como la participación, el compañerismo, el buen humor, etc. ! Una mierda! Desde pequeño me he dado cuenta de que en los equipos siempre hay alguien que destaca. Esos son los que realmente llaman la atención. Y también me he dado cuenta de que hay alguien que trabaja para los que destacan. Sólo hay un deporte que me apasiona y que he practicado: el boxeo. Me parece lo más cercano a la especie humana. En la vida nadie juega en equipo. Todo el mundo lo hace individualmente. Cuando iniciamos una relación de pareja, al final, se transforma en una batalla campal. Siempre buscamos algo contra lo que pelear. Lo hacemos solos. Sin ayuda de nadie. Hay gente que aguanta un asalto y hay gente que muere peleando. Admiro a los dos. No soporto a la gente que no lucha. Trato de evitarlos. Antes pasaba los días peleando en los bares, en la calle o en el cuadrilátero. Ahora voy a los bares donde hay poca gente, en la calle me fijo en las jóvenes y ya no quedan cuadriláteros dónde combatir. De todos modos, pienso que no puedo dejar de luchar. He tomado una decisión. Voy a ser entrenador. Le voy a enseñar a otros los trucos, las técnicas y las puertas traseras para pelear siempre a la contra. Si quieren saber sobre el amor… que le pregunten a otro.

martes, 2 de septiembre de 2008

TIRANDO LA TOALLA

Era una extraña pareja. Él era alto y ella bajita. Venían de sitios distintos pero se encontraron en el camino. Había dejado una vida detrás y ella estaba estrenando la suya. Él era flaquito y ella no tanto. A ella le gustaba bailar en circulitos y a él mirar desde la barra. Él siempre de negro y ella de colores. Vivían de noche y morían de día. La gente del barrio los quería porque siempre se reían. Él sólo hablaba con los vagabundos y ella con todo el mundo, incluidos los artistas. Utilizaban el mismo idioma pero de manera diferente. Él amaba el frío y ella el ardiente sol. Él era un gruñón y ella más. Parecía que no tenían nada en común y estuvieron una vida entera juntos. Estaban pegados por una fuerza invisible que los hacía irresistibles a los ojos de los demás. Rodeados de gente y aislados en su propio mundo. Ese era el misterio. Nadie podía llevar una vida tan plena como ellos. Eran la envidia del pueblo. Un día alguien decidió poner fin a aquello. Se escapaba de la norma. No se puede vivir sin sufrir. Esa noche, cuando él paseaba como siempre por los callejones oscuros después de cenar, una lluvia de acero nacarado cayó sobre su costado. La navaja le entró hasta la empuñadura. Su corazón se paró. Era de día cuando ella también murió. Tampoco se puede vivir sufriendo sin alguien a quien amar. Eran como el ying y el yang. Eran el equilibrio. Eran una extraña pareja.

domingo, 31 de agosto de 2008

REPETICIÓN DE LA JUGADA

No sirve de nada pensar. Nunca es nada nuevo. Crees que las mujeres no te quieren por tu físico. Es cierto, no te quieren por tu físico, ni por tu dinero, ni por tu cara de idiota. Por eso decidí marcharme a un pueblo de Aragón. Me pareció ideal. Pocos habitantes. Acostumbrados a llevar una vida dura en condiciones extremas. Ese era mi hábitat perfecto. Nadie que quiera conversar contigo. Toda la actividad social centrada en el bar del pueblo. Sólo hombres hablando de mujeres y deportes. Cogí mi viejo coche y me fui para allá. Llegué en octubre. Las primeras nieves. Encontré poca gente como yo pensaba. Busqué trabajo. Fue fácil. Necesitaban un enterrador. Tenía que mantener el cementerio cuidado y de vez en cuando preparar una tumba. No tengo miedo ni soy supersticioso. El empleo se complicó. Los hombres salían a trabajar por la mañana temprano. Se iban a cuidar el ganado. Allí me quedaba yo solo con las mujeres del pueblo y el cura. El cura no salía mucho de la Iglesia. Las mujeres a partir de las once venían a honrar a los muertos. A los vivos los deshonraban conmigo. No eran muchas mujeres pero suficientes para que se encelaran las unas de las otras. Al final hubo una peste vacuna y el ganado no salió a pastar. Ese día me pillaron con la sobrina del clérigo. Estoy acostumbrado a correr. Creo que las mujeres no me quieren por mi físico, ni por mi dinero, ni por mi cara de idiota. Me quieren porque mi vida se repite.

jueves, 28 de agosto de 2008

UN DÍA MÁS

Hoy nada nuevo. Me he dejado llevar. He salido a la calle y he ido mirando alrededor. Sin prisa. No iba a ningún lado. Sólo mirar. He visto gente. No me fijo en el paisaje. No me aporta nada. Me gusta ver gente. De lejos. No me gusta que me hablen. Que se empeñen en hacerme reír. Me encanta ver sus vidas. Son igual que la mía. Piensan que es mejor pero es igual. La verdad es que no piensan. Esa es la diferencia. Mi vida cabe en una maleta pero es mía. La suya necesita un baúl pero no les pertenece. Alguien piensa por ellos. Lo que más me agrada mirar son las mujeres. Me gustan las mujeres de todo tipo. Hasta las feas. Al final todas se vuelven feas. Ahora veo a las guapas del instituto y son gordas y les cuelga la piel de la cara. En realidad creo que lo que me entusiasma es el reto de conseguirlas. Cuando me las cepillo pierden el encanto. En la calle me parecen inalcanzables. Me apasiona acercarme, mirarles directamente a los ojos y preguntarles que si quieren follar conmigo. Más de una ha caído así. También he acabado en comisaría por mi forma de actuar. En los calabozos conoces a gente que tiene una vida muy parecida a la tuya. Todos ansían la libertad cuando están encerrados. Me gusta estar en la calle y mirar. No me gusta el paisaje. Me gusta la vida de la gente.

miércoles, 27 de agosto de 2008

SIEMPRE IGUAL

Estaba desconectado. Tal y como os conté no me había ido muy bien la otra vez. Si, cuando le di una patada al trabajo y me fui a vivir a la calle. Pero esta vez era diferente. Todas las veces son diferentes. Quemé el traje y la corbata. Me cambié de ciudad y busqué un nuevo empleo. Esta vez era diferente. Conseguí trabajo como conserje en una urbanización. Era fácil. Hacía cómo que arreglaba cosas. En realidad me pasaba el día tocándome los huevos y mirando las bragas tendidas. Era el paraíso. A las ocho de la mañana los maridos desaparecían y se iban a sus trabajos. Allí me quedaba rodeado de mujeres y niños. La mejor época era el verano. A partir de las once llegaban a la piscina. Limpiaba todo y retocaba el césped. Esto me permitía exhibirme entre tanta fémina. Al final alguna caía. Lo hacíamos en la caseta de las herramientas o en el cuarto de contadores. Eran mis rincones favoritos. En alguna ocasión me llevaban a su casa. Todo iba bien. En dos años me había follado a un ochenta por ciento de las mujeres del complejo. Esta vez no fue distinto. Me he cepillado a una de diecisiete años. Pensaba que era mayor. Cumple dieciocho el mes que viene. Su madre está muy enfadada. Hemos quedado para hablar esta noche que su marido está de viaje. Hemos echado un par de polvos. Siempre es diferente. Este trabajo me gustaba. Era distinto.

martes, 26 de agosto de 2008

Revalidando el Título

Esa noche tenía el alma apagada. Me bajé al parque a mirar. Me llevé una botella y me tumbé en el césped. A ras de suelo todo se ve diferente. Creo que es mi posición natural. Siempre he deseado caer hacia arriba. Mirando las briznas de hierba me pareció distinguir a dos seres diminutos. Efectivamente, eran dos duendecillos. Pegué mi nariz al pasto y allí estaban. Ella era muy guapa. Tenía unos pechos bonitos. Pequeños. Como a mi me gustan. De culo no estaba mal. La blanca luna le daba un tono simpático a sus trajes. Les hacía brillar como si fueran de agua. No eran verdes. Eran negros. Los mitos no son rigurosos. No llevaban sombreros ni gorros. Acerqué mi oreja para oír su conversación. Hablaban con un tono muy agudo pero en nuestra lengua. No se habían molestado en inventar un lenguaje propio. Tampoco portaban espadas. Ningún arma para defenderse de los peligros que les acechaban. Creo que estaban dando un paseo y les importaba un carajo el resto del mundo. La noche era clara y silenciosa. Se les oía y veía perfectamente. Allí estaba yo pasando por una experiencia única. Ella se le acercó. Se puso muy cerquita y le dijo al oído: "si te bajas los pantalones te la chupo". Despegué la nariz del suelo y pensé en tomar una determinación. Me asaltó la duda. ¿Debo dejar de fumar? ¿Debo dejar de beber? O ¿debo de dejar de ir al parque? Nunca he creído en los duendes.

sábado, 9 de agosto de 2008

FIN DEL COMBATE

No voy a escribir más. Voy a tomar oxígeno. Voy a respirar hondo. A colocar ideas en mi cabeza. A lo mejor hago un largo viaje. Cojo mi maleta (si, esa en la que cabe mi vida) y la lleno. Cruzaré el océano. Es una deuda que tengo que pagar en algún momento. Buscaré nuevas formas de hablar y nuevas formas de pensar. Por lo menos para mí será una limpieza. No son vacaciones. Es que ya no estoy fresco. Ya no hablo de las cosas malas que me pasan. Sólo hablo de confusión, de contradicciones y me pierdo en reflexiones profundas. Creo que me estoy volviendo optimista. He perdido vigor. No practico sexo en la cantidad diaria recomendada. Me he obsesionado con las mujeres (bueno eso me pasaba antes también). Me iré a un sitio donde haga mucho frío. Donde haya playa para oír los cantos de sirena mucho más de cerca. Nunca he entendido el idioma de las sirenas. Siempre me ha gustado mirarle a las tetas pero nunca las he comprendido. Ha llegado el momento. Guardaré la pluma y el papel en mi equipaje. Sólo por si me ocurre algo interesante. No contéis durante un tiempo conmigo. Podéis seguir sin mí. Luego os alcanzo. Si algún día queréis algo podéis dejarlo aquí. Me asomaré a la ventana porque siempre vivo en el pasado. Me he gastado como la punta de un lapicero viejo. Necesito vitaminas, aliento y sobre todo mucha novedad. Cuidar este mundo porque él no va a cuidar de vosotros. No es una despedida. Amenazo con volver.

viernes, 8 de agosto de 2008

RECIBO UN GOLPE Y REACCIONO

Es otra forma de vivir. Hay gente a la que le gusta pasar por aquí sin hacer ruido. A mi me gusta pelear. Cuanto peor son las cosas mejor me siento. Saco la fuerza que hay en mí y peleo. Recibo un golpe y reacciono. No les gusta oír la verdad cuando yo la digo. Hoy en el trabajo uno de los jefes se ha puesto a gritar. Estaban todos acojonados. Nadie decía nada. Veía en la cara de los compañeros las hipotecas, los préstamos, los colegios de los niños y el sueldo mensual. Allí estaba él. Era un dios en miniatura. Ese era su cosmos. Su universo de agujeros negros. Delante tenía a unos seres inanimados que obedecían sus órdenes. No podían alcanzarle. Lanzaba truenos y centellas y nadie se atrevía a moverse por si les pillaba alguno. No soporto la desigualdad. No me gustan las religiones. No creo en dioses. Ni grandes ni pequeños. Sólo creo en el hombre (mucho más en las mujeres). Siempre reacciono. Mientras echaba su discurso me acerqué por detrás. Conté hasta tres y le di un tirón fuerte bajándole los pantalones. Fue el ocaso de un dios. Hubo una implosión universal. No hubo big-bang. Allí se quedaron todos sin decir nada. Ni aplausos, ni risas, ni carcajadas. Nunca me ha gustado trabajar entre cobardes. Al día siguiente cobré mi cheque y me despedí. Allí se quedaron con sus hipotecas, sus préstamos, los colegios de los niños y su sueldo mensual. Recibo un golpe y reacciono. Es otra forma de vivir.

miércoles, 6 de agosto de 2008

POR HABLAR DE ALGO

Que bonito es contarle tu vida a alguien. Sirve para hacer balance. Te permite ver que la cosa no está tan mal. Recuerdas los momentos felices de manera profunda. Los ratos malos los haces pequeños. Esa mañana estaba dando una vuelta por el parque. Me senté en un banco. No es porque estuviera cansado. Es porque soy muy vago. No me gusta pasear. Lo que me gusta es observar. Soy un voyeur vital. Una mujer se sentó a mi lado. Al principio ni se dio cuenta de que estaba allí. Se percató cuando escupí al suelo. Le saludé. Me devolvió el saludo. Al cabo de un rato me dijo que si el parque era precioso, que si esa época era estupenda para ir, que si tal y que si cual. A mi me gustaba mirarla. Olía bien. Me sentaba bien a la vista. Cuando me di cuenta me estaba contando su historia sin que me importara una mierda. Que si su marido la había dejado hace dos meses con un niño, que si la habían echado del trabajo, que si estaba muy sola, que si tal y que si cual. Me invitó a una cerveza. No la pude rechazar. Fuimos a su casa. Echamos un polvo bastante aburrido. Ella seguía contándome su trayectoria personal. Que si la última vez que folló le comieron la almeja, que si nunca se tragaba el semen, que si se limpiaba antes y después de hacerlo, que si tal y que si cual. Le dije que no solía ir mucho por el parque, que la climatología me la trae floja, que no me gustaban las vidas de los demás, que no nos volveríamos a ver jamás, que si tal y que si cual.

Interceptan dos pateras con más de 106 inmigrantes cerca de la costa de Granada

EFE. 06.08.2008

Miembros del servicio marítimo de la Guardia Civil y de Salvamento Marítimo han interceptado esta tarde una patera con más de 70 inmigrantes de origen subsahariano, entre ellos varios niños de corta edad, en las cercanías de Castell de Ferro (Granada).

El martes fueron rescatados otros 77 subsaharianos frente a la costa de Granada

Los inmigrantes están siendo remolcados hacia el puerto de Motril por una embarcación de Salvamento Marítimo, han informado fuentes de la Guardia Civil. Esta es la segunda patera interceptada hoy en la costa granadina, después de la que se localizó a unas diez millas del Cabo Sacratif en el anejo motrileño de Torrenueva y en la que viajaban 36 varones, todos mayores de edad y en buen estado.

El martes fueron rescatados 77 subsaharianos, entre ellos siete menores y once mujeres, cuando se encontraban a la deriva frente a la costa de Granada.

http://www.20minutos.es/noticia/404563/0/patera/costa/granada/

PORQUE LO DIGO YO

Yo lo veo así. Una puerta es una puerta. No es una puerta de roble antiguo con manillas doradas que hace un ruido chirriante al abrirse. ¡Es una puta puerta haciendo ruido cuando la abren! Pues para mí la vida es igual. No es un espacio temporal en el que nos movemos para disfrutar y sufrir. No señor, la vida es la vida. No tiene vuelta de hoja. A unos le toca una mejor y a otros nos toca una vida peor. No hay oportunidad de cambiarlas entre nosotros. Ni siquiera Fausto cambió su vida. Esa era la que le había tocado. Pactando con el diablo pero era la que tenía asignada. La vida es muy simple. Así que no me toquéis más los huevos con vuestros cielos azules que reflejan rayos de esperanza. No me abruméis con los pájaros azules que silban melodías extrañas. El cielo está arriba y el suelo abajo. Nadie se cae hacia el cielo. Te caes al suelo y te jodes. Nada de sentimientos de amor y ternura que embriagan el aire que nos rodea. El amor es el amor y nadie sabe lo que es. No intentéis confundirme con vuestras ideas. Lo tengo muy claro. La vida es una mierda. El amor está en el suelo y al final no encuentras una puta puerta por donde escapar. Y ni pájaros, ni cielo ni oportunidades. Todo es muy sencillo. Si quieres te lo explico otra vez…

A MI RITMO

Hubo un tiempo en el que comía cada dos días. Iba al mercado a recolectar la fruta que tiraban. Fumaba mucho, bebía lo que podía y no llevaba el estómago lleno. Me sentía ligero. Miraba a todo el mundo y todo el mundo me miraba. No hablaba con nadie y la gente se empeñaba en hablarme. Trabajaba de vez en cuando. En lo que quería. Siempre encontraba un hueco donde dormir. Aprendía de la vida y la vida aprendía de mí. Me trajinaba a las feas que eran las que estaban más necesitadas. Las guapas me las follé diez años después cuando se volvieron atroces y estuvieron casadas. Iba donde me apetecía. Nadie me esperaba. Mi mirada no reflejaba nada. No se veía el fondo. Descansaba cuando lo necesitaba. Todo iba bien. Algo cambió. No soy consciente de que fue. Tampoco del momento en el que fue. El caso es que algo cambió. Me sentí más pesado. Todo me costaba más. No podía dormir por las noches. Trabajaba todos los días. Nadie me miraba. Me había vuelto anónimo. Era como vivir en un acertijo. Estaba en un laberinto y no veía el final. Poco a poco deje de practicar sexo. Parecía que me pasaban factura por algo. Tenía angustia vital. Deje de aprender. Es más, comencé a olvidar. El tiempo pasaba. De repente, una tarde de junio… vi amanecer. Alguien le pegó una patada al sol y describió una trayectoria elíptica cayendo sobre mi ¡Ah, tiempos felices!